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De palos y zanahorias

Me tiene desconcertado Alfonso Reguera. De acuerdo, es el poli duro del Gobierno del Ayuntamiento, el que reparte la leña y coloca la estopa en las tuberías que gotean, que bastante tiene la alcaldesa Luquero con tratar de sujetar a su equipo manteniendo la apariencia de unidad —los paraísos no existen y en este hay varias manzanas mordidas— y salvar el propio tipo en su cargo, que no es poco. Así que al teniente de alcalde le toca hacer los trabajitos más duros, algo que por otra parte borda con una puesta en escena desabrida, un lenguaje osco y un tono que a menudo roza lo ofensivo. Bueno, la historia está llena de “números 2” con ese perfil. Lo deben enseñar en las escuelas esas de formación de cargos públicos que tienen los partidos.

Pero hombre, por mucho que el Gobierno local se resienta por el calado social que está teniendo la crítica a su postura ante el acuerdo del Torreón, se me hace difícil entender, por ejemplo, que sea el teniente de alcalde en la capital el que se esté dedicando a dar brillo y carta de naturaleza al polémico acuerdo que ha terminado con la causa judicial del “caso Torreón” mientras los implicados directos, los que se han salvado del banquillo, los que lideraban los partidos, o siquiera el presidente de la Fundación y no digamos de Bankia, se mantengan al margen del polvo y la paja generados por el cerrojazo al caso. No creo que sea una cosa fraternal hacia Javier Reguera, así que solo me cabe pensar que se lo ha encargado el partido o que tiene una tendencia irrefrenable a chapotear en los barros.

El final elegido para el “caso Torreón” al socialista le ha obligado enfrentarse directamente en un agrio cuerpo a cuerpo con el portavoz de IU, Ángel Galindo, al que en estos días le he visto apalear para acto seguido ofrecerle con total descaro que ocupe su “puesto natural” como socio del Gobierno de Luquero, o al menos como “libre asociado” como aquella vez entre Arahuetes y Peñalosa.

Lo hizo durante la pasada semana, como compareciente en ruedas de prensa y también en el pleno cuando, justo después de lograr que Galindo se fuera del hemiciclo por culpa de sus ataques le suelta que “hemos hecho muchas cosas juntos, es un absurdo esta situación de que se alíe con la derecha en contra de los socios naturales cuando las políticas de este ayuntamiento son claramente en defensa de los más desfavorecidos. Ahora que su coordinador ha pasado a mejor vida piénselo. Nosotros estamos abiertos a todo el mundo y a realizar los acuerdos que quieran”.

La historia reciente me dice que la técnica da resultados. Acuérdese que hace menos de un año, solo un rato antes de lograr que Ciudadanos permitiera la aprobación de presupuestos gracias a un pacto más que discutible en lo que se refiere a las contraprestaciones logradas por los naranjas, se pasó los plenos —y las comisiones— tratando a María José García como un saco de entrenamiento a la que se dirigía con el despectivo nombre de “la señora de ciudadanos”, zarandeada hasta el punto que la portavoz, abrumada, suplicó en público que cesaran los ataques.

Otra cosa es que el socio naranja le guste a los socialistas, que ya hace tiempo que se acabaron las fotos “raras” de Luquero y García compartiendo protagonismos y nada garantiza que pueda haber continuidad en los dos años que quedan de mandato. Además, parece lógico romper la contradicción propia, que los socialistas pactaron con C’s justo después de que la formación de Rivera decidiera girar hacia la derecha.

Y en estas va y se desata el “caso Frías”, una sentencia condenatoria por agresión que le ha costado el puesto al coordinador provincial de IU, experto en meterse en jaleos que acaban salpicando a su partido y en cuyo historial hay otros castigos por exceso de verborrea y bonitas frases que hablan de culos y papeles manchados. Frías ha sido sin duda el principal enemigo de cualquier acercamiento a los socialistas y soportó a regañadientes el que mantuvo Luis Peñalosa por su carácter de alma libre.

Ángel Galindo, preparando una rueda de prensa.

Total, que el bofetón judicial ha dejado la imagen de pureza de IU seriamente tocada y salpica también al portavoz municipal que ve de repente limada la imagen de coherencia y firmeza de convicciones que se ha forjado Galindo —al que ya sabe que este periódico ha nombrado MVP (jugador más valioso) en varios plenos— abonando el terreno para que Reguera se permita recomendarle abandonar la vía de los tribunales y establecer una alianza política con el Gobierno local.

Claro, que para eso tiene que participar las dos partes y no se yo si tras tanto intercambio de golpes, el de IU estará para darse abrazos o si el partido, cuando se nombre coordinador, estará por la labor. En otoño lo vemos.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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