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¿Quién inventó las obras de San Juan y San Agustín?

Para entender el debate que se mantuvo en el pleno ordinario del mes de abril en el Ayuntamiento de Segovia sobre las obras integrales en San Juan y San Agustín (y ya puestos, en la plaza Oriental y en San Facundo) a partir de una moción del PP que acabó siendo rechazada hay que tomar referencias.

Fernández, en rueda de prensa, anuncia la moción sobre San Juan.

Fernández, en rueda de prensa, anuncia la moción sobre San Juan.

El pasado martes, 26, el PP anunciaba que presentaría la moción pidiendo el arreglo del transitado y principal eje de San Juan y San Agustín, una propuesta que en los corrillos se daba por rechazada a la vista de los antecedentes, que en enero ya se presentó una parecida y se rechazó con el argumento de la falta de fondos en presupuestos.

Pero al día siguiente el portavoz socialista, Alfonso Reguera sorprendía a todos anunciando que el Gobierno local ha sumado los remanentes del presupuesto del año pasado y de esa calderilla sale un millón de euros para gastar precisamente en ejecutar esa obra, que para 2017 se llevará 800.000 euros más.

Así no es extraño que el popular, Juan Antonio Miranda se asombrara en el pleno de sus capacidades telepáticas para adelantarse a los planes de Reguera, que se había empeñado en mantener su secreto hasta en la comisión de Urbanismo de esta misma semana, o que la dicharachera concejala de Obras, Paloma Maroto, amiga de proclamar a los cuatro vientos cualquier actividad de su departamento, ni lo mencionase en una entrevista periodística publicada unos días antes.

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También se asombraba el portavoz de UPYD, Cosme Aranguren, que en la misma comisión había propuesto que se señalizara adecuadamente precisamente el eje San Juan-San Agustín sin que Reguera dijera nada, y la portavoz de Ciudadanos, María José García se subía al carro del “yo lo dije primero” recordando que en noviembre ya habló de priorizar esta obra.

Lo cierto es que pese al apoyo de UPYD y C’s a la moción del PP, la iniciativa fue rechazada, gracias a la abstención de Ángel Galindo (IU) bajo el argumento de que esta era una lucha entre los grandes partidos y que matizó sin que nadie se lo pidiera que no iba “a explicar otra vez lo de que soy el concejal 13”.

Aún más dotes de equilibrista demostró Maroto para justificar su voto en contra: “No apoyaremos la moción por el poco apoyo [reivindicativo, ante la Junta] del PP para reclamar el arreglo de la avenida de la Constitución” antes de la cesión de la titularidad de la vía.

Clara Luquero quiso arreglar la inconsistencia del argumento aclarando que si no apoya la moción del PP es porque en la propuesta pone que la actuación tenga carácter “urgente”. Y mandó votar sin querer escuchar a Miranda, dispuesto a retirar la urgencia de marras. Si se cumplen los anuncios, el proyecto promovido por el Gobierno local se estudiará en mayo y se ejecutará desde finales de verano.

Sólo las mociones animan el debate.

El de las obras fue uno de los asuntos más debatidos en un pleno en el que los asuntos propuestos por el Gobierno fueron de trámite: La ratificación de la adhesión a la red de Ciudades Amigables con las personas mayores y de la modificación del consejo escolar, algunas mejoras laborales para el personal municipal, nuevas facilidades para entrar en la bolsa de trabajo de bomberos o la declaración de excepcionalidad de la relación entre el Consistorio y la asociación de vecinos de San Lorenzo en cuanto a la organización de actividades culturales, entre otras.

hospital policlinico 2Así las cosas, sólo las mociones de los grupos animaron la sesión, especialmente la que proponía UPYD para que el Ayuntamiento sacara a Bankia de las entidades con las que trabaja el Consistorio, en cuyo debate se pasó por el Torreón de Lozoya, la obra social de la extinta Caja Segovia, la retirada de subvenciones a Titirimundi y hasta el asunto del fiasco del crédito a la Diputación para salvar Segovia 21 y que pasó al paquete de rechazadas gracias a los votos de PP y PSOE. O esa en la que se insta a la Junta a crear un centro de estancias medias “preferentemente” —la introducción del matiz permitió la aprobación— en el antiguo policlínico, por unanimidad, como la que pedía que el uso del Glifosato (un pesticida) se prohíba en lugares públicos.

La “señora Aranguren” y las eternas lecturas de Santiago.

El pleno ordinario de abril se desarrolló en un tono sosegado y en algunos momentos, hasta en tono jocoso. Por ejemplo, cuando finalizó la parte de discusión de los dictámenes, el interventor dio por terminado su trabajo en la sesión y cuando se levantó se encontró con las chanzas de los concejales que le instaban a quedarse y le apuntaban que la reunión “no es para tanto”.

Risas provocó también la reiterada tendencia de la popular, Raquel Fernández, a aludir al portavoz de UPYD, Cosme Aranguren, como “la señora Aranguren”, por culpa de un insistente mecanismo mental. “Hoy estoy obsesionada con el señor Aranguren” se disculpaba, azorada y algo ruborizada, tras la segunda recaída. Su compañero, Miranda, la echó una mano llamando al portavoz de IU “Luis Galindo”.

Más serio se ponía el personal cada vez que le tocaba el turno de intervención a la concejala de Cultura, Marifé Santiago, con un tocho de folios que se traducían en larguísimos parlamentos, tanto que la alcaldesa tuvo que llamarla la atención por exceso de tiempo en la intervención —fue el único edil que se vio en esa tesitura— y a pesar de sus excelentes dotes como lectora, buena parte de la Corporación dedicaba ese tiempo a repasar las novedades en sus teléfonos móviles.

Justo en el extremo contrario se mueve la concejala de Obras, Maroto, cuyo lenguaje llano, muy llano, hace que sus intervenciones recuerden aquella imagen antigua de la señora que en la mesa camilla organizaba los dineros recién llegados en el sobre de la paga del marido para asegurar que en esa casa se llegaría a fin de mes.

En otro momento de la sesión, Aranguren se mostró muy enfadado con la regidora por sus referencias en la prensa al “provincianismo” de los concejales. La alcaldesa mudó en ese momento el gesto y no lo cambió hasta que al final de las intervenciones en ese punto (se debatía la moción sobre la transparencia en los viajes de los corporativos) pudo aclarar que se refería a la necesidad de que “todos” los concejales viajaran para ver las políticas que se aplican en otros municipios.

Lo cierto es que Clara Luquero no acaba de encontrarse cómoda en el papel de directora del pleno y, una sesión más, equivocó varias veces a quién le correspondía hablar, corrigió la dicción de la secretaria de la Corporación y hasta siguió dando turnos de palabra cuando el ponente de una moción ya había retirado el texto. Y eso que sólo 14 concejales tomaron la palabra, que once se dedicaron esa mañana sólo a levantar la mano para votar.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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1 Comment

  1. La calle de San Agustín, que más vale denominaramos (en época de mutaciones varias) la calle del Disguntin: indigna, miserable y despreciable (por su situación vial). es como la indicada de la Conctitución, o la de Padre Claret, una vergüenza desde hace unos cuantos años, en los que el tráfico rodado, no sólo ha aumentado en exceso, sino que muestra la incapacidad de nuestros políticos (estos, sí, provincianos que no saben más que levitar y creerse en posesión de una ‘cultura’ a la altura de los cúmulos, díría que de los cirros -nubes más altas, uno que es viajado-) para afrontar cualquien problema que verdad afecta a la ciudad directamente.
    Ahora empezarán los estudios y cuando llegen elecciones nos venderán la moto, esperemos que esta vez, sean unos u otros, no quede en CAT, reparaciones desastrosas, expropiaciones de a millón o mil promesas más.

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