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Papeleta en el PP, pataleta en el PSOE

Parece que no ha pasado nada ¿verdad?. Dos diputados para el PP, uno para el PSOE; Tres senadores para el PP, uno para el PSOE. Como toda la vida… ¡Qué va!

Mire, para empezar, los populares deberían preocuparse (yo lo estaría) echando la cuenta de la pérdida de ¡16.000 votos! en cuatro años buscando explicaciones más allá del “desgaste por las medidas de la crisis” o la aparición de nuevas fuerzas que sin estructura ni pasado han logrado atraer a miles de sus votantes.

Hombre, podrían decir que mire, que se han sacado los dos escaños a pesar del brete en el que les puso el asunto de Gómez de la Serna que dejó a los candidatos sin mensaje y sin ganas de hacer campaña una semana antes de que se votara, que aquí hasta hace dos días se daba por hecho que el segundo escaño podía volar.

Pues no, no ha volado y ahora viene la segunda parte. ¿Qué hacer con el paracaidista? Porque mire, si Gómez de la Serna toma posesión del escaño por Segovia, ya me explicará cómo conectará con los segovianos y cómo va a trabajar ese hombre junto a una Beatriz Escudero que en los últimos días se ha hartado de colocarle adjetivos, ninguno bonito, igual que ocurre con el “staff” provincial del PP.

Así que lo que cabe suponer es que los segovianos llamarán a Madrid para exigir que les solucionen el problema y despejen el camino a Marta Puertas (La número tres de la candidatura). Claro, que si no lo han arreglado en plena campaña —no me creo que por imposibilidad, sino por permisividad— nada hace pensar que lo quieran hacer ahora y con la presunción de inocencia en la mano, el diputado vuelva a serlo hasta que se demuestre su culpabilidad, si es que la tuviere. Un papelón para el PP segoviano, ya le digo.

Claro, que con lo que me he quedado boquiabierto es con la pataleta del socialista Juan Luis Gordo, capaz de afear el voto soberano emitido por los segovianos, durante la misma noche electoral, tachar a los votantes de “cómplices de la corrupción” y proclamar muy serio que la decisión soberana del pueblo le parece “vergonzosa”. ¡Y tan pimpirrinqui!

El socialista, que también repartió leña a los medios de comunicación porque, ya se sabe, la mano negra nos manipula sin parar y nosotros nos dejamos, no reparó en su discurso en que este domingo logró batir su propio record —lo ostenta desde 2011, las anteriores— y llevar al PSOE segoviano a los peores resultados de la historia en una generales en número de votos. Quizá el maestro armero tenga concurso en la tozuda estadística, pero Gordo es el máximo responsable de su partido y se ha erigido en protagonista único de la campaña e su partido, que lo he visto en los periódicos.

La reflexión deberá instalarse también en Ciudadanos, cuya endogamia en cuanto a la designación de candidatos puede haber influido en su incapacidad para lograr el deseado diputado. La formación segoviana también ostenta un curioso record: el mismo candidato ha fracasado en dos elecciones consecutivas en el mismo año, que Javier Rodríguez lo intentó en las Cortes regionales, en mayo y después en el Congreso con idéntico resultado.

El asunto ya creó, acuérdese, un pequeño cisma en la formación cuando Juan Alcalde se fue del Ayuntamiento (y otros de sus puestos de responsabilidad en la organización) y todo indica que aquellas heridas solo estaban esperando para abrirse de nuevo. Ya veremos, con especial atención a la evolución de la portavoz municipal, María José García Orejana.

Queda para el estudio el devenir de UPYD en Segovia, donde se han limitado a esperar lo esperado, la debacle electoral, para pasar a exigir la demolición del sueño de Rosa Díaz tratando de salvar el patrimonio acumulado en Segovia, con casi dos decenas de concejales y un diputado provincial.

No es un secreto que la preparación de la nueva marca provincial, “Centrados en Segovia” se ha gestado en los últimos meses sólo esperando este 20D para dar carta de naturaleza a la nueva forma que se pretende para la herencia recibida. A ver cómo sale el paso de la teoría a la práctica.

Elecciones generales. Dos diputados para el PP, uno para el PSOE; tres senadores para el PP, uno para el PSOE… Puede parecerlo, pero no, no ha sido como siempre.

Author: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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