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Una persona orgullosa, un delegado seco y un hombre para el recuerdo

Ya conoce mi opinión sobre las manifestaciones sectoriales reivindicativas. Me pasa con la marcha de mujeres y me pasa con los desfiles del orgullo gay que este año ha sido mundial en Madrid con autoridades políticas de sonrisa forzada claramente fuera de lugar volcados con la fiesta, como los medios de comunicación que me han dado la ocasión de ver autobuses y remolques de camión repletos de hombres escasos de ropa y haciendo ostentación de lo poco que tenían tapado.

Lo siento, pero hasta donde llega mi conocimiento, y lo tengo, esa no es la figura que representa un gay o cualquiera de las otras opciones sexuales tras las siglas LGTBI. No se preocupe, que no seré tan cerril como los tontos a las tres que quemaron la bandera multicolor en Cuéllar. ¿Habrá detenidos?

Bueno, que no he venido aquí a chafar la fiesta a nadie que la cosa del Word Pride —anda que no molan los nombres en inglés— ha sido un éxito, dicen que Madrid ha vendido al mundo una imagen de ciudad abierta y encima se calcula un retorno económico del festejo multicolor de 200 millones… No sé que hace el tándem De SantosSantiago para hacer una ruta turístico cultural o algo. No me mire así, que después de ver a la concejala de Cultura inaugurando una reunión de yoga ya me creo todo. Y yo que creía que esta mujer lograba el contacto de su espíritu con el universo sin ayuda…

Estaba con el turismo, al que aquí se rinde pleitesía y mano abierta, por ejemplo permitiendo el acceso de autobuses (de los gordos) hasta la mismísima entrada a la plaza Mayor e improvisando paradas en cualquier sitio —el último que he visto, en mitad de la cuesta de San Gabriel— sin que nadie parezca preocupado por ello, o haciendo la vista gorda a aparcamientos dontetedelagana cuando las masas ocupan la ciudad. Ahí le dejo una muestra de los esmerados cuidados y protección sobre la iglesia de San Martín

Déjeme que me ponga serio un momento para sumarme al duelo por el director y titiritero, Julio Michel, al que echaremos de menos muchos años y cuyo recuerdo ha flotado durante toda la celebración de las Fiestas de la ciudad que reconozco que no he visto porque a mi lo que me priva son los Pajaritos de María Jesús (la auténtica, rechace imitaciones) en pleno paseo marítimo de Benidorm. Así qué me guío por las recomendaciones: me han dicho que hable del tostón del concierto de Bustamante, de la conexión del público con Rosendo y de lo apretado e improvisado del recinto ferial. Dicho queda. (Nadie me ha resaltado nada más del “programa”).

Puñetas, que pierdo el hilo y no me quiero ir del Ayuntamiento para mostrarme bien irritado con el concejal, Andrés Torquemada, que no fue a la reunión del Patronato de la Fundación Caja Segovia —está ahí representando a la Corporación— en la que se decidía los del Torreón de Lozoya “por motivos personales” y se enteró del asunto por los medios. ¡Y tan pimpirrinqui! Y seco, que este no se moja ni debajo de la ducha. Cero patatero. Me vuelva en septiembre y se viene con su compañera, Paloma Maroto, a la que la avenida e la Constitución le está quedando bonita, bonita. Un éxito de gestión.

Más políticos: los de Ciudadanos. Los que quedan se han traído a los jefes de la región y a un parlamentario para lamentar el transfuguismo de los que se han ido con María Cuesta al frente. Qué curioso, en Cantabria se acaban de ir procuradores autonómicos, cargos públicos y militantes, un tercio del partido. Va a ser verdad que hacer un partido de la nada y con nada más que un par de figuras mediáticas es complicado…

Me queda uno, el socialista Juan Luis Gordo, aferrado a su puesto en la Mesa del Congreso de donde no le pueden mover —y buenas ganas que tienen— los de la nueva ejecutiva federal. Ya sabe que esos puestos se designan en la constitución de las Cámaras, al inicio de la legislatura… pues eso, resistiendo.

Hombre, que no me olvide de lo de Remondo, ese pueblo en el que gobiernan seis concejalas del PP en el que todavía ningún socialista ha ido a por el único acta que ganaron en 2015. Dicen que en el próximo pleno, “quizá” Begoña García (la cuarta en la lista electoral) tenga a bien sumarse a la Corporación. ¡Qué cosas pasan en esta provincia! Dígame si no como se entiende que un pueblo como Grajera mantenga una deuda financiera que repartida entre sus ¡233 habitantes! sale a 5.533 euros por barba. Lo que le digo. Lo que no pase aquí…

Voy terminando con repaso amontonado de asuntos que tengo que hablar de la pirámide de San Millán, ahora con alegre multicolor (y eso es para gustos) que espero que no se hiciera con la misma pintura del “Pare-Mire-Pase” con el que pintaron cuatro pasos de peatones cuando los atropellos eran semanales y de los que ya no queda ni rastro. Suele pasar cuando se improvisa.

De colores vivos son también las cotorras argentinas que a mi se me hacían simpáticas hasta que he leído lo malas malísimas que son con los bichos autóctonos. ¡Pienso ir a por todas las cotorras!

Tranquilos en los ayuntamientos y partidos, hablo de las avecillas invasoras.

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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1 Comment

  1. Pero que finó hija usted hasta de vacaciones. Será la era de la información digital, digo 😉

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