Las mujeres de Trescasas han tejido de forma colectiva un árbol de Navidad de ganchillo de siete metros de altura que ya luce en la Plaza Mayor del municipio. La pieza, elaborada íntegramente a mano, es el resultado de varios meses de trabajo compartido y de la colaboración de decenas de vecinas que han convertido una actividad de aula en un proyecto comunitario.
La iniciativa comenzó en octubre, cuando un grupo de 16 mujeres de la clase de labores empezó a tejer pequeños cuadraditos de ganchillo en distintos tonos de verde, conocidos como grannys, como parte de un ejercicio sencillo. Con el paso de las semanas, la idea fue creciendo y sumando participantes hasta convertirse en un árbol de gran formato.
Ante la magnitud del proyecto, las tejedoras hicieron un llamamiento a otras mujeres del municipio con conocimientos de ganchillo. La respuesta permitió superar los 1.300 cuadraditos tejidos a mano, necesarios para cubrir la estructura final del árbol. El trabajo fue tan intenso que, durante el proceso, llegaron a agotarse existencias de lana en varios comercios de Segovia, lo que obligó a buscar material adicional fuera de la ciudad.
El montaje comenzó a principios de diciembre y se prolongó durante varios días hasta dar forma definitiva a la instalación, que combina tradición, creatividad y trabajo colaborativo. La profesora de labores y promotora de la iniciativa, Noelia Menéndez, explica que “empezó siendo una idea pequeña, casi un ejercicio de clase, pero fue creciendo según se compartía”. Menéndez reconoce sentirse “profundamente orgullosa” del grupo de mujeres que ha hecho posible el proyecto y subraya que “este árbol es de todas”.
El árbol de ganchillo se ha convertido en un símbolo visible del valor del trabajo manual y del papel de las labores tradicionales como espacio de encuentro, cuidado emocional y cohesión social. Aunque la práctica del ganchillo no entiende de género, en esta ocasión han sido únicamente mujeres quienes han participado en la creación de la pieza.
La instalación destaca también por sus cifras: más de 1.300 cuadraditos tejidos, cerca de 480 ovillos de lana y cientos de horas de trabajo compartido que han dado lugar a uno de los elementos más singulares de la Navidad en la provincia.












Últimos comentarios