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Segoviana: 600 páginas para 90 años de partido

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Como tantos otros segovianos, Javier de Andrés se plantó en la Albuera con 10 años de la mano de su abuelo. Con el tiempo la vinculación con la Gimnástica Segoviana no haría más que crecer, en gran medida por su especialización en el periodismo deportivo provincial. Un gimnástico de pro.  Tanta vinculación le llevó «a empatizar tanto que al final se ha convertido en algo personal devolver tanto sacrificio y recordar a tanta gente que se desvive por el club, que se ha dejado el dinero y la salud por el club». Desde los que han entregado horas de entrenamiento o dedicación, a los que han organizado, rifas, bocatas solidarios o zarzuelas benéficas, que de todo ha habido en la cuasi centenaria vida del club.

Y De Andrés lo ha hecho como mejor sabe, con dos año y medio de trabajo entrevistando a centenares de jugadores, directivos, aficionados, árbitros, políticos… para poner negro sobre blanco en un libro de más de 600 páginas la historia de un club mítico, quizá no en cuanto a brillo deportivo, pero sí por una voluntad de supervivencia que atraviesa 91 años y de la que muy pocos clubs pueden jactarse. La Sego es un histórico del fútbol de pleno derecho por el esfuerzo de generaciones de segovianos, pura pasión por un club y unos colores, que ha permitido dar continuidad casi centenaria a un proyecto deportivo.

Así sale «Gimnástica Segoviana. Una historia de Supervivencia«. Subtítulo, supervivencia, que hace referencia a que esta gesta no ha sido en absoluto fácil. Muchas veces al borde de la desaparición, solo el tesón, nunca el dinero, ha logrado superar los escollos de un club que hoy vive un idilio con la ciudad pero que hasta llegó tener fama de «maldito» entre el propio paisanaje

En esta pervivencia del fútbol modesto hay que destacar el papel de periodistas como Javier de Andrés, que desde los medios locales no han regateado esfuerzos para dar una dimensión de identidad colectiva a clubs como la Segoviana. Por eso, para el libro, el autor ha contado con la colaboración de compañeros como Sergio Perela, Alfredo Martínez, Javier Martín o Juan Martín «Chas», hoy empeñado en poner en marcha un archivo documental del club, que no existía, pues la documentación oficial nunca se guardo. La que hay procede, básicamente de colecciones particulares, antiguos futbolístas aficionados, directivos…

¿Por qué se llama Gimnástica?

Es un libro apasionante, que trasciende el valor de erudición deportiva -que la hay- para trazar un cuadro social de Segovia. «Es sorprendente el número de personas implicadas en la historia de la Gimnástica. Rara será la familia segoviana que no haya tenido un tío, un hermano, un primo, implicado en el club», explica De Andrés. Después de todo, un club es una historia colectiva, historia que en Segovia no ha tenido un correlato historiográfico y es escasamente conocida. Por ejemplo, ¿saben por qué se llama como se llama?

«Pues porque al principio fue fundado por un club de gimnasia, es decir, multidisplinar. Hacían desde gimnasia a ajedrez, tenían balonmano… El fútbol era lo fácil, donde se apuntaba más gente». Por eso se llamo Gimnástica Segoviana, porque en principio no era un club de fútbol sino una asociación de fomento del deporte en general. Eso a finales de los años 20.

El portero Nicolás Añvaro «Cañero», de blanco.

El Once ideal

Rodeado de pesos pesados de la actual plantilla, Chema, Mariano, además del propio presidente, Agustín Cuenca, De Andrés no se moja a la hora de dar su once favorito. Pero hay nombres que estarían sí o sí en la lista. Uno es el guardameta Nicolás Álvaro Cañero, fusilado en 1936 por su vinculación con la República. Otro mito es Mariano Chocolate. «Sin duda el mejor futbolista que ha tenido la Segoviana, aunque Barto es el que oficialmente más goles ha metido desde que hay estadísticas, creo que Mariano metió muchos más». Un figura. Otro importante fue Eduardo Sobrado, que militó bajo la disciplina azulgrana haciendo la mili. Luego fue fichado por el Madrid y triunfo en el Celta. Llegó a ser internacional. Pero hay más nombres, Cuestita, que triunfaría de colchonero, Sanchidrían, que haría lo propio en el Madrid. Jaime, «quizá el que ha tenido más clase», Minguela, y ya más modernamente Barto o Mariano «que además es amigo mío», entre otros muchos.

Aficiones enconadas

Puede pensarse que el taquillazo más potente en la historia del club coincidiera con alguna fase de ascenso, o con algún encuento de Copa con un primera división. Pero no. Según De Andres, hasta 6.000 aficionados se llegaron a concentrar en el antiguo Peñascal con ocasión del gran derbi con el Acueducto, el otro club capitalino y que desapareció en los años 90. Su esplendor estuvo en los 60-70. «No llegaron a ser partidos tumultuosos, en buena medida, porque la directiva tenía mano en el Gobierno Civil de la época y aquello estaba lleno de policías». Otro que tal, el Real Ávila, o el CD La Granja, cuyo himno surgió de una victoria frente a los capitalinos.

Pero hay más. Un ingente material de anécdotas, historias, epopeyas personales, risas y lágrimas, que pintan una ciudad y una época, próximamente en las librerías por 22€, con edición de lujo a demanda. También está prevista una presentación oficial del libro, en la que se dará a conocer, también, la versión orquestada del himno oficial del club.

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Nueva directiva

Concluido el proceso electoral, el club ha presentado nueva directiva, de momento de seis integrantes aunque abierta a incorporar vocales en sustitución de los tres que lo dejan, y encabezada por Agustín Cuenca y Paulino Jiménez como vicepresidente. Completan la junta Mariano González, Fernando de Frutos, Juan Carlos Renedo y Fernando Salas.

El club ha dado a conocer, también, un acuerdo de filiación con el Turégano.

Arriba, De Andrés, sobre estas líneas acompañado de Chema, Mariano y Agustín Cuenca.

 

Author: Cultura

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