El comienzo de un nuevo año me mueve a volver la vista atrás para corregir mi trayectoria vital, y para ello he reunido algunos de los comentarios que esta columna esquilatoria ha recibido en estos treinta meses.
En general, los comentarios han venido siendo ligeros, unos de alabanza, otros de vituperio, pero hay algunos que plantean cuestiones interesantes y que proponen un debate sobre los asuntos tratados: lamento mucho no poder responder personalmente a estos últimos, solo porque me falta tiempo, pero les agradezco muy de veras sus proposiciones, que evidencian que en Segovia hay muchas gentes con criterio, que gustan de pensar por sí mismos: incluyo, como no puede ser menos, a quienes rebaten mis argumentos con otros opuestos, pero lo hacen con el limpio afán de llegar a una conclusión razonada y razonable.
En cuanto a los improperios que se me han dedicado en estos dos años largos, releo y elenco los agravios, injurias, ofensas, afrentas, baldones, denuestos, ultrajes, dicterios, invectivas, oprobios, vituperios, escarnios y mofas. Allá van:
Voz de la ultraderecha más rancia y casposa, blanqueador, terraplanista, fascista, negacionista, borrego, odiador, inconsistente, apologista de la pena de muerte; poseedor de ‘una cultura de pluma y tintero, que camuflo’; “chacha” del PP en el Ayuntamiento de Segovia; partidario del Cid y del brazo incorrupto de Santa Teresa; articulista tan cursi, cargado de falsedades e ignorante, que doy vergüenza ajena y estoy encantado de conocerme; autor de crónicas decimonónicas; panfletista; que considero tontos a los segovianos, que trato a la gente como si fuera imbécil y que tengo la cara como el hormigón; involucionista que quiere devolver Segovia a la Edad Media; Marqués capitalista -ya quisiera yo-; ‘señoro’ -esto no he entendido bien qué significa, pero por el tono de la frase deduzco que es algo que, para las charos feminazis, pretende ser ofensivo-; paranoico, xenófobo y odiador de los musulmanes; integrante de una panda de horteras municipales; retrógrado y antieuropeo. Y, por fin, ‘este señor es un gran facha que dice cosas típicas de fascista sin filtro alguno (y está en su derecho), sin matizar y con notables mentiras’. Caramba, caramba y caramba.
Otro comentarista afirmaba que ‘desde los tiempos ha… siguen viviendo nobles del cuento, bueno de las prebendas y tierras’ (aguardo impaciente a que ese me indique cuáles prebendas y tierras me tocan a mí, por favor, dígamelas, que tengo muchas facturas que pagar). Y otro más: ‘Para lo único que quiere la medalla corporativa este Señor es para ir en las procesiones, votos y rogativas en primera fila. Porque de trabajar por la ciudad nada de nada, qué graciosa Segovia, nobles en la extrema izquierda y en la extrema derecha. Los extremos se tocan con frecuencia en la Extremadura Castellana’.
En muchos de los comentarios se señalan mis títulos de Marqués y Vizconde, y de noble, con intención peyorativa. Nada más lejos de mi sentir: a mí me place ser poseedor de un testimonio vivo de los méritos y servicios que mis pasados prestaron a la ‘res pública’, y que yo he procurado emular con notable éxito. Y aclaro que hoy en día el título nobiliario es solo una parte de mi propio nombre, por concesión administrativa, y poco más; no lleva anejos privilegios ni sueldos ni rentas. En todo caso, esa clase de comentarios, aparte de ser inaceptablemente clasistas -el clasismo se nota hoy más entre desclasados que entre potentados-, ponen en evidencia los complejos sociales y el amargado resentimiento de quienes los profieren; por ejemplo, los del comentarista Juasjuas.
Más agresivos son los denuestos de la autonombrada Blancanieve, al asegurar que ‘Me da a mí que este señor tenía las fosas nasales blanqueadas cuando escribió el artículo. Esperemos que no conduzca, porque corre el riesgo de vuelco en cualquier glorieta’. En la misma línea, otros me han dicho que ‘Gente como usted garantiza otra Guerra Civil. Marqués de los Hunos’ (o sea, que si yo fuese Marqués de los Hotros, evitaríamos esa guerra, qué sé yo…); y ‘La guerra la buscan ustedes… se tendrán que aguantar las ganas de guerra’. Otro glosador afirmaba que ‘Sí que le sobra tiempo a Vd. para dedicarse a escribir sobre temas que no interesan a nadie… Debería darle vergüenza dedicarse a esto en vez de hacer oposición de verdad’; yo le agradezco su preocupación por la gestión de mi tiempo y de mis aficiones. Otro insiste: Las propuestas de este edil (que poco o nada hace por la ciudad, pero le pagamos todos por ello) dejan mucho que desear. Se nota que vive alejado de la realidad del siglo XXI -me lo dice un añorante de Marx y de la Unión Soviética, ahí son nada las ‘antiguallas’-. Y el comentario de Builder: creo que usted vive en su pedestal fuera de la realidad y que juega interesadamente con los argumentos ideológicos parapetado en su, como dice su colega el ínclito Merino, “aseado” lenguaje, sin aportar absolutamente nada al eficaz y eficiente funcionamiento del Ayuntamiento. Toreo de salón creo que se llama. Haga propósito de enmienda con su pareja Núñez, a ver si aterrizan de una vez. Yo tomo buena nota de todo, desde luego.
El comentarista Atilano, uno de los que frecuentan mi columna, siempre y solo para lanzar ataques personales a este columnista, se despachaba así: ‘Qué vergüenza dar altavoz a este señor que huele a naftalina y demuestra, debajo de ese aparente cultismo, una ignorancia supina (por utilizar su vocabulario cursi y retrógrado). Mire señor marqués, ser socialista en el siglo XXI no es estar en contra de los empresarios, más bien al contrario, a favor de ellos y de los trabajadores, ese proletario que usted desprecia. Hágaselo mirar y también la editora de este digital el que personajes de ultraderecha tengan un altavoz para intoxicar de esta manera. Solo espero que no se censure esta opinión. Gracias. Por cierto, el escritor Alfonso Colodrón (2009), en ‘El libro del equilibrio’, manifiesta que: “La ignorancia supina no es no saber, sino creer que se sabe e impartir enseñanzas, críticas y opiniones a diestro y siniestro. Es como dar torpes mandobles a los cuatro vientos”. Eso hace el señor Marqués’.
Por el mismo camino le ha seguido el autodenominado Cansino: No sé cómo un periódico medio serio deja escribir a gente como esta. Ya solo leyendo el primer párrafo del artículo, deja claro la bazofia que va a seguir en el mismo. Pensaba que este periódico era medio serio, pero la deriva hacia la derecha más rancia cada vez es más evidente. Y el autodenominado Rufián: Este hombre delira, y que estos bodrios sin contrastar se publiquen… un poco más de exigencia pediría a la redacción, aunque es mucho pedir.
O sea, lo que piden insistentemente estos comentaristas opuestos al contenido de mis escritos, encabezados por los dichos inquisidores Atilano y Cansino y Rufián, es sencillamente que al Esquilador se le impida escribir y opinar, y que se cierre esta columna. Es una actitud fascista -el fascismo solo puede ser de izquierdas-, muy clásica de los rojillos hispanos, esta de no entrar jamás a debatir ideas y propuestas, sino para atacar ‘ad personam’ al propio opinante, y descalificarle, y amedrentarle. Y también al medio que publique sus opiniones y propuestas: a este en el que escribo ya le han tachado de ‘Facheoducto2’, a ver si así ‘amilanan’ a esta prensa independiente… Por ahí parecen ir los pasos de su caudillo Sánchez, un fascista de manual: censurar y silenciar a todo publicista que no les guste porque discrepe y se oponga a sus malas andanzas… y también a todo medio que las difunda. Control comunista del bueno, fascismo puro y duro, qué caramba.
Se dirá que presto excesiva atención a estos ataques. Tengo que hacerlo porque el lector lo merece. Además, confieso que el asunto de los insultos y la maledicencia me atrae desde hace años: tintinófilo declarado, en mi artículo ‘Mil millones de rayos y centellas’, dedicado al capitán Archibald Haddock y publicado en Orbis Tertius, reuní las 221 imprecaciones puestas en boca del iracundo marino por el genial Hergé.
En sentido positivo, me reconforta ver que la mayor parte de mis comentaristas son amables y acogen bien mis escritos y opiniones. Me ha llamado la atención en particular el comentario gallardo de D. Fernando Luis Sánchez Casado, quien haciendo público su nombre me propone razonablemente un debate abierto sobre la Agenda 2030: sería buena cosa llevarlo a efecto, si me dejan.
Acabo ya: tengo las espaldas anchas, señores comentaristas bienintencionados y señores inquisidores y censores que no lo son tanto. Ya vengo ‘baqueteado’ de casa y de la vida, y acepto de buen grado comentarios buenos y malos sobre mis escritos y opiniones. Hasta con humor. Pero a esos malvados de entre vosotros que no sabéis distinguir entre la persona y sus ideas, os exhorto a no delatar tan fácilmente vuestra mala condición humana, vuestra amargura y vuestros defectos del alma, a procurar conteneros en vuestro odio y en vuestras viles expresiones, y sobre todo a reformaros, para llegar a ser personas de bien.
Sabed que quienes queremos cambiar el mundo, hemos empezado por cambiarnos a nosotros mismos, y doy fe de que no es fácil. Pero si vencéis esos impulsos desordenados de vuestra alma sombría y fascista, a lo mejor podréis hacerlo.














5 enero, 2026
Pues yo en su favor diré señor Alfonso que por lo menos admite usted que se le puedan hacer comentarios, tanto si son buenos como si son malos. Otros como el señor Aceves, muy democrático él, no admite derecho a réplica.
También admite comentarios el señor Peñalosa, con el que generalmente no estoy de acuerdo, o los admitió en su momento la señora Natalia del Barrio, con la que casi nunca coincidía en sus opiniones, y a la que la solían llover un montón de críticas pero jamás cerró el derecho a réplica de los lectores.
Valga mi reconocimiento a todos los que escriben en este medio y nos permiten responderles pese a las cosas a veces poco agradables que se les dicen. Pero eso es tener talante democrático, sea uno de VOX, de IU o del partido que sea. Acueducto2 no debiera permitir escribir al señor Aceves sin sección de comentarios de los lectores, eso es romper las reglas del juego democrático.
Por cierto, es una pena que su partido VOX defienda la caza y los toros, si no lo hicieran tendrían mi voto asegurado pero son dos líneas rojas que mi conciencia no me permiten cruzar. Por lo demás estoy de acuerdo con su partido en muchas cosas.
Un saludo y feliz año.
6 enero, 2026
Totalmente de acuerdo. Es una vergüenza que una persona como ACEVES, que se limita a efectuar propaganda partidista siguiendo los argumentarios que le distribuyen, los presente en forma de artículos de opinión, escritos por una jefa de prensa que tiene, sin admitir comentarios. Sin embargo, este mismo panfleto lo cuelga en su Facebook y admite sólo comentarios a su favor. El resto los borra o bloquea. Es una persona sin escrúpulos. Mientras q Alberto Martín, Gonzalo, Juan Luis Gordo, Peñalosa y Cevallos admiten comentarios, y se lo curran, este personaje es insolidario con sus colegas de columna. La dirección de esta plataforma debe rectificar esta situación anómala que desprestigia al medio y alimenta actitudes despóticas y totalitarias. Vamos, lo que él con mucha ligereza, tacharía de antidemócratas y fascistas. Y todavía esta semana ha sacado pecho calificando al PSOE como el partido más transparente. Hace falta tener morro.
5 enero, 2026
Se me olvidaba: memorable el “momento Ciruelo” vivido en el pleno del Ayuntamiento entre usted y el concejal de IU.
Cada vez que ando mal de ánimo me pongo el vídeo y me descojono vivo.
5 enero, 2026
Aunque no suelo entrar a comentar sus artículos. No he dejado de leer uno solo de ellos.
Lastima no tener mas personas que como usted nos ilustran con su saber.
Cuénteme entre sus admiradores y ya le digo que para nada votaría a VOX.
Gracias.
5 enero, 2026
Un gusto debatir (en este caso rebatir) argumentos sin caer en insultos ni descalificaciones personales. De acuerdo con el último opinante: sus artículos han suscitado siempre mi interés por su fondo y sus formas, las mismas que deberían poner de manifiesto aquellos que discrepan de su contenido.
Yo tampoco le votaría, pero siento vergüenza ajena cuando leo lo que leo. Así nos va.
6 enero, 2026
Hay mucho amargado lleno de resentimiento.
Si alguien como D.Alfonso escribe artículos que no cuadran con su ideológia sectaria y miope, lo único que les puede salir del cerebro es el insulto.
Debatir y aceptar que no tienes la supuesta”superioridad moral” no es una virtud que abunde.
6 enero, 2026
Veo que mi comentario, que no denuesto, ha llegado donde yo quería: que se pusiese ante el espejo por su cuestionable actuación política en el ayuntamiento. Actuación que, en resumen y tras 2,5 años se desarrollo, deja muchísimo que desear, como señalo en la disertación que menciona usted. Parece que ese dicho tan castellano de “las verdades ofenden” se constata en usted, al menos en este caso. Que tenga un feliz y próspero año, señor marqués.
6 enero, 2026
Nadie puede pretender que “su verdad” sea la VERDAD. No hay opiniones sino opinantes y tengo cierta prevención y bastante temor hacia aquel que se siente siempre en posesión de la verdad.
Sepamos disentir y expresar nuestras opiniones respetando al oponente, que no enemigo; no todo vale. Para mí es la esencia de la democracia: tratar de convencer con la fuerza de nuestros argumentos.