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No te dejes aplanar por el otoño

Vale. Ya me han vuelto a hacer la gracieta esa de cambiar la hora al “horario de invierno” que viene a ser que cuando te quieres acabar el café de después de la comida se te ha hecho de noche. ¡Qué manía con tratar de mantenerle a uno tristón durante meses! Habrá que verlo por el lado positivo: quedan menos de 22 semanas para que vuelvan a cambiar la hora. Tic, tac. Tic, tac, que decía el otro en otros tiempos.

Mientras tanto y salvo la excepción que supuso la celebración de San Frutos, ya sabe, ese raro festivo en el que no hay turistas atestando los restaurantes y las calles y en la que los que visitan el trascoro de la Catedral lo hacen para cantar al santo eremita y no para grabar sus nombres en la piedra como los dos turistas pillados por el personal de la Seo. No hubo denuncia, si un rapapolvo y una nueva demostración de lo necio que puede llegar a ser alguien cuando sale de su ciudad y se enfrenta sin respeto a la grandeza del Patrimonio.

Interpretación del himno a San Frutos, en la Catedral.

Lo cierto es que en Segovia parece haberse instalado el espíritu melancólico del otoño en el que hasta la precampaña electoral resulta una sucesión repetitiva de actos cortos y bastante sosos que los partidos “grandes” repiten casi sin ganas: figura diaria de la estructura nacional del partido en visita fugaz junto a los candidatos —unos con más ánimo que otros— declaraciones predecibles y a otra cosa.

A los actos de precampaña algunos candidatos van más animados que otros.

Fíjese que hasta la visita de Pedro Sánchez, que en sus dos anteriores actuaciones en la capital arrolló, pues esta vez ha sido como más floja, de trámite. Ni el asiático curioso de las mil fotos, ni la niña gritona de instituto que piden fotos, ni siquiera la señora perfumada que suelta al presidente en funciones cuatro frescas en plena calle impresionan ya a nadie. A ver si con la corta campaña de la semana que viene se anima esto un poco.

Sánchez, de paseo por la calle Real.

No le quiero contar si se va al Ayuntamiento de la capital. A la espera de que los concejales saquen su brillantez en la oratoria, que seguro que la tienen aunque de momento la esconden con extrema eficacia, ni los debates, ni los asuntos que van saliendo adelante en plenos y comisiones parecen entusiasmar o siquiera entretener y todo se plantea como preparativos para un año que viene que prometen mejor. Ya desde enero le cuento. De momento manda el refranero y a menudo se ve a portavoces (Noemí Otero, de Cs, va en cabeza, de largo, aunque hay más competidores) que entran en el salón de plenos a recoger lana y acaban con un repasito del esquilador. Poco a poco, ya verá, que esto de la política municipal “se aprende en cuatro tardes”. ¿No?

No todo va a ser caída de hojas que en esta semana hemos asistido a varios nombramientos de peso. Hay nuevo gerente de asistencia sanitaria, el internista Jorge Elizaga dispuesto a hacer “atractivo” el hospital de Segovia para que los médicos quieran venir aquí y revertir esa fuga de médicos y especialistas que mantiene en cuadro a la sanidad segoviana… Por cierto, que no me olvide de contarle lo del amago de plante que protagonizó hace unos días el responsable de radiología, Javier Rodríguez Recio, cuando exigió mejoras para paliar la lista de espera del servicio que dirige bajo amenaza de dejarlo todo, cuentan en los mentideros del Complejo segoviano. Pues nada, el nuevo equipo directivo tiene trabajo.

Otro recién nombrado es el responsable provincial de Educación, el profesor de Secundaria, Diego del Pozo, apuesta de los responsables de la Junta, que en su toma de posesión ha ofrecido una “mano tendida” y ha pedido la “ayuda de todos”. Otro que tiene tajo (y buen humor, al parecer). Pendientes del equipo que nombre en sustitución a aquellos que dieron la espantada en pleno mes de septiembre.

A ver, que viene el Obispado dispuesto a poner orden en sus cosas, que le ha dicho al Ayuntamiento del Real Sitio que desaloje los locales de su propiedad junto a la iglesia de Valsaín —se usan como centro social, hogar de personas mayores o botiquín— y que lo haga en diez días. Probablemente la sangre no llegue al río (o si) que el Ayuntamiento a su vez permite desde hace tiempo el uso de inmuebles y garajes por parte de miembros de la iglesia y si hay que tensar la cuerda… La semana que viene le cuento.

Lo bonito para ir terminando. Pues por ejemplo que un conocido portal especializado de internet distinga por sus buenas puntuaciones entre los clientes a los restaurantes segovianos «El Sitio» y «Maribel«, dejando claro que la restauración segoviana de calidad no está sólo en dos o tres establecimientos en los que está usted pensando. Pues enhorabuena.

Acabando, que quiero recoger setas y al final me pilla la noche.

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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