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La Venta de la Fuenfría (y 2)

La Venta de la Fuenfría (y 2).

(Serie La Granja, 5. Ampliación de entrada anterior Pradera de la Fuenfría y La Camorca) 2ª Parte

(Enlace a la primera parte)

 

Pradera de la Fuenfría.

Pradera de la Fuenfría.

La pradera de la Fuenfría es un lugar apacible y de hermoso entorno, bajo Las Camorcas. Montículos que son continuación del brusco giro de 90º que la cuerda de La Peñota y Montón de Trigo realizan, cerrando el majestuoso valle de La Acebeda por el este.

Arrastre de troncos con yunta de bueyes.

Cercana, manan las heladas aguas de la fuente Fría.  A buen seguro, saciaba la sed de los viajeros que se aventuraban a cruzar el collado que guardan los cerros Minguete y de los Vientos, en la divisoria de aguas del Duero y Tajo.

No hemos de olvidar el trasiego de los gabarreros y leñadores que tenían en el pinar su sustento.

Desde el siglo XIV la zona ha vivido ligada a la explotación maderera, alcanzando en el reinado de Carlos III, gran importancia como centro comercial.

Los pinares de las vertientes meridionales de los Siete Picos y la Fuenfría son de excelente calidad y desde la Pradera de Navalhorno hasta El Espinar  los pinos segovianos han sido fuente de provisión para aparejos y armazón de mil construcciones.

Apilamiento de troncos.

Apilamiento de troncos.

La Venta.

La venta que construyera en el siglo XII don Gutierre Miguel, fue propiedad compartida del Ayuntamiento de la ciudad de Segovia y la Junta de Nobles Linajes de la Ciudad de Segovia.

Aposento que era inspeccionado regularmente, cuidando de que estuviera siempre a punto para la misión que debía cumplir.

Un aparatoso incendio la arruinó, pero al ser de vital importancia para los viajeros y caballerías, en 1612, asesorados por Pedro de Brizuela se decide su reconstrucción a […] 160 pasos más cerca de Segovia que la derruida […].

La obra con un coste de 1850 ducados, considerable cuantía para la época, se adjudicó al maestro Alejo Herrero, del arrabal de Zamarramala.

Una memoria de gastos efectuados en la Venta de la Fuenfría en 1726.

Según cuenta Mariano Quintanilla, el camino se pavimentó de losas muy recias, todo a lo largo de la venta, para que no la agrietaran los carruajes; la casa era de gruesos muros de doce pies de altura, con portada de cantería, cerrada con puerta de madera de dos dedos de espesor muy bien clavada y con quicios de hierro. Se componía de cinco aposentos, tres de huéspedes, el zaguán con chimenea de ladrillo y la caballeriza, y la cubría un amplio tejado con tres ventanas […].

Gracias a otra referencia documental, de Manuela Villalpando, sabemos de alguna de las ‘visitas oculares’ realizadas por representantes de la Ciudad y de la Noble Junta de Linajes. Curiosamente se refieren a la memoria de gastos.

Por dicho manuscrito sabemos los manjares con que se obsequiaban los señores inspectores, regidores de la ciudad y comisarios de la Junta de Nobles Linajes.

Año 1725: Primeramente dos pavos; quatro libras de baca; ocho panes; limones, seis pares; tocino; dos melones; tres pares de pichones; libra y media de vizcochos; perdices; anguilas; un pastel y una tarta; una libra de chocolate; media arroba de vino de lo caro para los señores […].

Como vemos nada nuevo bajo el sol. Eso sí, todo detallado y en regla para su aprobación.

 

Camino real de la Fuenfría.

Camino real de la Fuenfría.

 

El Camino.

Camino real de la Fuenfría.

El camino al que servía la venta, era también cuidado periódicamente. Como relata el viajero Esteban de Silhuette en su viaje de 1729, ha sido arreglado desde que el rey ha tomado gusto a este sitio, se refiere a Felipe V y al palacio de La Granja. Palacio que a la postre será la perdición de nuestra zona.

En 1778, Juan de Villanueva, por orden de Carlos III, comienza el trazado de la carretera por Navacerrada que uniría la Corte con el palacio de San Ildefonso; fue terminada bajo el reinado de Carlos IV.

Comienza así el deterioro del paso de la Fuenfría. Relatos posteriores inciden en el mal estado del camino y en que los precipicios quedaban a dos dedos de las ruedas.

Bien es cierto que durante el ministerio de don Indalecio Prieto, en la Segunda República, se construyeron algunos tramos que pretendían revitalizar el paso de la Fuenfría, hoy conocidos como carretera de la República o Puricelli por la empresa constructora.

Hoy sólo nos queda el gran claro de la pradera y el recuerdo en documentos escritos, algunos aquí esbozados. A ellos podemos añadir otros como el Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita.

El clérigo andarín y algo mujeriego nos recuerda que saliendo de Segovia hacia Santillana (venta cercana a la ciudad), por no topar nuevamente con la Chata Troya del Malagosto, se pierde camino de la Fuenfría:

[…] Cuydé yr por el puerto que disen la Fuenfría / Herré todo el camino, como quien non sabía […].

Para terminar una cita de Francisco de Quevedo. El escritor del Siglo de Oro español nos habla del puerto de la Fuenfría en la obra que relata la vida de un paisano, La vida del Buscón llamado Don Pablos.

Puerto de la Fuenfría, 2012.

Camino que, a buen seguro, conocía bien. En el capítulo III De lo que hice en Madrid y lo que me sucedió hasta llegar a Cercedilla, donde dormí, relata el viaje desde Alcalá a Madrid y Cercedilla de nuestro pícaro paisano.

Acompañado por un soldado se dispone a cruzar la sierra por la FuenfríaEn Cercedilla fueron esquilmados por un fraile y al iniciar la subida al puerto, el soldado, seguramente malhumorado por las circunstancias, se duele de la dureza del camino diciendo:

“Oh, cómo volaría yo con pólvora gran parte de este puerto, y hiciera buena obra a los caminantes […]”.

Puerto de la Fuenfría, ca. 1920.

Puerto de la Fuenfría, ca. 1920.

Author: Juan Pedro Velasco Sayago

Blog de montañismo y excursionismo sobre el Guadarrama, a cargo de Juan Pedro Velasco Sayago. (Coordina el Blog 'Retrosegovia', publicando temas relacionados con la tarjeta postal ilustrada de Segovia).

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