No acabo de acomodarme a las pantuflas nuevas y miro con tristeza las zapatillas en jubilación adelantada que me trajeron, con el mismo cariño, el año pasado los Magos de Oriente, empeñados en que cada año renueve calzado, pijama y bata de estar en casa. Ya no me ilusionan tanto como antes. Será que hemos caído en la rutina…
Eso yo, que voy para viejo. Pero no vea usted la sonrisa de oreja a oreja que llevaba la alcaldesa de la ciudad, Clara Martín, abriendo la cabalgata y mirando cómo 25.000 personas —la cuenta es de la poli y no seré yo quien incurra en desacato por muy exagerado que me parezca que, según la estadística, uno de cada dos segovianos salió esa noche al recorrido— se apelotonaban al paso del cortejo. A ver quién, en año electoral, rechaza el caramelito de lucir palmito ante tanto posible votante, aunque sea bajo la iluminación azul de las luces del coche de la policía que no favorece nada.
Ha habido en la actualidad de esta semana otros concejales que quizá no supieran gestionar muy bien lo de participar como autoridad en espectáculos públicos. Ya ha salido la sentencia por aquel episodio en el que un edil (entonces) de Carbonero el Mayor, Juan Muñoz, que se dejó llevar por el calor del público en un festejo taurino y hasta agredió a la Guardia Civil al grito de “la autoridad soy yo”… El calentón cuesta 20.000 euros y eso tirando por lo bajo porque los jueces han tardado cuatro años en tomar una decisión. “Dilación indebida” lo llaman.
Vaaale. Hablaré de candidatos. Me contaron el vino navideño del PSOE segoviano —no es que hubiera muchos militantes, unos 50 dice la crónica incluyendo a Clara Luquero y José Bayón, los rostros de la renovación, supongo— aunque eso no impidió que el secretario provincial, José Luis Aceves, soltara un discursito de media hora con el personal con media sonrisa y cara de atender pero pendiente de que el gas se estaba escapando de las copas de champán. Me he hecho con la versión corta: “Queremos ganar las elecciones en muchos pueblos y en la Diputación. En la capital, nuestra candidata, Clara Martín, es la mejor aunque los segovianos aún no se han dado cuenta porque hay que darle tiempo para que se note cómo trabaja de bien y la Junta… ¡Huy la Junta! Mejor no me tires de la lengua…”
Mientras Aceves sigue buscando el “efecto Martín”, sus socios de IU en la capital sostienen que en la acción de Gobierno se nota su presencia progresista muchísimo y reclaman además a los de Podemos que se presten a hacer listas conjuntas, que al final se va a ir el vino en catas y los concejales en votos divididos… Mire, si yo lo de juntar siglas lo veo fácil —bueno, poniendo atención, no la preparemos como hace cuatro años cuando IU se quedó sin silla en la Diputación por liarse con los nombres cuando registro sus listas— pero algo me dice que ya cuadrar quien encabeza la lista y quien va detrás va a ser más complicado. El de Podemos, Guillermo San Juan, no se da por aludido por el momento por las llamadas públicas del de IU, Ángel Galindo… Veremos cómo acaba, que la “vocación de servicio al pueblo” también tiene sus egos.
Sobre los del PP… Bueno, la agencia de cabecera divulgaba este domingo que el presidente regional, Alfonso Fernández Mañueco, dice que lo tiene todo controlado y cerrado “con los mejores” y que está a puntito de decir al mundo quienes serán los candidatos para mayo próximo… ¿Y a mi que, como con los magos, se me está quitando la ilusión? Que resulta que ya no me divierte el rollo del alto y el joven y que empieza a darme pereza lo del candidato con tanta prolongación. Bueno, la fecha de presentación de todos es el 21 de enero. Si suena antes la flauta ya se lo cuentan puntualmente los de la redacción.
Hala, me vuelvo a las cosas de Segovia que tengo que contarle eso de la obra de Padre Claret, que resulta que tiene pinta de que se va a quedar al final en un quita y pon de los adoquines
como los diez anteriores pero cambiando los de granito por los de cemento prensado. Nada de tocar la base de hormigón —hasta ayer, la madre de todas las soluciones— que dicen los técnicos que está muy requetebién puesta y que buena gana de gastar dinero y tiempo (sobre todo tiempo) en cambiar eso. Oiga, que no estudié mucho ni nadie dijo nunca de mi que fuera “listísimo” así que cuando habla un técnico yo escucho, pero coincidirá conmigo en que la “gran obra” con la que llevan mareando un mandato entero parece que ha rebajado sus pretensiones y que, eso sí, para abril la avenida aparecerá lustrosa y terminada y si salen baches en noviembre, ya veremos. ¿Ve? Si hubiera leído más me acordaría ahora de lo que escribió el inglés aquel sobre los olores que corrían por el reino de Dinamarca y seguro que me encajaba aquí algún párrafo.
Bueno, mire, voy a ir cerrando con los deportes, que suelen dar algo más de alegría. O no, que ha habido quejas por los altos precios de inscripción que se cobraron en la carrera “popular” de fin de año a niños y mayores. Este, amigo lector, fue el motivo por el que no corrí (y no gané) la carrera. Aunque si es por precios, lo de la semana blanca de la Diputación de Segovia en Andorra —dos días en autobús y cuatro esquiando— se lo dejo para que se lo piense: 500 eurillos para menores, 600 para adultos.
Lo que sigue mandando es el fútbol, que está la Segoviana en una buena temporada compartiendo la segunda plaza con el Atlético de Madrid B y dando alegrías a los que suben a la Albuera un domingo si y otro no a tonificarse con el vientecillo que suele correr por allí. Que siga la racha.
Ya, ya sé que la música de hoy va un poco moñas pero qué quiere: la edad, la Navidad, las pantuflas nuevas…















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