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De Segovia a Sepúlveda con Bernaldo de Quirós (II)

(ANEXO recorrido GR88 (14) del Condado de Castilnovo a Sepúlveda)

De Segovia a Sepúlveda con Bernaldo de Quirós (II)

(Parte I)

Anochece en Pedraza de la Sierra.

Anochece en Pedraza de la Sierra.

Cueva de la Griega, Pedraza, Segovia.

Nos encontramos en Pedraza de la Sierra. Constancio Bernaldo de Quirós y su acompañante, el poeta Enrique de Mesa, han pasado la noche alojados en la villa.

El relato nos habla de sus gentes e historia:

“[…] los habitantes de Pedraza, megalómanos de la antigüedad de ella, cuentan a Trajano entre sus hijos ilustres[…] ” -ver entrada GR88 (12)– .

No falta referencia al pasado prehistórico de la zona, concretamente se refiere a las cavernas de la Griega:

“[…]testimonios de una antigüedad en que no pudieron soñar los más exaltados cronistas […]”.

Mientras comen, en la cocina, al olor de la leña aromática de enebro, les comentan las toscas figuras de bueyes tallados en la roca de la caverna.

Relata Quirós que no pueden acceder a ella por estar taponada de nieve. Se quedan sin poder ver:

 “[…] la efigie quizá del uro, bos primigenius, trazada por un contemporáneo […]”.

Detalles de una casa antigua en el arrabal de La Velilla, Pedraza de la Sierra. Pasan la tarde en el castillo:

 “[…] prisión que fue de los hijos de Francisco, de Francia, entregados en rehenes por su padre […]”.

Antigua cocina en el arrabal de La Velilla, Pedraza de la Sierra.

Desde tan magnífica atalaya contemplan el panorama que se ofrece ante ellos. Al oscurecer regresan a la posada.

La narración no deja de sorprender por la abundancia de datos en tan corta redacción.

El posadero les ofrece vino a elegir: vino de puertos, de ribera o de cosecha. Según les explican:

 “[…] de allende los pasos de la sierra, de la ribera del Duero o cosecha de la tierra”.

Optan por este último que les es servido en un jarro:

“[…] un vino claro, fresco, agradable, que bebemos mientras Enrique me lee ‘La loba parda’, narración serrana […]”.

Romance de la ‘Loba parda’.

Torrecaballeros, Segovia; ‘oyendo el romance de la Loba Parda’.

La narración de La loba parda era un romance muy leído en las Misiones Pedagógicas de la Institución Libre de Enseñanza.

Constancio Bernaldo de Quirós y Enrique de Mesa, nuestros caminantes, estaban ligados a la misma.

Torrecaballeros, pueblo que dejaron atrás el primer día, quedó inmortalizado en una conocida e interesante imagen fotográfica, a través de sus gentes, atentos a la lectura de dicho relato

 

Seguimos relatando fielmente la Andanza’ del libro Peñalara. El 27 de diciembre, muy de mañana, salen de la villa de Pedraza.

Vista de Pedraza desde el arrabal de la Velilla, Segovia.

-El sendero GR88 parte, por el Carrascal, camino de Orejanilla. Pueblo, este último, que para algunos estudiosos de la zona es cuna de la madre del emperador Trajano (ver enlace GR88 12, arriba).

El GR parte después parte hacia el Condado de Castilnovo en busca de los cortados del río Caslilla en Sepúlveda (GR88 14)-.

Nuestros viajeros optan por bajar a La Velilla para continuar su camino a Sepúlveda. El paisaje cambiará:

‘Arcillas tan rojizas que remedan la sangre…’; tierras de Orejana, Segovia.

“[…] al relieve granítico suceden cerros de caliza, cortados en proas afiladas […] arcillas tan rojizas que remedan la sangre, sangre de moros y cristianos de que se empapó la tierra en los días en que el conde Fernán González la conquistaba […]”.

Dejan atrás La Matilla, la nieve empieza a escasear y pueden ver el amarillo de los rastrojos.

Quiros y Mesa caminan en silencio:

“Enrique va midiendo probablemente un verso o asociando por primera vez un bello sustantivo con un adjetivo bello”.

No lo sabemos, pero Constancio describe con estas hermosas palabras el panora

"...surcos pardos, tortuosos de la tierra de labor...".

“…surcos pardos, tortuosos de la tierra de labor…”.

ma que se abre ante él:

“[…] los surcos pardos, tortuosos de la tierra de labor imitan entre la superficie nevada la huella que deja en la blanca página de un libro la yema de un dedo sucio”.

Marchan siempre con la cruz de un campanario a la vista.

Sin lugar a dudas la iglesia de El Salvador de Sepúlveda, enclavada en la parte alta del poblado, en el paraje de la Somosierra.

El templo de El Salvador de Sepúlveda, datado a finales del siglo XI, puede ser la primera iglesia románica de la provincia y del sur del río Duero.

La inscripción de consagración indica la fecha de 1093.

Está declarada monumento BIC desde 1931

Iglesia de El Salvador en Sepúlveda. Principios s. XX.

Iglesia de El Salvador en Sepúlveda. Principios s. XX.

Más tarde topan con el “cauce desmesurado de un arroyuelo, el Caslilla, al otro lado del cual, escalando el cerro escarpado se alza la ciudad término de nuestra andanza, Sepúlveda […] la vetusta Septempublicam”.

-La entrada del Sendero GR88 coincide en este punto con el camino de nuestros expedicionarios.

Antiguo camino de acceso a la villa, por el que se puede acceder a la puerta del Río-.

La impresión de Quirós nos vuelve a recordar el texto del escritor segoviano Ignacio Carral cuando, en los años treinta, nos describe la villa en el semanario Estampa:

“Vuestro primer pensamiento es el de catástrofe. Atalayáis un barranco profundo, erizado de rocas encrespadas como olas de un mar que se hubiera súbitamente petrificado en plena tempestad […]”.

Dos, tres, cuatro veces, recorren el solar fortificado:

“[…]soñando que guarda hoy almas castizas, custodias de la ética y de la estética de la raza, admirable aun en sus excesos, aun en los defectos […]”.

Recorrido entrada a Sepúlveda Quiros y GR88.

Sepúlveda, Segovia.

Sepúlveda, Segovia.

El día 29, Quirós y Mesa, regresan a Segovia. Cruzan pueblos sin parar -la distancia es de unos 60 kilómetros- y vagan ya de noche:

Segovia, nieve y niebla.

“[…]por las calles de la ciudad, nevada y velada por la niebla […]”.

Paseando sus calles tiene tiempo para realizar alguna e interesante “pesquisa”Quirós fue profesor de criminología, incipiente materia entonces-:

“Entramos por una callejuela tortuosa. Viejos tugurios embadurnados con azules y ocres chillones; vergonzosos interiores percibidos al pasar […] denuncian al punto la miserable localización de los prostíbulos […] ironía de un letrero que pone el nombre de ‘Santa’ a esta calleja” ver Nota abajo.

Segovia, calle Santa.

Segovia, calle Santa.

En su despedida sentencia sobre el problema:

Acueducto de Segovia.

“[…] el mal, que en la estrechez del horizonte mental que algunos tienen por delante, muchos conceptúan necesario, como si fuera una institución civilizada indispensable para el mobiliario –llamésmolo así- de una ciudad, lo mismo que la policía, el gas, la electricidad, los cuarteles, las fuentes, los tranvía […]”.

Con las líneas finales del relato nos despedimos:

“[… ] De improviso, la silueta del acueducto se destaca en la noche plateada. A esa hora, con aquella luz, en aquel reposo, el monstruo está verdaderamente magnífico. Admira ver á este megaterio de piedra, con las plantas aún sobre el suelo”.

Nota: Calle Santa.

Es curiosa la historia de esta vía segoviana enclavada en la parroquia de El Salvador. Desde la plaza principal del barrio desciende a la pequeña y recoleta iglesia de San Justo y Pastor, joya del románico segoviano por sus pinturas murales. Cuenta la leyenda que la calle fue el último recorrido de la mula que desde Gascuña transportó, a mediados del s. XII, el Cristo yacente que se venera en San Justo (imagen de madera del siglo XI, con los brazos articulados).

“Parece ser que en tierras de la frontera franco-española, se disputaban dos pueblos la posesión del Santo Cristo, y decidieron cargar la imagen sobre una yegua, dejando a esta en libertad de marchar por el camino libremente y acompañada de unos hombres armados, llamados gascones. Después de muchos días de camino, llegó la caballería a las puertas de esta iglesia donde depositó el Cristo y la yegua cayó muerta […]”.

La iglesia da cobijo y culto a la imagen. El Cristo es sacado en procesión el día de Viernes Santo a cargo de la Cofradía del Santo Entierro, compuesta por abogados y curiales. La visita a su interior conviene no perdérsela y no me resisto a dejar una pequeña reseña que publiqué hace unos años:

“El interior del ábside está presidido por el Pantocrator rodeado de los veinticuatro ancianos del Apocalipsis; en el centro de la bóveda de la capilla mayor vemos el Cordero místico y en rededor distintas escenas: San Pedro cortando la oreja a Malco, el beso de Judas y el Prendimiento al lado de la Epístola o la Ultima Cena en el lado del Evangelio. En la base del ábside la Pasión de Jesús queda narrada con una Crucifixión y un Descendimiento.

En este último pasaje es detalle singular el rótulo “NON POTEO FACERE PINTURAS”, con el que muestra su impotencia para continuar, un pintor de cuya firma, “[…] AX PINTOR PE […]” destrozada por un mechinal. Del retablo barroco conocemos lo siguiente:  En el intradós del arco triunfal, debajo de Adán y Eva se ve una torre y el lomo de un elefante y en el interior del tragaluz abierto en el muro de la capilla mayor, una escena con soldados blandiendo espadas. También es bellísimo el tímpano de acceso a la capilla del Cristo de los Gascones, con un relieve policromado que se interpreta como el descubrimiento de las reliquias de los santos Justo y Pastor”

Caricatura de Constancio Bernaldo de Quirós.

 

 

Caricatura de Constancio Bernaldo de Quirós.

Author: Juan Pedro Velasco Sayago

Blog de montañismo y excursionismo sobre el Guadarrama, a cargo de Juan Pedro Velasco Sayago. (Coordina el Blog 'Retrosegovia', publicando temas relacionados con la tarjeta postal ilustrada de Segovia).

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