web analytics

La primera batalla de Clara Martín, y tal vez la última

Vaya por delante que el hecho de ser hija de un influyente periodista local, Aurelio Martín, no ha sido a mi entender en absoluto ni mínimamente determinante en la designación de Clara Martín como sucesora de Clara Luquero. Hombre, en general, los periodistas de “dilatada trayectoria” tienen buenos contactos y creo que todos los usamos (o deberíamos) a la hora de echar un cable a nuestros vástagos para abrirse camino en la vida. Cierto, el tratamiento que un redactor da a determinadas personas puede ser más benevolente (como malevolente en el caso de prensa de la competencia, ojo, que aquí hay gente que no andamos faltos de mala baba). Pero hasta cierto punto y la valía hay que demostrarla. Y en el caso de la hija de un periodista de provincias y de una igualmente muy reputada enfermera, además, más pronto que tarde. No hay aquí paquetes accionariales, ni socios de negocio, ni capacidad crediticia, ni estas cosas de “padres legendarios”. Puestos a buscar cosquillas al grupo Promecal, habría que hacerlo por los veintitantos milloncejos que desembolsa cada año la muy pepera Junta de Castilla y León.

Clara Martín.

Cuando la conocí Clara Martín se desempeñaba, y bien por cierto, en la consultoría arqueológica y junto a un par de socios buscaba su modus vivendi en el negocio de las catas arqueológicas, prospecciones de obras, tan exigentes en Segovia. Allí llamó la atención de Luquero,  muy especialmente, en las excavaciones de la antigua puerta de San Juan, donde empezó a dársele una cierta visibilidad pública. El rocambolesco adiós del concejal Reguera dejó un gran vacío en el proyecto y creo que Luquero, con buen criterio, y ante la necesidad de una persona entendida y currante para el área peor y más traicionera, buscó y encontró una profesional joven y de valía y con la que tuviera una muy buena sintonía personal: Clara Martín.

El resto ha venido fundamentalmente inducido por incomparecencia de la hornada de “nuevos valores” del socialismo capitalino. Como explicaba Fernando Sanjosé, ni Bayón ni García Zamora parecían especialmente interesados en el puesto, Luquero estaba ya más quemada que el palo de un churrero (siendo ella la más consciente del queme). Sin nadie a la vista, y ante la posibilidad de primero de política municipal de nombrar sucesor el año previo a las elecciones para irle dando trote, pues le tocó a la mano derecha. Y  de esto debe hacer bastante, porque desde hace un par de años Martín ha ido ascendiendo a toda castaña en el organigrama socialista provincial, apadrinada en todo momento por Luquero y básicamente Luquero. Todo lo cual en esta especia de “pax aceviana” entre el aparato provincial socialista y el municipal. José Luis Aceves mira y asiente. Muy bien, pero yo lo que quiero es la Diputación, se limita a decir.

Por otro lado, siempre habrá tiempo de buscar una alternativa (¿Lirio Martín?) si la alcaldesa “en funciones” no da el tono. El PP lo hace cada cuatro años, nombrando candidato para Segovia como quien dice con el secretario de la junta electoral a la puerta de la Audiencia con la llave puesta en la cerradura. Que se lo digan al pobre José Luis Sanz Merino. Así ganó las elecciones Postigo y luego Pérez, candidatos por sorpresa, aunque de poco les valió.

Quizá el problema mayor de Clara Martín, ahora mismo es que, en lo personal, es poco dicharachera, o al menos no lo es ante la prensa. Más bien se nos muestra un punto desconfiada aunque en su honor hay que decir que es de las pocas políticas que te devuelven la llamada y se están el rato que sea dándote explicaciones. En este sentido, Martín es más didáctica que Luquero, que a menudo se enreda con querencia a negar la mayor o a contar la primera milonga que se le ocurre cuando hay un tema especialmente espinoso. Pero, sí, Martín me parece mucho menos simpática que Luquero, que como alcaldesa será lo que se opine pero como persona es un sol, al menos en el trato con los demás. Más que carisma, un alcalde segoviano debe demostrar cercanía, llaneza, naturalidad, saber dar achuchones, y si cae alguna colleja, pues con cariño. En fin, debe ser más “Pepe Sonrisas” que el Doctor House.

El otro problema será que a Martín se le tuerza el mandato -y no viene precisamente derecho- y desde el PSOE (y Unidas Podemos, que estos también juegan) empiecen a hacerle la cama. Y en este sentido el área de Urbanismo en Segovia es un horno crematorio contrastadamente homologado. Yo no sé que pasa en esta ciudad  -tengo alguna teoría- pero no me parece ni mitad normal que para cualquier cosa tengas que esperar entre seis meses y un año. Hasta para meterte un punto de recarga para la batería del coche tardas meses que te pasas mirando con pena el cochazo irrecargable de 30.000 pavos que te has comprado y que pace en el garaje. Si la cosa en cuestión es especialmente laboriosa, décadas, y si es asunto espinosa, vete olvidando.

En 2020 Ballenoil presentó dos proyectos para sendas gasolineras, una en La Lastrilla, otra en El Cerro. Se tramitaron a la vez pero la de la capital se empezó a levantar cuando la de El Sotillo llevaba ¡más un de año abierta! La propia Martín reconocía en una entrevista que se está tardando ¡un año! en tramitar licencias. Esto es impresentable y una rémora total y absoluta para cualquier iniciativa empresarial. Las empresas odian trabajar con Urbanismo de Segovia y a la que pueden optan por el alfoz.

Como decía tengo alguna teoría. Básicamente que Segovia no es ciudad “business friendly”. Aquí cualquier iniciativa empresarial se mira con desconfianza…. “Otro listo que viene a ganar dinero”, parecen decir los ojos del funcionario (y no solo  municipal) que atiende la petición. Excuso decir que así no se va a otro lado que a la desertificación… y rapidito.

Creo que esto Luquero lo ha descubierto rematadamente tarde y a la desesperada. Cuando se ha visto obligada a reaccionar al mazazo del cierre de PCMASA2. Cualquier opción del PSOE de  sacar un buen resultado electoral en 2023 pasaba por sacarse de la manga un proyecto empresarial de campanillas. Multifracasado el CAT arahuetero, disuelto en el universo de los unicornios aquella “smart city” del 5G y de los dibujos animados (Bayón), cuando ya no le quedaba otra, cuando tras un montón de años se percata de aquello que decían los abuelos -(“del artisteo no se come”, y menos una ciudad)- va a misa,  Luquero se echó en manos del proyecto del centro logístico del Packaging en Prado del Hoyo.  O lo que es igual, una finca pendiente de urbanizar de punta a cabo y a contrarreloj y en medio de la nada. O lo que es lo mismo, la primera batalla de Clara Martín y, si sale mal,  probablemente la última.

 


Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

Share This Post On

10 Comments

  1. Buena crónica, aunque incompleta: se ve que aprecia al papá colega pero no conoce más que superficialmente a la estrella invitada.
    Los que si hemos tratado cercanamente con ella nos hemos percatado de una altivez supina que LUQUERO ha venido a confundir con seguridad innata. Esta supuesta virtud se viene abajo cuando se la pilla en una mentira, como ya ha sucedido en varias ocasiones en el pleno y en algunas de sus declaraciones. Lo que venimos a decir en Castilla: si rascas, no hay nada debajo…
    Lo siento por Lirio, otra vez será.
    Y lo que ha dicho esta noche LUQUERO en la 7 de que ha sido una elección decidida por el equipo………….. en fin, pregunte usted a MERINO directamente, a ver qué le contesta y con qué cara.

    Post a Reply
  2. Ya ha empezado la campaña de imagen…pura propaganda

    Post a Reply
  3. Voy a hablar con Aurelio Martín, a ver si enchufa mi mujer que está en Paro. Aunque sea de concejala que la enchufe. Seguro que lo hace mejor.

    Post a Reply
  4. Esperemos que no se parezca al palo (no, por nada). Aunque como bien sabemos y hoy también ilustra el señor Besa, un año en Segovia da, como mucho y estirando el chicle para cobrar unos meses el sueldo (buen, muy buen sueldo para lo que hace cualquier edil en esta guerrera y santa ciudad) y poco más bajo la capa del azul zambranico segoviano. ¡Adelante! es un año, perdido, pero sólo un año. No compro más y lo siento 😉 ¡salud!

    Post a Reply
  5. La historia se cuenta completa , incluyendo los cadaveres “urbanísticos” que dejó el que usted llama afamado y dilatado periodista . Se nota que usted no había recalado aun por esta ciudad allá por los años ochenta y noventa del pasado siglo.
    La dictadura urbanística continuará si la vástago continúa a partir de 2023, salvo que un apoyo mayoritario en las urnas de lugar a hacer desparecer al crematorio a que hace referencia en su artículo.
    Si no es así la ciudad abrirá a las 10 de la mañana y cerrará a las 6 de la tarde con la inestimable colaboración y muchas veces poco reconocida de D . Fco . Del Caño .

    Post a Reply
    • Seguro que su comentario quiere decir algo pero no le entiendo nada ¿nos cuenta lo de los “cadaveres” esos del periodista. Yo si vivía aquí en los ochenta. Iluminemos, iluminemos.

      Post a Reply
  6. Antes eran los nobles, luego los franquistas, ahora los socialistas. Segovia, cortijo de mangantes y pillos. Vividores y triperos.

    Post a Reply
    • “franquistas” ¿se entiende, ‘observador’, hasta la llegada de los últimos socialistas (con su mercenario poco socialista)? Digo 😉

      Post a Reply
  7. La mayor empresa de Segovia capital es Drylock. Pues la ampliación de sus instalaciones lo va a hacer en Bernuy de Porreros. Otra empresa que se va de la capital asqueada de este ayuntamiento. Si no apoyamos a nuestras industrias no habrá empleo y no habrá futuro. Por favor despierten ya.

    Post a Reply
  8. Anda! Resulta que el urbanismo de Segovia funciona igual que el de Cuéllar!
    Que manera de joder una población, en estos ayuntamientos parece que les pagan por fastidiar a los ciudadanos y a las empresas

    Post a Reply

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *