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El monolito de El Reventón

(Serie la Granja, 4. Ampliación Entrada Camino del Puerto de El Reventón)

El monolito de El Reventón.

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En el paso del puerto del Reventón encontramos un monolito conmemorativo. Está dedicado a un personaje pionero en los recorridos y estudios del Guadarrama, el militar José Ibáñez Marín, historiador, ateneísta y escritor.

Ibañez fue una persona ilustrada, amante de la naturaleza y la montaña y, quizá, menos conocido que otros ilustres personajes de los comienzos del guadarramismo.

A casi nadie se le escapan nombres tan vinculados a la Sierra de Guadarrama como Constancio Bernaldo de Quirós, Francisco Giner de los Ríos, Cossío, Fernández Zabala, Casiano de Prado

Nuestro protagonista, fundador de la Sociedad Militar de Excursiones de la que fue su primer presidente, fue, junto a Menéndez Pidal, uno de los primeros veraneantes del monasterio de El Paular, en Rascafría.

Retrato de la Infanta Isabel de Borbón ‘La Chata’, tarjeta postal circulada en 1905.

De su labor nos gustaría resaltar una obra que, con la ayuda económica de la Infanta Isabel de Borbón, realizó en el camino que une El Paular con La Granja, la llamada “cotera”.

Aunque está muy pérdida y alterada, debido principalmente a los aterrazamientos para pinos, aún hoy se puede intuir.  Consistía en una serie de sesenta mojones alineados para evitar la pérdida de viajeros en el sendero.

La iniciativa dio lugar al agradecimiento, mediante distintos escritos, de algunos personajes que, como el ya comentado Zabala, eran entusiastas de los sports de montaña.

Ibáñez Marín murió en las revueltas rifeñas cuando estaba destinado en África al frente del Batallón de Cazadores de Figueras. El monolito colocado en su memoria tiene el siguiente texto, hoy en día desgastado por el tiempo:

Monolito a Ibáñez Marín.

LA SOCIEDAD MILITAR / DE EXCURSIONES / A SU 1er PRESIDENTE / EL TENIENTE CORONEL / IBAÑEZ MARIN / +23 JUL 1909 / EN MELILLA / JUNIO 1910.

La prensa del momento nos cuenta que los excursionistas que acudieron al anunciado homenaje que realizó la Sociedad Militar de Excursiones a la memoria del que fue su presidente, el heroico coronel Ibáñez Marín, fueron en número de quince á veinte:

Comenzaron la subida al puerto a las siete de la mañana para proceder posteriormente a la colocación de un sencillo monumento consistente en una lápida con dedicatoria.

Según crónica de prensa de la época, la lápida pesa 60 arrobas y para su subida al puerto ha sido necesario emplear la tracción de ocho parejas de bueyes.

El acto resultó solemnísimo pronunciándose en honor del malogrado presidente de la Sociedad de Excursiones militares encomiásticas frases, que hallaron eco en todos los corazones.

Léemos igualmente:

“[…] el distinguido amateur y corresponsal artístico, nuestro simpático convecino señor Duque, obtuvo algunas fotografías de los momentos más culminantes del acto organizado por la repetida Sociedad, y del cual los periódicos ilustrados de la Corte publicarán informaciones gráficas.

El Reventón, en invierno.

Termina el reportaje indicando que los excursionistas regresaron á Madrid en el rápido de anoche.

Por cierto, tardaban en llegar a la capital lo mismo que si tomarán hoy día el tren convencional con transbordo en Cercedilla.

Las imágenes del fotógrafo Duque, a decir verdad, no las hemos buscado, pero todo se andará -nunca mejor dicho-.

Todo por nuestros lectores.

Author: Juan Pedro Velasco Sayago

Blog de montañismo y excursionismo sobre el Guadarrama, a cargo de Juan Pedro Velasco Sayago. (Coordina el Blog 'Retrosegovia', publicando temas relacionados con la tarjeta postal ilustrada de Segovia).

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