Escribo tarde. Vengo del campo de la parte oscura, tratando de ver las lágrimas de San Lorenzo, ese polvo cósmico del cometa Swift-Tuttle que se convierte en estrellas fugaces al entrar en la atmósfera… ¡Chico, ni una! Dicen que este año hay que esperar a la noche del miércoles al jueves para poder ver unas cien por hora. Pues allí estaré.
Bueno, con el pretexto, me he vuelto a pasar por el barrio del mártir de la parrilla que está en fiestas y se ha ganado durante años ser, después de las de San Pedro, las que más seguimiento tienen. Una barbaridad lo del arrabal. ¡Pero si hasta he corrido en un encierro! Eso sí, yo lo he hecho por la mañana, que aquí sacan a los bichos de noche.
El toro sí parece haber pillado al personal en lo de las oposiciones de bomberos que, oiga, si ya volvieron suspicaces a los opositores, ahora han mosqueado del todo a los sindicalistas de UGT que piden la repetición de las pruebas y claro, que los bomberos, de entrada, sean atletas. Parece lógico…
Mire las causalidades de la vida. En estas pruebas, se ha dado menos importancia a la preparación física y se ha premiado a los titulares de carrera superior, que es una forma de hacerlo pero que cambia las reglas de toda la vida y como resultado, entre todos —qué curioso, suspenso general en el último examen— el mejor puntuado resulta que tiene idéntico apellido que el jefe de bomberos. Casualidades, ya le digo. Dice el portavoz del Gobierno local, Reguera, que lo mismo sí hay que repetir las pruebas y yo sugiero que haga algo más…
Los bomberos, los guardias civiles, los sanitarios y los helicópteros se movilizan últimamente demasiado en nuestra provincia. Otra vez “El Chorro”, este el de Navafría, ha sido escenario de un aparatoso rescate tras caída entre piedras de un adolescente. Se lo dije hace dos semanas y vuelvo a hacerlo: si hay que poner puertas al campo, pónganse. O al menos una barra por la que deslizarse lejos de los peñascos que distan mucho de ser las paredes acolchadas de un parque acuático.
Hombre, el agua me viene al pelo aquí —caramba, como hilo temas— que ya me puede decir el ayuntamiento que no me preocupe mucho por el abastecimiento, pero que yo que soy paseante, me he fijado en la bajada constante y rápida de los niveles del Pontón Alto y de sus ríos de abastecimiento, que ya se pueden vadear sin mojarse la suela por mil sitios. No me gaste más agua de la cuenta estos días, haga el favor. A ver si vamos a echarlo en falta luego.
Hay algunas referencias al agua en el borrador de Presupuestos del Estado que hemos conocido esta semana, pero es para depuradoras y colectores, poco más, que las inversiones en la provincia brillan, otra vez, por su ausencia. Nos dan 275,2 euros a cada segoviano para todo 2016 y la mayoría es para las primeras piedras del próximo edificio de Juzgados —buena falta hace— y de duplicar los carriles de la SG-20, tres lustros después de ponerla en marcha.
Creía que todos los segovianos queríamos esa autovía pero mire, IU, Podemos y algunos ecologistas se descuelgan rechazando de plano la obra. A cambio, la propuesta parece pasar por potenciar los “colectivos” —así llaman al autobús en países americanos, que al parecer son el modelo a seguir— y otras brillantes alternativas. Pues muy bien.
Y así llego a otras carreteras —sigo empalmando asuntos con fluidez. Estoy fino— que como la variante de San Rafael no sale en las cuentas del Estado, el diputado socialista, Gordo, y el viceportavoz popular, Sanz Vitorio, han encontrado campo en el que exponer su excelente mala relación, no exenta de palabras más o menos gruesas.
El del PSOE clama al cielo y arremete contra el de la Junta, que fue alcalde del pueblo afectado y el popular le recuerda al otro que cuando era inquilino de la Subdelegación del Gobierno tenía un lenguaje muy distinto y de paños calientes hacia sus mayores y que él, al menos, se queja ante el Gobierno de los suyos…
La cosa es que la travesía del pueblo sigue siendo un peligro diario —el último atropello fue hace sólo unos días— y seguirá siéndolo muchos años más. Y nuestros políticos, echándose cascotes. Pues también, muy bien.
¡Y venga carreteras! ¿No le parece surrealista el asunto de los accesos a Carrascalejo, esa zona residencial nuevecita de Palazuelos de Eresma? Resulta que esas entradas están en el término municipal de Segovia y claro, dice que como no le han pedido permisos para hacerlas, hay que deshacer lo construido. El ayuntamiento de Palazuelos se llama andana y apunta a los constructores… Dicen en Segovia que están dispuestos a negociar y yo ardo en deseos de ver en qué términos, que la última vez que ambos consistorios discutieron, fue en los tribunales y a costa del Palacio de Congresos…
Ha bajado el paro, casi 400 en julio. Quedan nueve mil y pico. Claro, que lo mismo nos salva el cine, que me he apuntado a la peli esa de turcos y armenios que rodarán en Marugán y Valsaín en otoño. Y eso, que echando cuentas, 12 horas de jornada, a 60 euros el día y restando impuestos, me sale a menos de cinco pavos la hora.
¡Ay, la magia del cine!














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