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La Real Quinta de Quitapesares

La Real Quinta de Quitapesares.

(Anexo Cuaderno de Campo GR88 (8) Cañada Real Soriana Occidental. De Santillana al Rancho de la Marquesa.)

Fincas de Mata Pirón, Riofrío, Mata de la Saúca y Lobones.

Fincas de Mata Pirón, Riofrío, Mata de la Saúca y Lobones.

Las fincas segovianas de la vertiente norte de la Sierra de Guadarrama, como Riofrío, Mata Pirón, Quintanar o Lobones, por citar algunas, han sido y en alguna medida siguen siendo, verdaderos pulmones de verdor en el cada vez más agobiante paisaje urbanístico que nos rodea.

Haciendas que siempre hemos admirado y que, más de una vez, nos han impresionado cuando estando en ‘las alturas’ comprobamos la extensión que ocupan.

Por lo general al estar protegidas, un decir, por organismos oficiales o por la ‘nobleza’, han permanecido impolutas a la especulación urbanística.

Desde aquí hacemos votos por la conservación de estas ‘islas naturales’ en su estado más puro.

Mapas IGN 1927-2014, Quitapesares.

Mapas IGN 1927-2014, Quitapesares.

Vistas parciales de la finca de ‘Quitapesares’ en la actualidad.

La finca de Quitapesares sucumbió a la urbanización. Hoy día alberga un edificio de emprendedores y un campo de golf.

Están en camino, un palacio de congresos (en uno de los antiguos edificios del conjunto histórico-artístico), un hotel y varios bloques de viviendas de lujo.

La solitaria puerta de la quinta de Quitapesares que podemos ver desde la Cañada Real, por la que discurre el Sendero de Gran Recorrido GR88, quizá fuera la entrada secreta de la historia de amor que vamos a relatar.

La finca linda, como hemos dicho, con la Cañada Real de la Vera de la Sierra, denominación segoviana de la Cañada Real Soriana Occidental. A sus pies discurre el río Eresma, cerca el famoso puente de Las Merinas, paso obligado del ganado trashumante.

Historia de amor.

Pero centrémonos en la historia que nos ocupa y que está vinculada al entorno de nuestro Guadarrama.

Puerta lateral de la finca de ‘Quitapesares’, lindera con la Cañada Real.

Una historia de Amor, con mayúsculas. Una historia que tiene como protagonista a una reina, María Cristina de Borbón, de la Casa de Nápoles. Casada en cuartas nupcias con Fernando VII de la que era sobrina.

La que fue regente de España, protagonizó uno de esos sucesos de los que queda constancia en los libros para la posteridad: El ‘Motín de La Granja’.

Sublevación también conocida como ‘sargentada’. Acaeció el 12 de agosto de 1836 cuando los susodichos mandos, soliviantados por políticos madrileños, obligaron a la reina a firmar un decreto poniendo en vigor la Constitución de 1812, la popular ‘Pepa’. Curiosamente al frente estaba un segoviano, Higinio García.

Pero hay otro episodio que nos interesa más. Lo protagonizó ya viuda, y hacemos hincapié en su estado civil, pues parece ser que fue fiel al rey hasta su muerte:

“Pude ser flaca; no me avergüenzo de confesar mi pecado, que sepultó el arrepentimiento; pero jamás ofendí al esposo que me destinó la Providencia, y sólo cuando ningún vínculo me ataba a los deberes de una mujer casada, di entrada en mi corazón a un amor que hice lícito ante Dios, para que disculpase el secreto que guardé a un pueblo cariñoso y por cuya felicidad me he desvelado”.

Reina María Cristina y Fernando Muñoz, Duque de Riansares.

El amor escondido era Agustín Fernando Muñoz y Sánchez de Funes y Ortega, su amado guardia de Corps. Con él se casó morganáticamente a los tres meses de enviudar, el 28 de diciembre de 1833 ¡tela con el día y el mes!

No nos podemos ni imaginar lo que hubiera dado de sí la historia en los mentideros de la prensa y tele-rosa actual.

Por cierto en 1844 recibieron la bendición nupcial y al año siguiente las Cortes autorizaron el matrimonio. Matrimonio fructífero: 8 hijos.

Cantaban los carlistas aquello de:

“Clamaban los liberales/ que la reina no paría, / y ha parido más Muñoces / que liberales había”.

A nuestro guardia de Corps le fue concedido el título de Duque de Riansares.

Panorámica desde el ‘Cerro de Matabueyes’. En primer término la urb. ‘Parque Robledo’, detrás la finca de ‘Quitapesares’.

Panorámica desde el ‘Cerro de Matabueyes’. En primer término la urb. ‘Parque Robledo’, detrás la finca de ‘Quitapesares’.

Pero ¿dónde pasaron la noche de bodas? Pues sí, efectivamente, en la Real Quinta de Quitapesares. Anteriormente finca de ‘Pellejeros’ comprada a los herederos de Frutos de Alvaro por 280.000 reales, ampliándola con terrenos circundantes comprados al Ayuntamiento de Palazuelos en 47.000 reales.

Posteriormente la reina cede la finca a su hija la infanta Luisa Fernanda, hermana de Isabel II y tras otros propietarios como el conde de Malladas, pasa al actual: la Diputación Provincial de Segovia… la sociedad Segovia 21 y accionariado vario… pinto.

De esta Quinta real, a una legua de Segovia, nos dice el socorrido Diccionario Madoz :

“…contiene algo de arbolado, pero que en su mayor parte es de pasto, se destinó en un principio á la conservación de camellos, búfalos y aves raras, y después encerraron venados”.

Vista de la torre fortificada de los Arias Dávila (circa 1910) y la portada del edificio en la actualidad (16 julio 2014).

Venados trasladados posteriormente al recinto del palacio de Riofrío.

Una última curiosidad: existió la llamada ‘pajarera’, recinto, hemos de suponer que para guardar las ‘aves raras’.

Según cuenta Madoz el edificio tendría buena planta y volumen. Así debía de ser, según tenemos oído, las hermosas columnas que flanquean la entrada a la Delegación de Hacienda segoviana, en la torre fortificada de los Arias Dávila, pertenecían a dicha ‘jaula’.

Como quizá también la columna que indica el nombre de la Vía Roma en la capital segoviana.

¡Mira cuánto pájaro!

 

 

Author: Juan Pedro Velasco Sayago

Blog de montañismo y excursionismo sobre el Guadarrama, a cargo de Juan Pedro Velasco Sayago. (Coordina el Blog 'Retrosegovia', publicando temas relacionados con la tarjeta postal ilustrada de Segovia).

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2 Comments

  1. Muy bueno y bonito el reportaje, como todos en general de Juan Pedro.
    Solamente una puntualización.

    En el párrafo: La finca de Quitapesares sucumbió a la urbanización. etc. Falta añadir:
    “Y un parque empresarial científico-tecnológico, de unos 180.000m2” en 63 parcelas, que fué el motivo y la apuesta principal del Ayuntamiento de Palazuelos de Eresma en este proyecto, aunque, por distintas circunstancias esté sin desarrollar

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    • Dicho queda Domingo 😉

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