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A mi me daban dos

Será que soy mayor pero tengo archivados en el cerebro varios anuncios de esos en blanco y negro que tanto impactaron y en época de inicio de curso escolar me acuerdo de “Ahí va, los Donuts”, que ahora acabaría con un “ahí va, la mascarilla” y la imagen de un niño contrariado por el terrible olvido mientras se golpea la frente.

Pero me he quedado más con la secuela: “A mi me daban dos”, que me viene muy bien para el hilo conductor de hoy. Son tiempos en los que se debate y hasta se ha convertido en motivo de posicionamiento político la defensa o no del mantenimiento de la inversión pública en la actividad cultural y sobre todo, la forma de hacerlo, que no es lo mismo repartir solidariamente entre el mayor número posible de los trabajadores de la Cultura que soltarle los trozos más grandes del pastel a unos pocos y las migas del corte a otros… Pues hala, a debatir.

De momento, este septiembre nos dan de golpe y seguidos dos de los festivales más emblemáticos de los que se celebran en Segovia: Hay Festival, que ha sido este fin de semana aunque usted no estuviera en ninguno de los eventos y Titirimundi, esta que empezamos. De momento el encuentro de la palabra ya ha cumplido su aparente cometido principal, que en las redacciones está ya esa foto de la jornada central en la que aparecen, formados y manteniendo el debido orden de prelación, los representantes políticos de las administraciones “que pagan” y algunos adheridos, ya sabe. Para qué quieres más. En unos días, otra parecida pero con el logo de los títeres detrás. ¿Ve lo que le digo de lo importante que es la cultura para nuestros líderes?

Yo qué sé por qué me vienen ahora a la cabeza políticos que lo fueron y luego se metieron a aprendiz de escritor. También de eso tenemos pares que el exalcalde Arahuetes ya hizo su libro —no recuerdo el título de la magna obra ni lo encuentro en mi estantería— y ahora se oye por los mentideros de Valladolid que la ex consejera varias veces y expresidenta de la Cortes, Silvia Clemente, también andaría preparando una memoria impresa sobre su experiencia política acumulada durante décadas en la Junta y en el PP… ¿Le ha entrado morbo? A mi un poquito, que cuando uno se despecha… He dejado aviso en la librería por si llega algo no sea que se agote.

Cambio de ambiente que han empezado los coles e institutos y la covid —un amigo mío quiere abrir debate: le suena mejor “el covid” y yo le he dicho que en estos tiempos deje el artículo femenino quieto, suene como suene— obliga a separar alumnos, medida que básicamente se traduce en duplicar todo y claro, los centros se quedan sin huecos. Por ahí andan los alumnos de primero de Bachillerato de Arte en horario de tarde y lejos de su centro, la Casa de los Picos. Por ejemplo, vamos. Lo que no sé yo si se ha duplicado es el número de profesores… Bueno, poco a poco que este curso es muy raro y no me parece fácil organizar este asunto.

Tampoco debe de ser fácil organizar el transporte público de la capital que el Ayuntamiento se apresuró a “reforzar”, básicamente poniendo dos autobuses seguidos y vacíos la mayor parte de los viajes en determinadas líneas y frecuencias. Dice la alcaldesa, Clara Luquero, que cualquier día de estos “cuando ya llevemos un tiempo” le harán un informe técnico para ver si la cosa está funcionando. De momento “nos cuesta ciento y pico mil euros”, según reconoce con rostro de pesar. Pues nada, con calma.

Uno de los autobuses de refuerzo en la línea 4, totalmente vacío. El vehículo se matriculó en 2014.

Pero si hay algo que me tiene anonadado por la cosa de las parejas es lo de las patrullas de la Policía Local formadas por dos coches, uno detrás de otro, circulando por la ciudad, que se mantiene desde el inicio de la pandemia, digo yo que para garantizar la seguridad a las actuaciones de los agentes. Antes lo hacía también la Policía Nacional pero ya no y lo cierto es que esta misma semana vi pasar un Z por la avenida del Acueducto en el que viajaban cuatro agentes juntos… Sería una casualidad. ¿No?

Nada, que no me quito el número dos ni aunque quiera. Dos personas dicen que son los contagiados de covid entre los trabajadores de la Concejalía de Cultura aunque el Ayuntamiento le reconoció a este periódico sólo “una baja”… Había cierto nervisosimo entre esos trabajadores municipales que poco antes de los positivos habrían participado en una cena de despedida a la exconcejala, Claudia de Santos, en la que la distancia de seguridad fue la justa y hubo alguna lágrima con moquillo. Bueno, que sigan todos bien.

Imágenes dobles ha habido que mirar también esta semana para tratar de datar las marcas aparecidas en una lápida de la iglesia de San Juan de los Caballeros que la Junta se apresuró a achacar a los organizadores de una exposición de Hay Festival pero que parece que ya estaban de antes y nadie se habría dado cuenta. No se retire del aparato que habrá más capítulos.

Voy terminando con el cabreo monumental por la nueva fiesta clandestina durante este fin de semana, esta en un picadero donde parece que se juntaron más de 50 aunque sus dueños no dejaron entrar a la poli… Ya le hemos contado algunas fiestas de estas en las últimas semanas pero parece que esta no era precisamente una de gentes de recursos limitados o pertenecientes a grupos minoritarios… Permanezca a la escucha

Se lleva lo de la nocturnidad hasta para trasladar la imagen de la virgen de la Fuencisla, trasladada en coche a la Catedral varias horas antes de lo previsto para evitar aglomeraciones y con 250 personas, contadas, en la ceremonia.

Oiga, que han arreglado el órgano de la Seo con una inversión de casi 600.000 euros para la reparación. Y me enfadaba yo por la factura que me clavan cada dos años por afinar el piano para los ensayos de mi nieto.

A ver si le convenzo de que haga informática o papiroflexia si lo prefiera que el tío toca mal, mal, mal. ¡Qué lucha!

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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1 Comment

  1. A mi también me daban dos, en cada carrillo,por menos motivos y no hablo de donuts. Como se explica la tozudez en la organización de estos festivales. No han oído hablar de que hay una pandemia y una crisis económica brutal….. Pero como “El Luima es tonto” persisten en jugarse la salud de los segovianos y en disparar con pólvora de rey.

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