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‘Cañero’, el portero de la Sego fusilado por ‘rojo’: un homenaje pendiente

Cañero, en el centro de blanco. Extraído de “Al ftubol”, de JM Santamaría.

Tenía 24 años, soltero. Obrero ceramista en la Innovadora del Puente de Hierro. Un muy buen portero que en 1934 sustituyó bajo los palos de la Gimnástica Segoviana a uno de los impulsores del club, el carismático Paco Cabezas. Se llamaba Nicolás Álvaro Lobo, pero en Segovia se le conocía como “Cañero”. El 13 de julio de 1936 “Cañero” jugó su último partido frente al Betis de Madrid en el campo de Chamberí.  Una semana después era detenido, y hace 81 años, el 15 de agosto, fusilado en la tapia del cementerio y enterrado en los arenales de Anaya.

“Cañero”, que se sepa, fue el único jugador del club segoviano que murió en la Guerra Civil. Algunos vivirían la represión de las retaguardias, otros fueron al frente, pero todos volvieron. Todos menos Nicolás Álvaro, ejecutado por comunista en su propia tierra.

A fecha de hoy no constan homenajes a su persona. El pasado 22 de agosto estaba previsto incluirlo en el minuto de silencio en el tradicional partido de las fiestas de San Luis entre el CD La Granja y la Gimnástica Segoviana, pero una vez más Cañero no tuvo suerte, su homenaje pasó desapercibido por el emotivo adiós a otro carismático hombre de fútbol granjeño, Martín de Vidales “Caramelo”. Con la emoción del momento en megafonía se olvidaron de “Cañero”. “Tiempo atrás tuvimos la idea de instalar alguna placa en su recuerdo por la rotonda de Chamberí, pero no cuajó”, explica el directivo Gimnástico Ignacio Tapia. 81 años después, el fútbol segoviano le debe una al portero.

Cañero era un personaje popular en la Segovia republicana. Fue uno de los primeros militantes del PCE de la ciudad, eso y su condición de portero de la Sego, le hacían uno de los pocos comunistas con nombres y apellidos residentes en la ciudad. Según explica Tapia, no hubo juicio. Probablemente fue una represalia tras los bombardeos sobre Segovia que desde Madrid propiciaba el “Pájaro negro”, un aviador segoviano de la República al que la Segovia nacional atribuía los bombardeos. “Llegarían falangistas o requetés con una lista e hicieron una saca”, especula Tapia. Así sin más. En De la Esperanza a la Persecución, de Santiago Vega, el mejor trabajo sobre la represión franquista en Segovia en la Guerra Civil, se le incluye entre las víctimas de la represión “ilegal”, sin juicios. Una instancia judicial de 1937 lo considerá “desaparecido”. Como “desparecido” sigue de la memoria colectiva segoviana.

 

Author: Redacción

Acueducto2. Noticias y actualidad de Segovia.

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