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Camino Schimd -la Senda de Schmid- (1)

Camino Schimd -la Senda de Schmid- (1)

Reflejo de ‘Siete Picos’ en el pantano del Pontón Alto, La Granja de San Ildefonso.

“Quizá las montañas más visitadas de la Sierra [Siete Picos] debido a la situación que ocupan respecto a los ‘chalet’ de las dos principales sociedades montañeras el Club Alpino Español y la Real Sociedad Peñalara […] con lo dicho suponemos bastante explicada la excursión a Siete Picos la primera que deben hacer los montañeros para acostumbrarse a la Sierra pues sus itinerarios son relativamente cortos sobre todo el del Puerto de Navacerrada […]”.

Nos acercamos a la draconiana montaña que siempre nos ha atraído, y atrae.

Chalets de la R.S.E.A. ‘Peñalara’ en Cercedilla y Navacerrada.

A media ladera, bajo la Umbría de los Siete Picos, deambula una senda que, nos atrevemos a decir, es la más conocida de la Sierra de Guadarrama: la Senda o Camino Schmid. Una de esas arterías que hace fluir la unión entre las dos vertientes serranas: la madrileña al sur y la segoviana al norte.

Una ruta que, parafraseando a Camilo José Cela en su Cuaderno del Guadarrama (1959), transita por conocidos parajes:

“[…] del puerto de la Fuenfría, por los corrales de Navalazar y de Navalviento, por donde se pelean el lobo y el viento […]”.

El párrafo inicial, tomado de una guía de montaña de principios del siglo XX, nos pone en ruta para adentrarnos en el camino trazado por el peñalaro Eduard Schmid Weikan (1886 Bad Grund, Baja Sajonia, Alemania – 1962 El Espinar, Segovia, España) –ver Nota 1-.

El cometido principal de la senda, que hoy conocemos como Camino Schmid, era unir el refugio que la sociedad Peñalara tenía a los pies del puerto de la Fuenfría, en Cercedilla, con el ‘Chalet 2’ en el puerto de Navacerrada, de la manera más rápida y cómoda posible.

El Chalet de Cercedilla se decide construir en junio 1917, la primera fase queda acabada en junio de 1918, el edificio se termina en 1921. En Navacerrada se pone la primera piedra en julio de 1926, y finaliza su construcción el 13 de noviembre de 1927. En este último albergue se instaló la primera estación oficial meteorológica de montaña de la Península, recibió la visita del rey Alfonso XIII.

Nota 1. Un apellido Schmid.

Grafías de ‘Schmid’ en distintos documentos.

Hace unos años publicamos en el desaparecido diario Gente en Segovia, unas notas sobre el Camino Schmid. Nuestra intención, como lo es ahora, se circunscribe a conocer dicha ruta y la vertiente montañera de su trazador: Eduardo Schmid.

Sobre su vida personal podemos consultar la página-electrónica “Alfonso y amigos” que nos ofrece interesantes datos sobre ella.

En esta acotación queremos dejar algunos datos sobre el polémico apellido del mentor del camino que recorremos: Schmid.

Apellido que -al igual que su nombre:  Eduard en el original alemán, Édouard en su versión francófona o Eduardo en español- da para grafías varias en distintos documentos: Schmit, Schmidt, Smith… amén del original Schmid.

Proyectos oficiales, artículos científicos, Guías de montaña privadas y oficiales o mapas topográficos…

Camino ‘Schmidt’-‘Schmid’ en el mapa de IBERPIX.

En el enlace web, indicado anteriormente, se puede comprobar que su nombre aparece, una vez más, escrito diferente. Tanto en la hoja del cementerio, como en las tasas municipales del Ayuntamiento de El Espinar, Segovia, donde descansa.

Curioso, como casi siempre, el Mapa Topográfico Nacional (583-Cercedilla): En 1923 no aparece, como es lógico -el chalet de Navacerrada se termina 1927-. Tampoco en la edición de 1937.

En 1945, se nombra ‘Schmit’; en los planos de 1963 y 1967 el trazado no tiene nombre.

En 1988 no aparece la senda -¿- y en 2002 vuelve como ‘Schmidt’.

Lo mismo ocurre en la actualidad en el visor en la Red: ‘IBERPIX’. Aunque según bajamos la escala, para ver detalles en precisión, muta de ‘Schmidt’ a ‘Schmid’, indicado como Sendero de Pequeño Recorrido ‘PRM/SG 5’

Antes de comenzar a caminar, repasando el peregrinaje guadarrameño de Camilo José Cela en los años cincuenta, rememoramos la polémica surgida hace unos años,  2008/9, por el ‘arreglo, acondicionamiento o mejora’ de la Senda SchmidVer Nota 2-.

Escribe don Camilo (Cuaderno del Guadarrama, 1959):

“El vagabundo, en el balcón del puerto de Navacerrada, entre excursionistas civilizados y damitas en calzón”, se cuestiona: “Nadie sabe si está bien o mal que los montes se pueblen con las gentes de la ciudad, con las gentes que vienen a tiro hecho y no a la que salte, que sería, al entender del vagabundo, lo conveniente y lo honesto. Pero el vagabundo, que ya se va acostumbrando a no tener la razón y a ir viviendo sin ella, tampoco se decide a pensar que a los montes habría que acotarlos con alambre de espino, para que la gente de la ciudad no se colara […]”.

Nos quedamos de canto y vamos adentrándonos en el pinar, al resguardado de los Siete Picos.

Nota 2. Polémica en el Camino Schmid.

Intervención en el Camino Schmid, 2009.

En el verano de 2009 se realizó una cuestionada y cuestionable intervención en la senda más emblemática del Guadarrama. Los primeros comentarios decían:

“[…] se han destrozado rocas de granito a base de martillo neumático, se han hecho desmontes que en algunos puntos llegan a los 50 cm., cortando las raíces de los árboles que se han encontrado a su paso. ¿Y para qué? Para dotar al camino de una discutible ‘accesibilidad’ […]”.

Puestos en materia acudimos al lugar e intentamos recabar información de organismos involucrados en temas de montaña. La Federación Madrileña de Montaña en escueta nota, poco afortunada, venía a decir que se trataba de acondicionar caminos:

“la anchura no aumentará más de 30 centímetros sobre el trazado actual además de acondicionar el piso en determinados puntos”.

Montes de Valsaín, del Ministerio de Medio Ambiente, introducía dicha intervención en un documento -del conocido como ‘Plan E’- como: “mejora de zonas de recreo”.

6-camino-schmid--wLo que era una trocha se fue convirtiendo en un domesticado camino carretero, casi una ‘autopista’.

Además genero algún conflicto entre montañero y ciclista donde antes no lo había, dada la velocidad que se alcanzaba en el nuevo trazado.

Finalmente se colocaron piedras en zig-zag para controlar los ímpetus competitivos de algunos.

De  la polémica surgida aportamos estas dos interesantes reflexiones, la Montaña Domesticada de Francisco García Gato escrito en revista Peñalara , y la postura de la Asociación Mountain Wilderness de Ayllón, Guadarrama y Gredos en el que, aún reconociendo que no es fácil actuar en un caso como éste y que nuestro medio natural, profundamente alterado, necesita de cierta tutela:

“lo que se ha hecho sobrepasa lo que cabalmente demandaban los objetivos perseguidos. El tratamiento de la erosión no requería que se evitara todo obstáculo posible al viandante, ni que se ensanchara el camino […] una adecuada restauración supondría, a nuestro juicio, recuperar la anchura y el trazado original, (y por tanto reduciendo y rellenando el camino), sin necesidad de construir nuevos mobiliarios e infraestructuras más allá de los estrictamente necesarios que desvirtúan definitivamente el carácter serrano y montaraz de una senda de este tipo […] Los caminos de nuestras montañas son un legado cultural e histórico que no se puede tomar a la ligera, y que es preciso conservar con mimo y cautela”.

La naturaleza también entiende de accesibilidad y no tiene que venir el ser humano a modificar a su capricho.

Al hilo del tema de la ‘domesticación y alteraciones a capricho de los caminos históricos como ‘caminos naturales’, la nueva hazaña, cuasi bélica: la Cañada Real Soriana Occidental

Raíces expuestas en el camino Schmid.

Raíces expuestas en la Senda Schmid, ca. 2000.

Al hilo de la ‘nota 2’ y el tratamiento de la erosión y un rellenado de tierra en vez de una intervención tan drástica, nos viene a la memoria, siempre tratando de contar ‘historias’ para mayor conocimiento en nuestro caminar, un interesante estudio técnico sobre tasas de erosión mediante la utilización de técnicas dendrocronológicas en raíces expuestas, del que formaba parte nuestro amigo y geólogo Andrés Díez.

El estudio compara dos zonas de la vertiente norte del Guadarrama, una en el encinar de Monterrubio y la otra en pinar de Valsaín: la Senda Schmid. Vamos, que se trataba de ver cómo quedan los caminos cuanto los pateamos o bicicleteamos miles de personas.

Antes de adentrarnos en la ‘ensanchada’ senda y en la montañera vida de Eduardo Schmid, no queremos dejar pasar la ocasión para volver a incidir en el respeto debido a la montaña y a la naturaleza en general.

La Federación Española de Montañismo lanzaba a los medios de comunicación, en 1995, la Declaración de Cáceres. En ella se exponía:

“[…] Nosotros no formamos parte de los colectivos ni secundamos las acciones que realmente degradan el entorno natural: La desviación incontrolada del turismo de masas hacia la montaña una vez destrozadas todas nuestras costas, la permisividad en la apertura de rutas forestales […] la excesiva proliferación de promociones inmobiliarias en altas cotas que provocan graves impactos […]”.

Exponía también sobre los llamados deportes de aventura, de contaminación y de los bajos niveles de educación ambiental entonces existentes. Problemas que entendía deberían preocupar al legislador. Hoy podríamos suscribir todos o casi todos sus puntos.

Panorámica de los pinares de Valsaín desde el Camino Schmid, al fondo la cuerda de la ‘Atalaya’.

Panorámica de los pinares de Valsaín desde el Camino Schmid, al fondo la cuerda de la ‘Atalaya’.

(Continúa… 2)

 




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Author: Juan Pedro Velasco Sayago

Blog de montañismo y excursionismo sobre el Guadarrama, a cargo de Juan Pedro Velasco Sayago. (Coordina el Blog 'Retrosegovia', publicando temas relacionados con la tarjeta postal ilustrada de Segovia).

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