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Un obispo valiente, rumores inventados y un grupo de portugueses

Pues si, la ciudad anda sumida en el carnaval que es esa época en la que los niños tienen vacaciones a destiempo (de las de sus padres, digo) y se disfrazan de gatitos, perritos y leones. También es la época en la que unas decenas de adultos se empeñan en tratar de mantener viva la fiesta de las Carnestolendas integrados en las comparsas, que ya es mérito cuando el resto del personal se limita a mirar curioso desde las ventanas de los bares si, como es el caso, hace bueno. Dirá usted que soy un criticón pero es que mire, uno espera con mucha ansia esta época soñando con lujuria y desenfreno y luego… na de na. ¿A usted no le pasa?

Y encima, si el calor sube mucho, ahora te encuentras en el desfile inaugural, donde Os Batucones portaban una pequeña antorcha encendida, a dos bomberos acompañando el cortejo y portando mantas cortafuegos… ¡Chico, qué seguros estamos! Lo siguiente va a ser evitar que los caramelos de la cabalgata de reyes se usen como proyectiles.

Poder de convocatoria del de verdad es el que tienen famosos como Cristiano Ronaldo del que un telediario nacional decía que había “puesto Segovia patas arriba” con su capricho de invitar a sus amigos —no hay constancia de que el pago se hiciera a escote— a comer el menú del perfecto turista en el Mesón de Cándido.

Un poco exagerados estos de la capital, que sí es cierto que se corrió la voz de que el futbolista estaba en la ciudad y unos cuantos segovianos le esperaban a la salida, pues eso, para hacer lo que nos gusta: mirar al famoso, escrutar a su novia acumulando datos para una posterior tertulia de bar y preguntar al de al lado con la malicia del que intuye que hay una explicación, si el niño ese no tenía cole ese jueves.

Luego que si se difunden rumores aunque los de esta semana me tienen loco: va Urbanismo y suelta una nota pública para cortar unos rumores que al parecer sólo conocían en esa oficina, vamos, que era un rumor no nato, y negando la instalación de nuevas superficies comerciales en Segovia fuera de las áreas de los polígonos. De paso se recordaba que hay un proyecto de mediana superficie promovido por Sigla, no sea que nos olvidemos. Por cierto, tres meses después de su presentación no se ha iniciado aún la construcción del centro Guiomar que se quiere abrir antes de Navidad… No me alarmaré, que seguro que es que usan paneles de esos que se ponen en un rato ¿No?

 

Pero para rumor bueno, el del “felino, jaguar” que supuestamente campaba a sus anchas por tierras de La Churrería a partir de un bando de un alcalde vallisoletano que alarmó a toda la Tierra de Pinares… Luego nada, que si alguien había visto algo parecido a un “felino, jaguar” sería a un carnavalero despistado entre los pinos.

Otra vez he vuelto a la fiesta, que querencia. Me acuerdo de esa convocatoria de la asociación Autismo Segovia para que 360 ciudadanos se vistan de segovianos y bailen a la vez una jota. Vale, una propuesta divertida, como lo fue el equívoco de la alcaldesa en la presentación del evento en el que dio las gracias por el apoyo ciudadano a los “enfermos de Alheimer”. “Autismo”, corrigió rápidamente la presidenta, Susana Guri. “¡De autismo, perdón, lo siento, a los enfermos de autismo de la ciudad…” trataba de reparar la regidora; “No son enfermos”, volvió a corregir, seria, la presidenta mientras casi dictaba y Luquero recitaba: “personas que tengan trastornos del espectro del autismo”. Zanjó la incómoda situación el concejal de Servicios Sociales, Andrés Torquemada: “No pasa nada, Clara. Son muchas cosas y…” Pues eso.

Cambio de tercio. Oiga, qué campaña se ha montado el Ayuntamiento para reclamar el vial de acceso a la estación AVE desde la variante ¿No? A ver, Fomento dice que hace el enlace con la futura carretera justo hasta entrar en el sector Bonal, pero ya pone más pegas a construir una carretera que aparece en el Plan General y que en principio tiene carácter municipal aunque el Ayuntamiento la vincula a la variante… Ya veremos, que Luquero está misteriosa con esto.

Lo que si me llamó la atención es esa reunión de alcaldes a los que se pide apoyo para reclamar ante el Ministerio. Eran 12, digo yo que el número gustará por lo apostólico y sólo así se explica que no se citara a la alcaldesa de Hontanares de Eresma (1.200 habitantes), la única en la zona de Centrados en Segovia, mientras sí se citaba a otros, representantes de solo unos centenares de vecinos. Así que me quito de la cabeza el hecho de que el concejal de Urbanismo, Alfonso Reguera, hace un mes escaso, en el calor de la discusión por los presupuestos que mantuvo con Cosme Aranguren, declarara acabado el camino político de Centrados en Segovia … ¡Bah! No tendrá nada que ver.

A ver, buenas personas. Se ha recordado estos días la figura de Antonio Palenzuela, un obispo de Segovia humilde, valiente y comprometido. Eso sí, el prelado daba cachetes —este era de los de expresar cariño— como los mejores. Conocí a un niño al que le debía tener mucho cariño porque, cuatro décadas después, dice que aún le pica el cuello. Me ha pedido que exprese su recuerdo respetuoso y su felicidad por la placa descubierta en memoria de Palenzuela.

Hablando de buenas personas, el Ayuntamiento ha sacado la máquina de elogiar y este miércoles, fiesta de la Policía Local, toca premiar a todo el que tuviera alguna relación con la intervención por el incendio de la calle Coca, el pasado verano. No es la primera distinción por este motivo que el intercambio de premios dura ya seis meses.

Capítulo de efemérides y me voy. Superaban los siete años con UGT sin secretario provincial, pero Manuel Sanz ha dado el paso al frente. Dice que es “ugetista convencido” y que “hay que creerse la UGT”. Tiene trabajo por delante.

Y poco más o menos el mismo tiempo se lleva construyendo el pabellón deportivo del colegio de el Peñascal —ha habido escolares que han cubierto todo su ciclo en el colegio esperando el pabellón— que ya se ha terminado. Bueno, falta equiparlo y unas obrillas de urbanización del entorno, pero digo yo que no estarán otros ocho años.

Y cruzo los dedos.

 

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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