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Pero si se ve que son de piedra

Tras una tarde con dos rubias de considerable porte y carácter alegre me planto ante el ordenador sabiendo que la poli anda como loca de un lado a otro tratando de hacer entrar en razón a la gente explicando que esto del bicho no se ha acabado y el personal —sólo algunos, afortunadamente— erre que erre, empeñado en jugar a la ruleta. (Rusa la llaman, no sé por qué, que aquí ya sabe que le cae a uno un San Benito y se quedas con ello. Recuerde lo de la gripe española que no era nuestra ni nada…).

Vale. Pues yo también insisto: la mascarilla es prenda obligada y debe tapar desde la nariz hasta la barbilla, ambas incluidas. ¿Se entiende esto último? El último parte de situación que he visto dice que los brotes se nos están acercando peligrosamente por el Norte y el Sur. Venga, hay que resistir. y si es posible evitar cumpleaños, misas u otras reuniones que puedan ser origen de rebrotes. ¡Hasta en el santuario de la patrona de la ciudad hay que ir con cuidado! y hasta la poli tiene que ir de vez en cuando a recordarlo.

El sanitario de la Fuencisla, tras un culto al que tuvo que acudir la policía.

A ver. Esta semana en la capital andamos a vueltas con el Patrimonio y con personas otra vez empeñadas en estudiar de cerca las piedras del Acueducto por encargo del Ayuntamiento. Dicen que están viendo a ver ¡de qué están hechos los sillares y dónde! Parece que ya no vale decir eso de que “es piedra de aquí al lado, de la sierra”, que se decía siempre que llegaba un turista preguntón. Ahora hay que afinar más, dar la referencia exacta, las fechas y composiciones y hasta el nombre del picapedrero… Pues bienvenidos sean los estudios y las réplicas digitales en 3D que salgan, aunque ya he leído por ahí, antes incluso de que haya conclusiones de los estudiosos (esto es ser preclaro), que el monumento se muestra en buen forma. ¡Bien!

Restos del teatro Cervantes.

Menos en forma está el Cervantes. Bueno, en realidad no está. La piqueta municipal se llevó por delante todo el edificio y sus cubiertas a principios de este siglo y dejó solo un par de paredes en pie, aunque supongo que hay que pensar que eso no importa, que dice la concejala, Clara Martín, que ahí hay un proyecto que aúna mantener el “clasicismo” de esas dos paredes con lo moderno que va a ser todo lo demás y que el resultado va a ser un teatro bueno, bueno.

Lo de la rehabilitación de esto ha vuelto a primera línea porque el proyecto de obras ya tiene todas las bendiciones y permisos y ahora “sólo” falta licitar y ejecutar… A ver cómo se lo explico sin hacerle daño ni quebrar sus renovadas ilusiones… Estamos en el mismo punto, ni un paso más adelante, que en 2012, la vez que más cerca estuvimos de adjudicar el trabajo. Hala. Ya lo sabe. Ahora si quiere creer que antes de acabar el año el Ministerio habrá licitado como dice Martín ya es cosa suya, que la fe es algo muy particular.

Más cosas. Ah, si, el terremoto del reparto de los remanentes municipales que ha preparado el Gobierno con esa fórmula de decir a los ayuntamientos eso de “déjame 15.000 millones y yo ya te lo iré devolviendo cómodamente en 15 años” que ha llevado a todos los grupos políticos a preguntarse si tenemos cara de ser una entidad de préstamo y a los socialistas de la capital a hacer un ejercicio de nadar y guardar la ropa. Parece que el trato no es muy del agrado de los gobernantes locales, que se han pasado años exigiendo a gritos que se les deje usar ese dinero pero que ahora se encuentran con sus jefes de Madrid — esto, en estructuras piramidales, es muy importante— les piden que cambien el discurso y donde dijeron “dame” digan “toma”. Pues hala, la semana que viene más noticias.

El incidente de Ponce, según Mundo Deportivo.

Me ha venido a la cabeza lo de los pases toreros. Será por lo del primer festejo taurino de la era covid en la provincia celebrado el sábado en el Espinar. El cartel era de esos con tirón, que salía Enrique Ponce (si, hombre, este torero que sale en la tele mucho por sus líos de faldas y faldillas) y dos más. Extrañaba a muchos que el maestro hubiera accedido a torear a una plaza pequeña como la del pueblo serrano… Caramba, el hombre se hizo daño en una mano justo dos días antes y no pudo venir cuando todo el que había comprado entradas o planificado venir lo había hecho atraído por ese nombre… No sea susceptible, hombre, que fue mala suerte. Los cebos son en la pesca, no en tauromaquia. ¿No?

Bueno. Así me quedó tiempo el sábado para tomar el aire por los espacios de ocio de la sierra cercana. No quise ir a la Boca del Asno o a Los Asientos, demasiado llenos de madrileños, para mi gusto, aunque me fui al Pontón, que tampoco va mal de gentes del otro lado de la montaña, pero menos. Chico. Aquello está bastante abandonado y va haciendo falta que pase alguien con la escoba a recoger o si se prefiere, a vigilar al personal que parece pensar que la basura, si se deja amontonada, desaparece al día siguiente. Pues eso: unos un poco guarretes y otros descuidados y el pantano sin barrer. Y sólo estamos a mitad de verano.

Eso es falta de civismo y lo de ir a una iglesia y arrancar dos figuras de madera de un conjunto policromado de hace cinco siglos es una animalada de libro. Pasó en Riaza donde han amputado las figuras de San Pedro y San Pablo del Sagrario de madera que se utiliza a diario. Oiga, que lo mismo el que las tenga se lo piensa y las devuelve como pasó con aquellas cerámicas de Zuloaga sustraídas en el cementerio, que todo puede ser.

El último búho de este sábado partió del Salón con dos viajeros.

Lo que no puede ser es que me entretenga más tiempo porque tengo que volver a casa y ya sabe que han quitado el autobús búho después de las 3.00 horas en la creencia de que al coronavirus se le vence si se mete al personal en casa por la noche que no se yo si es la teoría más correcta…

¿Quedamos aquí la próxima semana?

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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