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Cosechadoras: la máquina que lo cambió todo

Ni internet, ni el AVE, ni el móvil. La vieja cosechadora sí que lo cambió todo, pero todo. Puso el mundo del revés. Vean la Massey Harris del 58. Hasta averiándose, pues rara era la jornada en que una máquina, por buena que fuera completara la siega de un tirón, la cosechadora se cepillaba una hectárea en una hora. Las de hoy trabajan cinco veces más rápido (y hasta sin conductor, como la roomba, y con balizamiento GPS, eso dicen), pero comparado a las semanas que una cuadrilla se tiraba para segar hoz en ristre los 10.000 metros no hay color. Castilla cambió. De un día para otro las cuadrillas de gallegos dejaron de venir, en el campo sobraba gente, miles... Muchos terminaron a la ciudad, a fabricar aquellas máquinas para los padres que se quedaron...

Debemos al buen hacer del centenar de socios de la Asociación Española de Amigos de la Maquinaria Agrícola (con sede en Valverde del Majano) que se vele por el conocimiento de esa página épica de nuestra historia. El 5 de agosto, en Bercimuel, la asociación celebró una demostración, con segadoras, cosechadoras, engavilladoras, trilladoras o las Lagarto de Aranda que, pulverizadoras que suben la paja al remolque. Las estrellas eran las viejas Claas, las Santana, MF, Harris... La más vieja, un MF del 58, motor a gasolina y matrícula ¡VE-SO-44!, -"un reloj de máquina, apenas no hace ruido", como explicaba Luis Ángel, mecánico arandino-, la más joven una Claas del 68, la amarilla, un clásico del cereal. En perfecto (o casi) funcionamiento, debidamente mantenidas, cuidadas y reparadas por los de la asociación, nueve "trastos", procedentes Navarra, Valladolid, Segovia, Buregos, Madrid, volvieron al tajo para cosechar  tres toneladas de trigo.

Trigo solidario, pues la "cosecha" se cederá a la Fundación Luzón contra la ELA. Voluntarios de la ONG harán sacos de un kilo. "Se congelan y la gente de Madrid se la pone en la espalda, va bien pal reuma", explicaba no sin cachaza un agricultor. En el Chorrillo de Bercial, entre tanto, exposición de medio centenar de tractores clásicos, de coches molones, paella solidaria, rifas y regalos.

Volvamos a la mecanización. A lo largo del XIX van surgiendo nuevos dispositivos que mecanizan parcialmente algunos trabajos agrarios. La aventadora, trilladoras mecánicas... Pero es la aparición del tractor lo que dotará de movilidad real a estas pesados ingenios. Máquinas prodigiosas como la Lagarto, de Industrias el cura, una trituradora de paja con un ventilador y un tornillo sin fin que recogía la paja, de ahí al remolque y de ahí a la empacadora. O como la fascinante engavilladora, que tirada de un tractor siega y engavilla haces. "Yo me compré una en el 67 y una trilladora, un año después ya tenía una 87/12 de tolva de mil quilos y de tres metros. Costaba, no sé, 600.000, 800.000, lo que tres pisos. Empezaba a segar a finales de junio, alguna vez 16 horas seguidas parando media hora a comer, terminaba en septiembre", explica Calixto, de Aranda, luego vendedor de vehículos agrícolas. Así es, a las máquinas de enganche le siguieron en relativo poco tiempo las autopropulsadas, las propiamente cosechadoras. Ya a finales de los 60 empezaron a verse las que segaban, trillaban y cagaban balas de paja perfectamente alambradas. Verdaderas naves industriales sobre ruedas.

Se averiaban, sí. "Pero son de mecánica simple. Normalmente se desajustaba un casquete, porque no vienen ajustados como ahora. Cosa de correas, de arrear un martillazo o montar y desmontar. Sí mucho o poco ya era cosa de cada agricultor, porque es muy diferente trabajar a tener un oficio, ¿eh?, muy diferente", puntualiza el mecánico de Aranda.

Sobre estas líneas, engavilladora. Abajo, trilladora mecánica. 60 años de antigüedad, más o menos.

A pocos metros de Bercial las cosechadoras se han comido ya las obradas conservadas para la demostración. Carlos, de la asociación, intenta persuadir a la compañía para poner en marcha la trilladora Ajuria Vitoria. "Es mejor ahora porque luego no trabaja ni Cristo", se desgañita. No le hacen mucho caso los "segadores", los más jubilados, comentando la jugada con la cerveza en la mano. A la cuarta o a la quinta un grupo de 10 se van a por la Ajuria Vitoria. Tiene 60 años, de madera y hojalata, construida en Vitoria como su nombre indica, "en una fábrica que llegó a ser la que más obreros tenía de España, ¡10.000!", cuenta un paisano. La víspera la estuvieron probando y funcionaba. Un viejo Ebro Super 55, otra leyenda, este celosamente restaurado por Carlos y familia, alimenta la rueda motriz que, a través de media docena de correas, pone en marcha el ingenio. Se desengavilla a cuchillo, se suben por la "cinta corredera" y con un dispositivo de cajones y cedazos se corta la paja y se criba el grano. La paja sale escupida por un tubo conectado a un ventilador (eso parece). La Ajuria Vitoria tira bien, hasta que primero se obtura por la paja acumulada y luego se rompe una correa. Hasta otro día. "Mi padre se compró una, cuando volvió, mi madre ya lo había trillado todo", comenta un "tecnófobo". Felizmente, las "más modernas" han hecho su trabajo y decenas de sacos aguardan a los voluntarios de la Fundación Luzón. Será la segunda fase. 

Entre tanto, mucha conversación. Que si las más nuevas, van sin conductor, todo GPS. Pero de 800.000€ para arriba. "Y hay un problema, antes tenías varias semanas para amortizar la máquina y hoy en ocho días esta segado un término municipal". Imposible amortizarlas, dice uno, no si tienes un montón de tierras, tercia otro. Ese es el futuro, dice el primero, superextensiones. Otros abogan por lo contrario o por la coexistencia del superlatifundio trabajado robóticamente, con parcelas muy pequeñas donde tal vez, tal vez, se vuelva a las máquinas simples y baratas. No se sabe qué traera el futuro. "La concentración parcelaria, esa es la mejor herramienta", dice uno. "Ya, pero cuando concluye al poco ya se ha vuelto a dividir la tierra y hay que re-reconcentrar", así todo el rato.

Más fotos

 

  • Segando con la nieta
  • En acción
  • Luis de Lastras, con la hoz, al fondo, el relevo.
  • Pulverizadora? Lagarto
  • De la tolva al remolque
  • Trilladora mecánico

Author: Redacción

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1 Comentario

  1. Muy interesante y nostálgico artículo,yo tengo una Deuz Farh M66, del año 64 que funciona perfectamente

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