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Una Leyenda de la Mujer Muerta del Guadarrama

Una Leyenda de la Mujer Muerta del Guadarrama.

Anexo: GR88 Cuaderno de Campo 3 ‘Pasapán-Cañada Real Soriana Occidental’

Mi Leyenda de la Mujer Muerta:

Tormenta en la Mujer Muerta.

La serranía de la Mujer Muerta está envuelta en cierto halo de misterio y leyenda. A lo largo de los años encontramos distintas versiones sobre su fabulosa formación, con variantes y matices.

Mujer Muerta desde el interior de una casamata.

Como no podía ser de otra manera, les ofrezco la mía que, con alguna variación, publiqué por primera vez en el periódico El Adelantado de Segovia, hace ya un par de décadas.

Relato fruto de la lectura de fábulas e historias relacionadas con la Sierra de Guadarrama y de trepadas solitarias y caminatas colectivas enredado en la pétrea crestería de nuestra dama.

Estando en el cerro de Cabeza Grande, junto al compañero Ignacio Davía, una tormenta de primavera llegó de improviso.

Tras encontrar refugio hallé en una grieta, perfectamente envuelto y conservado en una tira de cuero, un tosco escrito que intento recordar:

“Sucedió hace años, en una de esas épocas que los hombres no saben controlar y las tribus quedan truncadas por la cruenta y fratricida supervivencia.
Cuando los asentamientos están tranquilos, descendemos por Cabeza Gatos hacia el camino que lleva a Naba el Rincón, para llegarnos hasta Navalhorno, donde tomamos contacto con otros poblados, e intercambiamos noticias de nuestras familias a uno y otro lado del Guadarrama. Momento de asueto y regocijo.

La niebla.

La niebla; mojones en ‘Cabeza Gatos’ y ‘Naba el Rincón’.

De todos era conocido que un muchacho de nuestra tribu se encontraba de cuando en cuando con su hermano; que estas feas contiendas no entienden de lazos de sangre.

Pero ocurrió que un día, un funesto día, un jefecillo novato, con ínfulas de héroe, estando de ronda con un grupo, advirtió la presencia alegre y bulliciosa de los enemigos. Sin mediar palabra comenzó a gritar: ¡A las armas! ¡Sin compasión para ellos!

Los integrantes de la partida, atónitos, intentaba disuadirle y explicarle las condiciones de las treguas. Al percatarse de que uno de ellos era el hermano de su compañero, hacíanle ver la condición fraternal. Pero él, rojo de ira, no se avenía a razones y más iracundo gritaba: ¡Por Satán! ¡Tirad o habrá Consejo de Ancianos!

Al comenzar las primeras escaramuzas, los dos hermanos tiraron las armas. Al momento el cielo torno gris y más tarde negro abisal, truenos y rayos por doquier, los relámpagos encendían la función y una ventisca de proporciones inusitadas ponían aún más tétrico este cuadro de Marte. El pánico envolvió a los contendientes, hasta el punto de no ver nada, perdiendo la orientación.

Quiso la casualidad o la fortuna que en el deambular a la búsqueda de un refugio seguro, que no parecía haber, los dos hermanos se encontraran. Con la lógica alegría que el destino les había deparado, comenzaron a vagar intentando salvarse de la ventisca y el intenso frío.

Deambulando en la niebla.

Caminando sin rumbo, se internaban más y más en el pinar de la Acebeda. Al poco, escucharon una voz dulce. Casi melódica, que decía: Seguidme. Seguid mis huellas, yo os salvaré.

Aturdidos por los truenos y entre crujir de pinos azotados por un viento cada vez más huracanado, caminaron y caminaron tras la voz, sin saber el motivo que les impulsaba a subir riscos y salvar barrancas.

En el colmo de su asombro las huellas que seguían eran de color rojo, ¡rojo como la sangre! Al punto, encontraron un cancho de grandes proporciones que formaba una oquedad magnífica para refugiarse. Acomodados y acurrucados lo más cerca posible el uno del otro para tratar de darse el máximo de calor, medio congelados pensaban en el ‘fin’.

Entre lo que ellos consideraban una alucinación o delirio, se les apareció una bella figura blanca. Era una dama de largos cabellos, ya anciana. Nada más comenzar a hablar, reconocieron en el sonido de su voz: la que les condujo en su errar por el pinar y las cresterías.

Ella les contó, como con el devenir de los tiempos permanece acostada en la sierra, inerte y silente en su lecho de piedra. Feliz tálamo en otros tiempos que solo abandona cuando la fratricida supervivencia, reabre sus cicatrizadas heridas y ha de acudir en pos de una causa de justicia, pues éste es su hado.

Al resguardo del tiempo.

Al alejarse pudieron comprobar que las huellas que dejaba eran rojas como las que habían seguido. Al unísono los dos hermanos recordaron la leyenda que los ancianos de la tribu contaban al calor de la hoguera, la de una madre que yace en la sierra por interponerse en la enconada lucha de sus hijos y… al poco los dos cayeron en un profundo sueño.

A la mañana siguiente una algarabía de gritos y ladridos les saco de las oníricas profundidades. El sol estaba radiante, el cielo azul intenso y en lo alto se recortaba la silueta majestuosa de la Mujer Muerta cubierta por un manto blanco y cristalino.

Contentos de estar vivos, pero temerosos de lo que pudiera ocurrir, decidieron afrontar juntos el futuro. La partida de rescate les habló de lo acaecido en Navalhorno, de la magnitud de la tormenta, de cómo habían perecido todos sus compañeros, excepto los que depusieron las armas y una noticia que ellos no esperaban, las luchas tribales habían terminado”.

Y esto es lo que hallé, mi acompañante no lo vio pues una ráfaga de viento me lo arrebató de las manos.

Incrédulo me explico la científica historia de la Nieve Roja del Guadarrama, o mejor dicho, la nieve roja del Puerto de Malagón:

“Al caminar sobre la nieve, en la primavera, las huellas de las pisadas toman un color rosáceo, como de helado de fresa. Pigmentación producida por las células rojas, de formas diversas, que corresponden a otras tantas fases del desarrollo de un alga volvocínea”.

Sea roja de sangre, o sea roja de alga, lo que cuenta mi sabio e ilustrado amigo es bien cierto, pero lo que leí en el pergamino envuelto en la tira de cuero, arrebatado por el viento traicionero, es más bello.

Mujer Muerta del Guadarrama.

Mujer Muerta del Guadarrama.

 

Author: Juan Pedro Velasco Sayago

Blog de montañismo y excursionismo sobre el Guadarrama, a cargo de Juan Pedro Velasco Sayago. (Coordina el Blog 'Retrosegovia', publicando temas relacionados con la tarjeta postal ilustrada de Segovia).

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