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Segovia, la vuelta al cole más convulsa

Los alumnos de educación infantil y primaria estrenan este 9 de septiembre la vuelta al cole, tras seis meses de aulas cerradas por el covid y frenéticos preparativos para adaptarse a la normativa emanada de la “nueva normalidad”.

Días de locos es la expresión más utilizada entre los profesores segovianos para definir estas vísperas. A partir de unas directrices generales cada centro ha tenido que improvisar la aplicación de las mismas a su realidad arquitectónica, recursos docentes y número de alumnos. Un documento que ha debido revisarse sobre la marcha; a dos días del inicio del curso seguían llegando cambios en las “directrices” dictadas por la consejería de Educación. Todo bastante más caótico de lo deseable.

La seguridad en las escuelas se gana en casa

En cualquier caso y antes de entrar en las medidas más llamativas, un mensaje de tranquilidad. Aunque el riesgo cero solo existe en los cementerios y excluyendo niños con patologías graves, conviene insistir en que los estudiantes que se infectan de covid19 rara vez desarrollan la enfermedad, y cuando lo hacen es en sus niveles más tenues, apenas un catarro. El problema es que si bien y a su vez un asintomático tiene una reducida carga viral, puede contagiar a colectivos de riesgo, a sus padres, hermanos, abuelos, a otros niños… De manera que la primera línea de defensa está en casa. Si el niño presenta fiebre que guarde cama. Cada vez que llegue de la escuela un intenso lavado de manos (y mucho cuidado con el manejo de mascarillas). De poco vale exigir al centro un quisquilloso acatamiento de la distancia de seguridad si el fin de semana la familia al completo se desplaza a IKEA, a Mediarmark, al Luz de Castilla en horario de máxima audiencia.

Evitar el amontonamiento pasa también por facilitar las entradas y salidas de menores. No es necesario detener el coche ante la puerta del colegio (y además está prohibido). Si los niños son ya de cierta edad, no pasa nada por quedar con ellos a unas decenas de metros. Lo mejor y en lo posible, desplazarse a pie.  Tengan presente que en los autobuses las medidas de seguridad son la mascarilla y poco más.

Con todo, los contagios van a ser inevitables y, con ellos, la cancelación temporal de grupos, puede que de escuelas enteras. En esos casos hay que seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias. No perder la calma, extremar las medidas de higiene en casa y, en mayor medida que lo normal, limitar el contacto directo.

Una docena de desdobles

El punto de partida han sido las directrices generales marcadas por la consejería de Educación, ya pergeñadas en julio y condicionadas a la “evolución de la epidemia” en septiembre. Un error de bulto por cuanto ha dejado para última hora la compleja planificación logística del nuevo escenario que, además, acontece en pleno recrudecimiento de la pandemia.

Básicamente, y además de mascarillas, hidrogeles y demás, la filosofía emanada de aquel primer documento es la unidad de convivencia, lo que viene siendo la clase. La idea es minimizar los contactos entre clases. Llegado el caso se abría incluso la posibilidad de desdoble, cuando la ratio fuera excesiva. A la hora de la verdad, en Segovia poco se ha tirado de este concepto, muy caro por cuanto no hay capacidad real de habilitar mucho más espacio en los centros y que hubiera precisado de un notable aumento de plantilla. Al final, en Segovia, apenas sí se han implementado una docena de desdobles en infantil y primero de Primaria.

Así que la pelota ha quedado finalmente en el tejado de los cuadros directivos, obligados a redefinir entre finales de agosto y primeros de septiembre esta convulsa rentrée.

Un ejemplo: el caso de Palazuelos

¿Cómo lo han hecho? Para ilustrarlo, y aunque insistimos en que cada centro es un mundo, nada mejor que acercarse a uno de los centros con más matrícula de la provincia, el CEIP Atalaya de Palazuelos, de 540 alumnos.

La obsesión ha sido minimizar en lo posible el contacto entre las unidades de convivencia para lo cual se ha asignado espacio específico a cada grupo para su uso exclusivo: su aula, su servicio, su zona de recreo, su zona de comedor o de madrugadores (si utilizan estos servicios). Procurando no utilizar espacios designados a otro grupo en ningún momento.

En esta línea se han habilitado hasta seis puntos de concentración del alumnado y cuatro accesos al centro. Además, hay diferentes horarios de entrada y salida para cada grupo. Así, en primaria, con aulas de 21 a 24 alumnos, los de Tercero de Primaria del grupo A acceden por la puerta D-2 a las 9:10 y salen a las 13:55. Sus compañeros del C empiezan a las 9:00 y se van a las 13:45. Se ruega la máxima puntualidad. Cada curso contará, además, con un espacio propio y no compartible con otros grupos en el recreo, los de primero con los de primero, los de sexto con los de sexto.

Previa entrada en clase, cada grupo se concentra en la zona asignada (lo que ha obligado a un especial despliegue de señalática por toda la escuela) y es obligatorio lavarse las manos al menos cuatro veces, cada vez que se entra y se sale, y también antes y después de la comida o de ir al aseo. Un aseo que está predefinido, un urinario y un lavamanos concreto para cada grupo.

Las aulas tienen termómetros de infrarrojos pero solo se tomará la temperatura a los alumnos con síntomas. Los que tengan fiebre o síntomas sospechosos, a la zona de aislamiento donde deberán recogerlo los padres. También se espera la publicación en el Bocyl el protocolo de actuación en caso de covid19 que surja en el colegio, protocolo que incorporará una autodeclaración obligatoria de las familias conforme el niño está sano. Para que se hagan una idea, este documento todavía no ha salido.

Rediseñando la escuela

En  general puede decirse que se regula toda la vida del centro, desde el comedor escolar (2 turnos), a dónde pueden aparcar los padres al llevar o recoger a sus retoños, madrugadores… También se han diseñado medidas concretas para clases de educación física, como marcas para que cada alumno esté en un punto concreto y guarde la distancia. Así hasta confeccionar un documento de doce páginas cargado de instrucciones.

En consecuencia, estos días previos a la vuelta al cole los profesores se han convertido en peones de señalética, diseñando itinerarios, marcando urinarios, espacios comunes compartidos, repartiendo recursos otros cursos concentrados en un aula concreta. Redistribuyendo mesas y sillas para optimizar la distancia (aunque rara vez el aula da de si para separar a los alumnos los 1.5m recomendados). Adaptando horarios a los nuevas rutinas de entrada y salida, también formándose, con un curso acelerado impartido desde la gerencia sanitaria de Segovia… Días de locura.

Profesores recibiendo formación sobre el covid. Arriba, diferentes preparativos en el CEIP Atalaya para el regreso.

Author: Redacción

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