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El cuerno de Siete Picos

El cuerno de Siete Picos.

(Ampliación entrada Siete Picos)

Cuerno de Siete Picos. Revista ‘Cultura Segoviana’.

Cuerno de Siete Picos. Revista ‘Cultura Segoviana’.

“…en Siete Picos oceánica, umbría;…”.

Llevamos seis entradas del Blog triscando por esta umbría oceánica del Oratorio del Guadarrama del poeta Leopoldo Panero.

Revistas de ‘Cultura Segoviana’.

En el Tercero de sus picos hemos admirado la Ventana del Diablo; en el Cuarto, encontramos otra maravilla de la naturaleza formada por las cristalinas rocas de sus berrocales.

Se trata de otro conjunto de piedras caballeras en inestable equilibrio que se ha dado en denominar El Cuerno de Siete Picos.

La imagen con la que iniciamos este breve relato, está tomada de Cultura Segoviana. Revista editada en Madrid en los años treinta del siglo pasado, con un contenido completamente segoviano.

Sólo se editaron 7 números, como los picos de nuestra atrayente y seductora montaña. Ejemplares que dejaron profunda huella en el periodismo segoviano.

Al socaire de algún canchal o a la sombra de alguno de los escasos y achaparrados arbustos que resisten enraizados a las rocas,  podemos hacer mil cábalas sobre el siete.

Simbólico número, herencia de babilonios y hebreos que marca la historia de la humanidad:

Los días de la creación, los sueños del Faraón, los milagros de Jesús o sus últimas palabrassacramentos, pecados capitales, las colinas de Roma, los sabios de la antigua Grecia o los días de la semana

No es de extrañar que a Camilo José Cela en este Cuarto pico le dé por buscar en su Cuaderno del Guadarrama los tres pies al gato:

 “que no acaba de encontrarle”, discurriendo “alrededor del bien y el mal, esas dos estaciones de la conciencia”.

Figuras en el roquedo de Siete Picos.

Quizá observaba Cela la figura de esa mole que, personalmente, siempre me ha parecido un fraile agazapado a la espera de pecadores a los que aleccionar en su salvación eterna.

Otras veces, cobijado en cualquiera de las cavidades del roquedo, sesteando o a la espera del paso de algún chaparrón, hemos recordado a algunos personajes.

Como el suizo Albert Oetlli quien, según todas las referencias, realizó la primera ascensión deportiva a los Siete Picos junto a Arturo Jackson, allá por 1891.

Sin olvidarnos de las peripecias de bandoleros de renombre que tenían refugio tras sus fechorías en los pagos de Navacerrada: Manuel Rodríguez, el Rey de los Hombres o su fiel escudero, apodado Cabeza Grande, Juan Nieva.

También asiduos a estos parajes, por motivos más didácticos, lo fueron Giner de los Ríos y los alumnos de la Institución Libre de Enseñanza.

Peñalara desde los Siete Picos.

Como lo fue el escritor John Dos Passos, buen amigo de Hemingway y otro excelente conocedor de estos andurriales serranos.

En 1916 John recién graduado en Artes por la Universidad Harvard, esperaba plaza en la Residencia de Estudiantes de Madrid y paseaba la Sierra de Guadarrama, su “cordillera favorita”.

La Residencia tuvo una Agrupación Alpina que contó con buen número de socios “lo cual permitía pensar en la organización de excursiones colectivas”, hacían excursiones en autobús hasta la nieve.

Quién sabe si Dos Passos, caminando por la senda Schmid, se inspiró más tarde en las lomas de Siete Picos, para escribir la carta remitida a un amigo en la que decía:

 “…cuando el cielo de un azul intensísimo y las rocas bordeadas de nieve brillan al sol, y cuando se puede ver desde Segovia hasta Toledo…”.

Siete Picos, el Cuerno.

Encaramados junto al Cuerno la perspectiva de la submeseta sur castellana se extiende al infinito y la visión a nuestros pies sobrecoge.

La deformación de impenitente lector de los que nos precedieron, en esto de patear los montes, me hace recordar las impresiones y la sensación que les producían estos riscos.

Para los primeros exploradores guadarramistas que no tenían el acceso a cientos de documentales de parajes remotos, como hoy día tenemos,  este debía de ser su paraíso salvaje. Constancio Bernaldo de Quirós, uno de los pionero del Guadarrama, relata:

“Al mediodía se precipita escuálido, pelado, encorvado en anfiteatro, hacia el valle del Guadarrama, en el prodigioso barranco Hoyo Terradillo, de escarpes verticales…”.

Por su parte José Fernández Zabala escribe:

“…su tercer torreón, valiente, decidido, inclinado al abismo del Terradillo cual un acometido del vértigo…”.

Otros cuernos…

Cuerno del Almanzor.

Dejamos Siete Picos y su Cuerno, no sin antes recordar que hay otros cuernos; en otras montañas, se entiende:

El más cercano a nosotros y bien conocido de los aficionados a la montaña, es el Cuerno del Almanzor; espolón del pico más alto del Sistema Central.

En 2014 tristemente conocido por la pérdida de varios montañeros.

Pero también recordamos paseos por la Montaña Palentina, el Cuerno Mura o el Cornón de Peña Sagra o el de Peña Santa y cerca: “Cuerno, Cornoncillo y Cornón, tres pueblos son”.

Al otro lado del ‘charco’ queremos recordar el Cerro Cuerno (5462 m.) en el Aconcagua, conocido por el montañero más andino de Segovia, Mariano Muñoz.

Finalizamos sin olvidarnos que hay otros mundos y otras montañas. Como los Cuernos Blancos en los reinos perdidos de Arda. En la lengua Sinarín de J. R. R. Tolkien es el Ered Nimrais de la cadena montañosa de Gondor.

Ered Nimrais (Montañas de Cuernos Blancos).

El Ered Nimrais (Montañas de Cuernos Blancos).

Author: Juan Pedro Velasco Sayago

Blog de montañismo y excursionismo sobre el Guadarrama, a cargo de Juan Pedro Velasco Sayago. (Coordina el Blog 'Retrosegovia', publicando temas relacionados con la tarjeta postal ilustrada de Segovia).

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