Y ahora vendrá usted y me dirá que a qué viene poner pegas a Titirimundi, si el gran festival ha llenado Segovia de gentes y no sé quién tiene cálculos y concluye en que esa marabunta ha metido en la ciudad 1,7 millones de euros…
Pues sí, me quejo. Me quejo de las decenas de vendedores de todo tipo de cosas instalados en medio de la calle de los que me gustaría ver sus permisos para esa actividad o en su defecto, los partes de sanción que les deberían haber caído por hacer uso indebido de la vía pública.
Y de la falta de previsión, que el segoviano no quería ni podía usar su coche sabiendo que el aparcamiento en el casco histórico y alrededores estaba reservado a los guiris, pero se encontró con autobuses, sin refuerzos, saturados —vi vehículos de distintas líneas, horarios y destinos que no recogían pasajeros por falta de sitio— con severos retrasos o saltando directamente servicios. Y de la presencia de decenas de perros y chuchos sueltos en las calles del centro, y de haberme visto embotellado en la calle Real imaginando una situación de emergencia y sus evidentes peligros… ¡Chico, que agobio!
Pues eso, que quitándome el sombrero ante la calidad del programa oficial, me temo que las cosas también pueden morir de éxito si no se cuidan y además me cabrea vivir entregado al maná de los madrileños, que sin duda han pasado tardes muy agradables en la ciudad. ¡Ni parecido a Preciados y más barato!
Bueno. Tampoco me voy a liar mucho con el funcionamiento del Ayuntamiento que entonces me pondré a preguntarme a qué viene realizar obras de calado en calles céntricas y en otros puntos de la ciudad en la semana previa a elecciones y hombre, pues no quiero. Ya si eso, juzgue usted.
Si, si. Estamos en elecciones. Aunque eso ya lo sabe usted, que seguro que ya le ha asaltado —suelen hacerlo en grupo— algún aspirante a alcalde o procurador sonriente y lleno de promesas. Mantenga la calma. Si no les mira a los ojos y no hace muchas preguntas difíciles no suelen atacar y se conforman con darle un folleto con el extracto del programa. Medite su voto, hágame el favor.
Más miedo dan los encuestadores, obsesionados con conocer su intención de voto. Yo, mire, me he colocado en ese treinta y tantos por ciento que no desvela su intención ni bajo tortura china. Es por mantener la emoción, que hasta ahora, sin saber qué hará una tercera parte de los votantes, el cuadro que pintan las encuestas parece que es el de PP y PSOE —prácticamente igualados— tratando de averiguar quiénes son esos de Ciudadanos que pueden tener la llave del Gobierno en una semana. ¡Qué cosas!
Pero mire, hoy no tengo muchas ganas de hablar de política, que está llenando demasiados espacios y me queda una semana muy larga, que los aspirantes están obligados a redoblar esfuerzos y seguro que nos encontraremos con propuestas de esas impactantes, que hay que epatar, ya lo verá.
Así qué hablaré del tiempo, que es muy socorrido y la estadística me acompaña: ¡a una décima del récord histórico de mayo hemos estado! Lo pasé fatal, que a las personas de edad, la caló (32,4 grados lo es) no nos viene nada bien. Si al menos fuera un funcionario municipal en activo podría moverme por la ciudad fresquito sobre una bici prestada por el Ayuntamiento. Casi una decena de esos trabajadores piensa ir a trabajar cada día con ellas. Pues me gusta, ya ve.
Me gusta mucho menos, nada, la nueva negligencia achacable a la concesionaria de los comedores escolares, que tras servir larvas en la sopa en octubre, ahora añade a los platos ¡una tuerca! Seguro que hay un tope de negligencias que justifique que la administración no trate nunca más con una empresa concreta. ¿No?
Le voy a dar dos nombres propios sacados de las noticias de estos días: la arquitecta Susana Moreno, que ha ganado las elecciones en el colegio de Arquitectos y ostentará la presidencia desde ahora. A ver si es capaz de unir grupos. Y otro, el de Verónica María Marcos, la jueza que ha sido destinada al Juzgado número 2, que es el que tiene entre manos el caso de las retribuciones de la Caja. Bueno, y varios centenares más. Pues nada, pendientes de la magistrada.
Hoy voy a hablar de fútbol. No, de la Champions o de la liga, no, que está el personal sensible. Mejor del nuestro, el de la Gimnástica Segoviana, clasificada para intentar ascender a Segunda B, que es una cosa que ilusiona mucho a muchos segovianos. En la cruz, pues La Granja, que ha perdido la categoría y mire que lo siento. Y metido en faena, no me olvido de reseñar otra machada —siempre están haciéndolas— del BM Nava, también metido en play off.
¿Ha hecho ya la porra de acueducto2 sobre resultados electorales? Pues está tardando, que está la cosa muy emocionante.
















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