Por orden del 24 de enero, la consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio declaraba como Aguas en Régimen Especial (ARE) todo el tramo urbano del río Eresma a su paso por Segovia, desde la presa de Batanes hasta el puente de la carretera de Arévalo en la CL-607. Es una buena noticia, largamente demandada por colectivos de pescadores y conservacionistas por cuanto limita severamente las actividades piscícolas en este tramo del río (que está igualmente protegido del Pontón Alto, y más arriba, por su condición de ribera en Parque Nacional) y facilitará por tanto la biodiversidad del río.
Básicamente, la declaración comporta que en período de pesca, del 15 de febrero al 15 de noviembre no se podrá pescar más que en la modalidad sin muerte. Es decir, pieza que se cobra pieza que tiene que ser devuelta con vida al río. Para ello, además, se limita la tipología de cebos y anzuelos, permitiendo solo los cebos artificiales y los anzuelos más pequeños que no puedan causar la muerte de ningún pez. El resto del año la sola presencia de artes de pesca en la ribera del río es susceptible de sanción.
Esto pone fin al “coto espontáneo” en que muchos días se convierte el río a su tramo por Segovia, y especialmente La Alameda y entorno de la Casa de la Moneda. A su vez, abre una derivada sobre el control de la normativa, pues desde ahora la vigilancia y la imposición de multas y sanciones pasa a corresponder a la policía local de Segovia.
Ya en el pasado mandato hubo diversos intentos desde el Ayuntamiento capitalino para convertir en aguas trucheras el Eresma a su paso por la ciudad como medida de protección de la biofauna ribereña. No prosperó por cuanto el río sigue soportando desagües urbanos incompatibles con esta tipología de protección. Con la nueva figura de ARE, se da un paso más allá y se garantiza que la pesca no interferirá en la salud del ecosistema ribereño.














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