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El policía herido en el Acueducto volvió al trabajo en enero

El policía que resultó gravemente herido al encaramarse al Acueducto en busca de un presunto suicida, el 8 de septiembre pasado, recibió el alta laboral y regresó a su trabajo en los primeros días de enero, un mes antes de que el Ayuntamiento abriera la investigación en torno a aquel suceso. Además, lo que la alcaldesa, Clara Martín, definió en principio como un expediente de investigación y que ahora rebajan desde su gabinete a un “informe interno en el ámbito de riesgos laborales” solo se inició una vez que este policía, con placa 1615, y el oficial 6049, reclamaran por escrito su derecho a formar parte de los locales que serán distinguidos el día 1, en la fiesta de la policía.

Momento de la aprobación unánime en un pleno de las distinciones propuestas a policías locales.

El pleno municipal del 3 de febrero llevaba en su orden del día la aprobación de un dictamen del departamento de Gobierno Interior y Personal que incluía, por un lado, la propuesta de concesión de la Medalla de la Policía Local, al Intendente Jefe, Julio Rodríguez Fuentetaja, coincidiendo con su jubilación y, por otro, de Medallas al Mérito Profesional para un inspector, dos oficiales y seis agentes por distintas acciones meritorias, entre los que hay algunos que ya habían recibido la Medalla de Oro al Mérito de Castilla y León, aunque en 2016, como el oficial y el agente que fueron los primeros policías en acudir a la calle Coca en el incendio de agosto de aquel año.

Entre esos distinguidos refrendados por los miembros del pleno no figuraban los policías del Acueducto, también poseedores de la Medalla de Oro de Castilla y León que, el lunes siguiente, 6 de febrero, registraron un escrito alertando a Gobierno Interior y Personal de que “se habían olvidado” de incluir sus nombres. Consideraban que tenían derecho a la medalla por una acción meritoria ya reconocida por una administración superior y recordaban el compromiso expreso adquirido en noviembre por la alcaldesa, cuando se comprometió a distinguirles también en el ámbito local —a ellos y a otros, como los policías de la calle Coca— para equilibrar la relación de medallas de la región y de la ciudad que acumulan los uniformados, en la fiesta de la Policía Local de este inicio de marzo.

El Ayuntamiento no respondió al escrito pero, a cambio, abrió, al día siguiente, el 7 de febrero, diligencias informativas sobre la acción de los policías en el Acueducto, requiriéndose informes de todos los que participaron en aquella acción. El expediente sigue abierto tres semanas después y se puso en marcha como consecuencia al escrito de los policías afectados. Estando abierto no es posible tomar ninguna decisión sobre el fondo del asunto: si a los policías reclamantes les corresponde o no la meritoria distinción que, en ningún caso, llegarán a recibir el día 1. Tampoco daría tiempo a incluir otros participantes meritorios aquella mañana, en el caso de que la investigación interna desvelara su existencia.

Un mes reincorporado

Desde que se desatara la polémica por este asunto, la alcaldesa de la ciudad ha justificado en distintas ocasiones que las diligencias informativas sobre la actuación policial hayan tardado más de cinco meses en ponerse en marcha asegurando que se había estado esperando a la reincorporación laboral del agente 1615. Lo cierto es que acueducto2.com ha podido saber que el policía recibió el alta y regresó al trabajo en los primeros días de enero y no en febrero, como ha dado a entender reiteradamente la regidora. Así, el Ayuntamiento ha tardado un mes en preguntar al principal afectado del suceso por su versión del accidente y tampoco dedicó ningún momento de todo el mes de enero o el último trimestre de 2022 a recabar información del resto de los intervinientes.

El expediente de los mil nombres

Por otra parte, es destacable en este proceso el constante cambio de discurso de la alcaldesa de la ciudad y su aparato de comunicación, tanto en el tono del discurso como en el nombre formal que se da al trabajo de aclaración de los sucesos del mes de septiembre en el Acueducto.

Preguntada por los periodistas, el jueves, Clara Martín parecía tener un discurso claro que señalaba a la posibilidad de que los policías que subieron al Acueducto hubieran actuado desobedeciendo ordenes directas y un supuesto protocolo y eran, por ello, objeto de un expediente sancionador. El mensaje tenía grietas: no existe el cacareado “protocolo” como tal y el oficial que subió al Acueducto aquella mañana era también en ese momento el jefe de servicio de la Policía Local. No hubo órdenes directas que contravenir.

Al día siguiente, sin convocatoria oficial y sólo con algunos medios presentes, Martín decía a un grupo reducido de periodistas que se le había entendido mal, que no hay expediente sancionador, sino un informe interno para aclarar los sucesos. Señaló en ese momento que el trabajo de recopilación de datos lo estaba dirigiendo directamente el intendente mayor de la policía. Otra declaración extraña porque este sábado, 25, en nota de prensa oficial llegaba el tercer posicionamiento. En el texto se señala que la investigación se ciñe a un procedimiento interno sobre riesgos laborales al haber un agente herido, un tipo de trabajo que, evidentemente, no corresponde dirigir al máximo responsable de la policía por no ser de su competencia. Cabe subrayar que en cualquier situación de accidente laboral, el jefe de servicio elabora, en las siguientes horas, un parte de investigación del accidente con todos los datos que rodean la actuación del accidentado.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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