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¡Qué cruz!

Vengo impresionado después de ver, un año más, el cierre de la Procesión de los Pasos, con la eterna representación de las fuerzas vivas o si prefiere como se resumía siendo yo más joven: “clero, políticos y militares”. No me meto esta vez, que será por “preservar la tradición” a pesar de que este evento no figura en el reglamento de protocolo municipal entre los de obligada presencia de la Corporación, aunque si uno al final acude a una celebración que no es la suya, pues habrá que adaptarse ¿No? Por ejemplo, si se trata de una situación de luto, que es lo que es la Procesión de los Pasos: los creyentes cristianos, que son los que organizan, escenifican en tallas y lamentan ese día la muerte del hijo de Dios, nada menos.  He leído por ahí que lo correcto para una invitada a este tipo de actos es el color negro riguroso en el vestido,  también en el abrigo si es que se lleva y se rechaza de plano el uso de pantalón o la media color carne, entre otras cosas… ¡Bah! Cosas carcas mías, supongo.

La alcaldesa de Segovia, bajo mazas, a punto de salir con la procesión del viernes Santo.

Pero sigo enfrascado, que el protocolo que ordena el orden de la salida de los pasos en la misma procesión también se vio alterado porque a los de la cofradía de San Marcos les jugó una mala pasada una rueda pinchada en la carroza que portaba al Cristo de San Marcos. Todo fueron carreras en boxes para encontrar una solución mientras el resto de las carrozas iba pasando y relegando al Cristo crucificado al último lugar alterando así el relato cronológico de la Pasión que se explica con la sucesión de los 14 pasos que salen en Segovia.

La comitiva de San Marcos paso del quinto al puesto catorce por un pinchazo.

Al margen de procesiones, ya me contará su experiencia de la ciudad repleta de turistas llenado de colorido las calles y, sobre todo, las cajas de la hostelería y hospedajes, con llenos totales de su capacidad. ¡Cómo antes del bicho! Fíjese si estarían contentos en el sector que el presidente de Ahis, Jesús Castellanos, casi celebraba la inflación disparada y la subida de combustibles que cree que ha hecho que la gente renunciara a irse a la playa para venirse a Segovia. Pues tendrá razón pero no se dice, hombre.

La cara mala es que, salvo los dispositivos de Turismo y sus productos, que esa máquina está bien engrasada, el resto de la ciudad simplemente se abrió de par en par y ¡a pasar la tormenta! con lo puesto. Ni aparcamientos alternativos o provisionales, ni información para los errantes conductores, ni autobuses para los segovianos que no podían sacar su coche de casa, ni un poco de vigilancia sobre el Acueducto y otros monumentos sobados e incluso escalados por decenas de personas deseosas de encontrar la mejor foto para colgar en sus redes…

Mire, otra de protocolo, que sabiendo que la Policía Municipal es un cuerpo jerarquizado, las decisiones de multar en masa a los vehículos mal aparcados en determinados puntos, el Viernes Santo, si y el Sábado Santo, no, no serán fruto de una decisión directa de los agentes sino que se tratará de órdenes que han seguido la cadena de mando… Pues habrá que preguntar dónde empieza la cadena, que había mucho personal municipal de vacaciones estos días. No se retire del aparato.

Los coches no tuvieron multa por aparcar en San Marcos el Sábado Santo.

Fíjese si sería importante eso de las vacaciones que los concejales que participan en el homenaje anual a los “defensores de la República” adelantaron la señaladísima fecha al 13 de abril, que al parecer el homenaje es sentido, pero de carácter lectivo. Bueno, la foto llegó a las redacciones.

Hala, cambio de administración que esta semana, por fin, ha sido investido el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco pero oiga, que mire que el asunto es importante pero tengo la sensación de que hubiera sido una cosa con poco boato y metida en el calendario de una semana en la que el personal andaba más pendiente de las vacaciones que de otra cosa… No sé, chico, a ver si me hace algo más de ilusión cuando nombren a los consejeros aunque se empeñan algunos de esos del “entorno” en quitarme el cosquilleo en la tripa diciéndome que en las quinielas no aparecen segovianos… Bah, me agarraré a la fe ya que estamos en este tiempo a ver si cae algo. ¡Ah! Y Feijóo que no quiere venir a verlo… Pues empezamos bien, presidentes.

Candidatura al pleno de la FES.

Me paso a las organizaciones civiles (creo) que va a haber cambios en la Cámara de Comercio donde el presidente actual, Pedro Palomo —diez años en el cargo le contemplan— ha “bendecido” la candidatura única de su sucesora, María José Tapias, y su equipo. La digitalización y el medio rural en sus primeras preocupaciones. Pues nada, todo el éxito del mundo.

Hoy acabo por la Cl-601 y así paso primero por la Granja, donde han vuelto a activarse, aunque parcialmente, las fuentes de los jardines del Palacio Real y acabo en Navacerrada, que nadan desmontando los trastos después de una campaña de tres meses. El primer año tras la orden de desmantelamiento y cierre de las instalaciones de esquí que dio el Gobierno lo ha ganado la empresa. A ver qué dicen los jueces en los próximos meses. De la Pinilla… Pues otro año flojo y sin nieve y con dos kilómetros esquiables… A pensar.

Hala, que ya queda poco para el 1 de Mayo. Un no parar de fiestas, chico. Esto es un no parar.

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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4 Comments

  1. Es lamentable, triste y vergonzoso ver colas de turistas haciendo turnos para subirse a los arcos del acueducto en la Plaza de Día Sanz. ¿Es ese el tipo de turismo que se desea para Segovia? ¿Está funcionando correctamente la dirección de Turismo Municipal? ¿Qué opina la concejalía de Patrimonio del maltrato que sufre el monumento por parte de turistas sin educación?

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  2. Ahora que salgan los defensores a ultranza de las multas y en contra de los “capitalinos” que en su caso serían madrileños, ya que parece que solo vienen de Madrid y expliquen porque un día multan y al otro no…

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  3. Esta Semana Santa ha dejado claras varias cosas.
    1ª que con el nivel de ocupación de la hostelería, las terrazas que Covid, es decir las que se ampliaron a mayores, quitando espacio a los ciudadanos ya no son necesarias. Sería tiempo de ir pidiendo a los hosteleros que las desalojen y devolviéndoselas a la ciudad.
    2º El doble rasero que tienen Julio Rodríguez y sus muchachos, que multan por pisar con una rueda la acera, pero no ven los perros sueltos por la plaza de Los Huertos haciendo pises y cacas, ni a los bebedores y bebedoras de vino en la calle de Cronista Lecea a la puerta de un tabernero. Tanto es así, que es imposible pasar por la acera e incluso por los coches.
    Segovia Segovia cada vez ve más las cosas y está más harta de lo que ve. Segovia no tiene amo, por mucho que algunos quieran aprovecharse de su nombre e historia.

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