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Noticia del antiguo lazareto de Segovia

Lazareto. Parecía una palabra obsoleta, etnología sanitaria, pero quédense con ella. En tiempos en que la microbiología consistía en una extraña emanación de “miasmas pestilentes”, cuando la gente no tenía ni UCIs ni medicinas, confinamiento y lazareto eran las únicas armas para proteger a la población.

Del confinamiento ya sabemos demasiado. Los lazaretos eran edificios ubicados en las afueras de las ciudades donde se enclaustraba a los contagiados o enfermos de alguna enfermedad que en la época se considerase epidémica. Empezaron en las ciudades portuarias, donde se confinaba a las tripulaciones con focos contagiosos o procedentes de países sospechosos. Su eficacia fue tal que gradualmente se impuso como una dotación indispensable en cualquier ciudad. Se llamaban así porque la patología más habitual de internamiento era la lepra, cuyo abogado es san Lázaro, corriendo precisamente al cargo de la orden de San Lázaro la custodia y alivio de los allí ingresados.

En 2017, el Archivo Histórico Provincial dedicaba su pieza del mes al antiguo lazareto de Segovia, con una memoria del arquitecto municipal de la ciudad datada en 1962 en el que da cuenta del deplorable estado de la instalación.

El lazareto segoviano  se levantaba cerca del Puente de San Lázaro, al noroeste del Alcázar, entre la carretera de los Hoyos, el Pinarillo y el río Eresma, teniendo acceso al mismo, desde el puente de San Lázaro, que arranca del Arco o Puerta de la Fuencisla o de San Lázaro, en las inmediaciones del Santuario de Nuestra Señora de la Fuencisla. En esa misma zona también estaba una de las más antiguas ermitas de la ciudad, la de San Lázaro.

Lourdes Morales, en su blog Una ventana desde Madrid, da cuenta de que las precarias instalaciones consistían en un edificio de dos plantas con huerta y patio, en cuyo piso superior había tres cuartos, uno de ellos con dos camas, para enfermos de lepra, peste, o sarna. Los ingresados eran atendidos por cuatro hermanos de la orden de San Lázaro, y no siempre la suerte de los allí confinados era la que pudiera esperarse. Documentos de la época constatan que allí se curaron 89 enfermos entre los años 1609 y 1616.

De Lazareto a “pobrera”

El lazareto fue demolido en los 60.

El lazareto desaparece como centro hospitalario en el siglo XVIII, al ceder sus bienes y rentas al Hospital de San Juan de Dios. Posteriormente, en 1908, se piensa en reutilizar el lugar para los enfermos del cólera asiático, idea que no cuajó. Durante la Guerra Civil española se utilizaría como hospital prisión, y al término de la contienda fue ocupado por vecinos pobres del barrio de San Marcos. Era una “pobrera“, que era como llamaban los segovianos a apenas casas donde se hacinaban los vecinos de menos posibles (otra famosa fue el Real Ingenio), y que se mantuvo como tal hasta los años 60.

Precisamente de los 60 es el informe del arquitecto municipal, que cifra en once familias las allí acogidas y que habían compartimentado los dos pabellones en “apartamentos” de dos habitaciones; una cocina–comedor que hacía las veces de sala de estar, y un dormitorio. En algún caso las habitaciones estaban separadas por la galería de comunicación del pabellón. Contaba, además, con dos aseos comunitarios para alrededor de las cincuenta personas que vivían allí, careciendo de sistema de evacuación de aguas fecales, así como de basura. Una pequeña fuente de agua les surtía para la limpieza, el aseo y la elaboración de la comida. La pobrera fue derruida con el doble propósito de erradicar la infravivienda y asear las inmejorables vistas al Alcázar desde esa zona de la ciudad.

Hoteles, lazaretos del siglo XXI

Como se señala, a pesar de las lamentables condiciones de vida en los lazaretos estos cumplían su función de aislar a los vecinos sanos de los sospechosos de contagio. De hecho, una estrategia similar si bien que adaptada a los estándares de confort del XXI es la que se ha seguido en China para contener la epidemia, transformando hoteles , bien que adaptada a los estándares de confort del siglo XXI. Esta ha sido una de las estrategias más elogiadas, al confinar en hoteles a ciudadanos con confirmación de contagio por coronavirus. Los afectados ingresaban en el hotel hasta desarrollar los anticuerpos. En Madrid se está adoptando una estrategia parecida, y ya hay varios establecimientos (algunos cinco estrellas) preparados para recibir pacientes que no precisan atención hospitalaria.

En Segovia la Junta ha declarado “servicio esencial” seis hoteles en Segovia, aunque en principio parece que se reservan a personal en tránsito como camioneros, médicos, militares…

Vista del lazareto. Arriba, vista frontal desde la Fuencisla. Documentación del archivo sobre el equipamiento.

Author: Cultura

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