Un cartel a pie de entrada en el hotel La Floresta, en la calle San Agustín de Segovia, comunicaba lo siguiente: “Cierre de Negocio, ¡hasta pronto!” Responsables de la empresa, Alojamientos Internacionales de Segovia SL, explican que desde Urbanismo del Ayuntamiento de Segovia se les remitió una orden en la que se les obliga a cesar la actividad a fecha de 9 de marzo si para entonces no logran subsanar deficiencias, básicamente relativas a la normativa de accesibilidad. Actualmente hay 10 empleados atendiendo los distintos servicios del establecimiento (cafetería, recepción, restauración, servicios de habitaciones). Al objeto de facilitar su despido temporal o recolocación, y ante los escasos visos de completar el expediente a la fecha indicada, la empresa ha optado por cerrar la atención al público coincidiendo con el final de mes. El 3 de marzo el establecimiento, según afirman, cerrará la atención al público hasta que estén en condiciones de acreditar los requirimientos de la administración. Los alojados, en su gran mayoría alumnos de IE University, seguirán, aunque la empresa, propietaria del Factory Hall en San Lorenzo y una red de apartamentos en la ciudad, no tiene problemas para realojar a sus huéspedes, si llegara el caso.
Clara Luquero, alcaldesa de Segovia, se refería al tema en la comparecencia de prensa tras la comisión de Gobierno. Se les ha concedido un plazo para subsanar carencias, y si transcurrido ese plazo no está, se les ha apercibido de cierre”, dijo Luquero, si bien no quiso concretar las fechas del plazo ni aportar más detalles.
Lo cierto es que la empresa se considera víctima, y lo es, de la kafkiana normativa urbanística y la no menos kafkiana situación de los servicios municipales del ramo. El caso lo destapaba acueducto2.com a principios de febrero. Abierto en septiembre de 2019 tras año y medio de obras, el 6 de febrero de 2020 el Ayuntamiento de Segovia informaba de la concesión de la licencia de obras. 22 meses después de haberse solicitado y tras pasar el proyecto los filtros de la comisión de Patrimonio, como es preceptivo al tratarse de un inmueble catalogado, un viejo palacio del XVI, eso si, restaurado en diversas ocasiones y que operó durante 35 años como restaurante, hasta 2011, que sucumbió por la crisis.
Ceremonia de la confusión
La publicación de la información aceleró las cosas. ¿Es normal en Segovia que un espacio tan emblemático como la Floresta tarde 22 meses en tramitar una licencia de obras? La respuesta de la concejala responsable Clara Martín, no ayudó a mejorar la situación, en lugar de reconocer la triste realidad, se enfadó con la pregunta para terminar de arreglarlo: “Si fuéramos a todos los edificios que no tienen las licencias al día cerraríamos media ciudad, incluidos varios edificios públicos”, dijo. Visto el revuelo y para curarse en salud, Urbanismo opta ahora por aplicar estrictamente el reglamento: Si no se subsanan determinadas deficiencias, no hay licencia; no hay licencia, ergo se cesa en la actividad. La pregunta ahora sería si esta nueva política de “vamos a ser estrictos” será igualmente de aplicación en esa “media ciudad” de la que hablaba la concejala Martín, o solo en aquellos casos que aparezcan publicados en los medios de comunicación.
Adaptar un palacio del siglo XVI
Aplicar la cambiante normativa hotelera a rajatabla a un local restaurado del XVI no es cosa fácil. Para hacerse una idea, y aunque todo el inmueble cuenta con accesos adaptados, la ley exige que todos los comedores sean accesibles, todos. Así que un salón más apartado que no disponía de rampa deberá ser remodelado. La ley exige vestuarios para los trabajadores igualmente adaptados para discapacitados. Eso supone un nuevo servicio adaptado, un acceso adaptado… “Estamos a la espera de que vengan a visitarnos”, explica el promotor, mientras técnicos terminan las pruebas de sonido y en una mesa está cuidadosamente apilada la ingente documentación tramitada.
Así son las cosas de la administración. Se dictan normativas sin ni siquiera tener la capacidad de respuesta para monitorizar la ejecución y encima se van cambiando. En consecuencia, en el urbanismo español es habitual trabajar con “declaraciones de responsabilidad”, efectuada la solicitud y a la espera de su tramitación, el promotor acomete las obras “bajo su responsabilidad”. En Segovia por partida doble.
“En realidad aquí no hubiera hecho falta ni licencia de obras, porque lo que se ha ejecutado es una reforma interior. Si era necesario una modificación en la de actividad… Pero bueno, es lo que hay”, explica resignado el promotor. 22 meses en obtener una licencia de obras.















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