Andaban los plumillas cabreados por lo angosto del aula en la que se celebró la firma de los documentos que parece —ya he visto más actos así antes de elecciones y después…— que pondrán por fin en marcha la segunda fase de construcción del Campus después de rebajar el precio de las obras ¡en una quinta parte! solo eliminando remates y adornos innecesarios, dicen.
Los redactores estaban apretados y sin visibilidad en las últimas filas, como los alumnos malos, que los buenos — vicerrectores, arquitectos y políticos— estaban en las primeras, colocados para la foto. Debía ser importante la cosa, que vino la consejera de Agricultura, Clemente, (digo yo que a apoyar a su compañero de Educación, Mateos) y se colaron —literal— el presidente de la Diputación, Vázquez, y la subdelegada del Gobierno, Sanz, que se sentaron en primera fila sin tener reserva.
Tampoco estaba invitada —y pasó de colarse, claro— la alcaldesa de la ciudad, Luquero, que mire, esa misma tarde andaba preguntando al delegado, López Escobar, si sabía que la ciudad tiene algo que decir sobre esos terrenos. Anda, que si ahora el ayuntamiento se pone quisquilloso…
También hay quien empieza las obras por su cuenta, como en el hotel Acueducto, donde andaban construyendo un fantástico mirador, parece que sin permisos, que lo dice el Ayuntamiento en una nota apresurada, la misma en la que reconocen que si los inspectores han ido a mirar qué pasaba, ha sido por la “alarma ciudadana” o si lo prefiere, porque les llamaron varias veces. Estarían ocupados, hombre.
Otros hechos asombrosos han acontecido esta semana. Ahí tiene lo del CAT, un edificio que queda como “marrón” para los siguientes electos, presentado sin embargo a medio terminar sin pudor alguno a los periodistas, más pendientes de ver lo que a pie de obra decía Luquero de Giráldez, o al revés… Pues nada: la alcaldesa haciendo ejercicio de buenismo poniendo paños calientes a la nueva traición y el empresario, consumándola en público anunciando con una sonrisa que se va en abril dejando en cuadro al Gobierno en el que le colaron de rondón en 2011.
Más limpia será la salida de la concejala de Tráfico, Andrés, que ya anda buscándose las habichuelas en su trabajo de médico, tanto que renuncia al sueldo municipal aunque, eso sí, será disciplinada concejala socialista hasta junio.
Valverde, de momento (hay tiempo) callada, y en el mundo de los concejales de final de etapa confusa, pues ahí está Arranz, el hombre camaleón que en tres meses de delirante deriva “política” ha pasado del rojo al morado y de ahí al violeta, tono elegido para el partido para el que ha formalizado la petición de inscripción… Qué quiere que le diga. Pues que ardo en deseos de saber quién más ha firmado la petición, quien pone la pasta y si realmente, ese partido llegará a serlo o solo era el fruto de otro día tonto de ideas peregrinas.
En el lado contrario, en el PP, pues ya ve, medio contentos, que la candidata Fernández está haciendo ese aterrizaje suave que le permite el revuelto del PSOE… Los suyos la arropan y dan alas y en Burgos hasta la subieron al escenario, a modo de ceremonia de iniciación, para que actuara ante el staff y todos los números uno a la Junta, entre ellos, la de Segovia. Clemente, claro.
Así qué ahora, lo que toca es completar las listas municipales y en esas quinielas para la capital, pues ya me suenan otra vez nombres de docentes. En uno, uno que ya está repetido en los mentideros en los últimos meses; y en el otro, pues otro algo más sorprendente por novedoso. Y no digo más, que en la redacción están muy misteriosos con esto y no me dicen nada.
Seguro que en su barrio también resuenan cada tarde los ensayos de las músicas de las cofradías. Quizá esos entusiastas grupos deberían preguntarse si a todo el mundo les apasionan, como parecen creer, las machaconas trompetas y tambores que hacen sonar en la vía pública desde hace meses o quizá debieran plantearse ensayar en sus propios locales…
Mire que les puede pasar lo que a “La Bandeja“, ese cuarteto de amigos integrado, entre otros, por Luis Peñalosa que cada martes desde hace más de tres décadas amenizan con la música de sus instrumentos su recorrido por los bares descasco antiguo. Un turista, cordobés él, no pareció entender el carácter lúdico y tradicional de esas músicas nocturnas y denunció al cuarteto, cuyas matrículas apuntó la Policía Local. La cosa anda por los despachos de la Junta que es la que tramita estas sanciones, si las hubiere.
Estaba en la inminente Semana Santa, que andan las cofradías pidiendo más dinero y tras las instituciones, miran con la mano tendida a hosteleros y comerciantes para que se retraten.. Nadie ha contestado, que yo sepa. Por cierto, lo de las sillas en la plaza Mayor —ya sabe, una idea justificada como servicio a los más mayores— resulta que no se hará, que entre permisos y montaje, la recaudación del alquiler no cubriría gastos y claro, para perder dinero… Todos de pié, también los viejos, como toda la vida.
A ver, que se me acumula el trabajo para el último párrafo. Casi 300 divorcios se firmaron en Segovia el año pasado. Me acuerdo de esto porque el Ayuntamiento ha puesto en el mercado 25 viviendas a 100 euros de alquiler y tienen preferencia las familias monoparentales, entre otras. No discutiré, que luego me dicen que voy contra los tiempos, pero sepa que me quedo con ganas.
Hago notar que este asunto se presentó a dos meses de elecciones y para anunciarlo se juntaron la alcaldesa y dos concejales (de los que siguen).
En el lado contrario, si uno es de posibles, en breve podrá ir al hotel Sirenas reconvertido en un cuatro estrellas si se cumplen los planes remozadores del grupo Sercotel, nuevo gestor del negocio. Fíjese que cada vez que miro esa mole desde la Piedad solo puedo preguntarme quién puñetas autorizó esa construcción sobre la muralla.
Lo mismo es el mismo, o parecido, que el que dejará que se haga una escuela de conducción en nieve en Navacerrada. ¡Anda que no lo van a pasar bien los madrileños que lo paguen! Lo de proteger el entorno natural, otra bobada, claro.














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