Y no cualquier lápida, probablemente, una de las de más lustre de cuantas acoge el hoy museo Zuloaga en San Juan de los Caballeros. Se trata de la que cubre, entre otros, los restos del cronista Diego de Colmenares, autor de “Historia de la insigne Ciudad de Segovia”, que fuera párroco de San Juan desde 1617 hasta su fallecimiento en 1651, y por esa razón, enterrado en el ábside de la iglesia junto a “los caballeros” de San Juan. Un placa en el ábside recalca la importancia de la pieza y su vinculación con el cronista.
La lápida presenta recientes y múltiples rayaduras, que desde el museo se imputan al montaje de la exposición Mar Vivo, que comisariada por Emilio Gil se presentó el pasado 7 de septiembre en el marco del Hay Festival 2020. Desde la Junta de Castilla y León, titular del espacio y colaboradora del certamen, se indica que la dirección del museo ha pedido un informe para su envío al Servicio Territorial de Cultura y notificarlo al Hay Festival, para que, llegado el caso y a través de los preceptivos seguros, se hagan cargo de la reparación del daño.
Junto a la lápida deteriorada está un plafón retroiluminado de notables dimensiones y para cuyo soporte se emplearon grandes y pesadas peanas de metal, en cuya manipulación se supone se habrían infligido los daños a la sepultura.
“Mar Vivo“, una de las cuatro exposiciones del Hay Fetival ha programado para la edición 2020, recopila las fotografías del comprometido conservacionista Hussain Aga Khan para hacer un llamamiento a la sociedad sobre la belleza, complejidad y fragilidad de la vida en los océanos.















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