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Un badajo machacón, una caja con truenos y un concejal distraído

Un día de estos tendremos que analizar con detalle el sistema de trabajo de nuestros concejales y diputados provinciales consistente en aparentar una gran actividad diez días antes de cada pleno mensual en los que sacan sus iniciativas y parecen competir por un hueco en los titulares y conferencias de prensa para permanecer después otros veinte días como desaparecidos…

El jaleo este mes parecía poco, que se nota la caraja veraniega y la reducción de funcionarios en activo (ya verá en agosto, ya) y lo de la moción para rechazar el referéndum catalán parecía lo mas gordo. Los debates no han sido muy profundos, la verdad, pero ahora ya sabemos que los segovianos no estamos dispuestos a que los catalanes se nos suban a las barbas, que quede bien claro. Y Puigdemont asustadito.

En el Ayuntamiento capitalino se han encargado de animarlo un poco con la discusión abierta entre IU y los socialistas por el cierre del “caso Torreón” con Ángel Galindo y Alfonso Reguera dándose tortazos a mano abierta, de esos que hacen que el oído pite todo el día, a costa del convenio entre la Fundación que heredó la Obra Social de la Caja y Bankia que hasta Ignacio Goirigolzarri quiso estar presente en su firma. Como no querían periodista presentes —bien transparente todo, que si no adelanta lo de la firma acueducto2 lo mismo ni pasan nota— nos hemos quedado sin saber lo que piensa el presidente del banco.

Iba bien IU en su argumentario contra los grandes partidos y su paso por los tribunales… hasta que se conoció una sentencia por maltrato contra el coordinador provincial de la coalición, José Ángel Frías, que desmontó el tenderete y ofreció nuevas armas al socialista, Alfonso Reguera que, hablando en nombre de la alcaldesa, llegó a sacar de sus casillas a Galindo hasta el punto de que se marchó de un pleno. ¿Sabe de esas parejas polémicas que andan por la calle en las que el pequeñito azuza al grande para montar la bronca? Leche, me pareció verlo en la presidencia del hemiciclo el otro día. Luquero hacía de bajita.

Llega Fernando Sanjosé en su tramoya a la conclusión de que tanto empujón en realidad es la forma del socialista de invitar al de IU a sentarse en la mesa del Gobierno. Curioso sistema. Ya sabe: “límpiate la sangre que nos vamos de cena”. No digo más que me lleno de barro.

Bueno, que me lío y no le hablo del concejal Ramón Muñoz Torrero, que reconoció en el pleno que durante dos años “olvidó” el mandato plenario de poner en marcha la agrupación de Protección Civil de Segovia y su reglamento porque “no le parecía importante”. El hombre no dice una mentira ni bajo tortura pero su cándida declaración de autoinculpación por los errores en la tramitación llega a conmover al espectador. Menos mal que la alcaldesa le cortó el discurso que si no, se queda para sí hasta lo de la muerte de Manolete.

Efectos de la intervención de Muñoz Torrero en los concejales y la secretaria en funciones.

Más de político al uso es lo de Marifé Santiago, preguntada por los supuestos beneficios del festival internacional de danza, ITI, en la ciudad que dice que calcularlos bien hay que encargarlo y pagarlo así qué hace una cuenta de la vieja y salen… ¡800.000 euros de retorno! tirando por lo bajo. Oiga, ni se despeinó cuando soltó la cifra. Y a otra cosa.

Más clara es la cuenta que le sale a la iglesia de San Miguel, primera de Segovia en la que se crea un espacio de nichos en alquiler (1.700 euros para 75 años) para que los parroquianos puedan depositar las cenizas de sus difuntos. Me salen 234.600 euros en total por un “negocio” que está inventado hace siglos pero que ahora adquiere su versión moderna y popular y que se extenderá, con toda seguridad , a todos los templos. Me parece mejor que la urna del abuelo encima de la tele, la verdad.

Panel de nichos para cenizas, en San Miguel.

Sigo de iglesias, que las obras de restauración en uno de nuestros mejores elementos del románico, la de San Millán, ha tenido que parar las obras por culpa de un nido de vencejos vacío y una denuncia de los ecologistas. Dirá que soy un insensible pero a veces alucino por culpa del mucho papel de fumar que gastan algunos que encima no fuman (creo).

Y ya que estoy, pues me voy a la grande, a la catedral, donde se piensan restaurar las campanas, más bien sus sujeciones, para que el golpe de badajo devuelva los sonidos limpios y puros. El metal, que es muy delicado. Bueno, menos el oro, el material de la Medalla al Mérito en el Trabajo que el Gobierno ha otorgado a Alberto López, el jefe del Mesón de Cándido, en activo con ochenta y tantos años. Lo que me llama la atención es que distinguidos aquella mañana eran todos famosos en sus cosas. Será que sin fama no hay mérito.

Mariano Rajoy y Alberto López, en la Moncloa.

Seguro que lo hace por amor al trabajo, pero también concienciado de que la provincia se despuebla a ojos vista y la población activa se desploma. Eche un vistazo a la EPA que salió el otro día, con menos parados, pero menos trabajadores. El desastre sigue.

¿Le he dicho que viene agosto? Pues no se qué hace que no está ya en la piscina o en la playa. (Al pantano no se lo recomiendo que ya empieza a oler aquello como las mejores cloacas que soñara Carlos III).

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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