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Despachos, banderas y honorables consejeros

Que no, que no me hizo ninguna gracia el vídeo ese que circulaba por teléfonos y redes en el que se preguntaba a un grupo de adolescentes o más sobre la figura de Adolfo Suárez: todos boquiabiertos y uno que se anima “algo de la dinastía o algo…” y otra se tensa: “¿Por qué esa pregunta?”, y otra: “a mi me gusta Carlos Alfredo, el de La Voz kid”… Estupendo. Luego ya me puse como una moto cuando jóvenes parecidos, pero aquí, clamaban por sus derechos portando banderas chinas y cubanas, entre otras…

Bueno, ya que estaba en la calle me he fijado en el trasiego de autoridades que visitaban a otras autoridades. Difícil era no encontrarte en todas partes al alcalde Arahuetes, que dejará de serlo el lunes, 31 de marzo, entrando y saliendo de las sedes administrativas para despedirse personalmente de los que se quedan en sus cargos. Corrección ante todo. Y a mi me parece correcto.

Pero claro, de repente girabas una esquina y con el que te dabas de bruces era con Fernando Gil, el teniente coronel que regresa a casa para hacerse cargo de la Comandancia de la Guardia Civil, tratando de completar a pie otro largo listado de visitas a los mismos presidentes, delegados y subdelegados.

Hay quién ya hizo esas visitas, como el director de Titirimundi, Julio Michel, que ya va concretando los apoyos de las instituciones para la edición de este año pero que también se moja en la búsqueda de pequeños patrocinadores, que todo ayuda. Lo hace a puerta fría y personalmente, que dice que el Festival está para pocos contratos de ayudantes.

Pero espere, que la calle ha dado para más, que estaban los de la Guardia Real que, no me diga por qué, tiene un atractivo especial para el personal y que ha logrado el éxito de público y crítica en cada uno de sus “espectáculos”, incluida la parada en la que regalaron una bandera a la ciudad…

Tanto ha sido la cosa que algunos de ellos abrirán la procesión de Viernes Santo a golpe de clarín y tambor. Pues nada, bienvenidos y gracias por el apoyo a la Semana Santa segoviana que busca que se reconozca su interés y que provoca pasiones en un alto número de conciudadanos. Por cierto, a ver si hablamos un día del “restyling” de las carrozas de San Millán…

Bueno, aún queda tiempo para que brille la primera luna llena de la primavera. Supongo que para entonces ya estarán instalados los distintos anuncios publicitarios de Bankia en puntos estratégicos del Acueducto y en pleno Azoguejo… Es a cambio de 30.000 euros para tratar filtraciones del monumento, una acción que el banco asegura que forman parte de su responsabilidad social corporativa y que a mi me parece un negocio redondo: una buena campaña de publicidad a un precio francamente barato. (Mire, mire los precios de mercado).

Pues muy bien. Mientras, la Junta dice tener muy avanzado el Plan de Conservación del Acueducto y lo mejor de todo es que quien lo cuenta es la concejala de Patrimonio en la capital.

A ver cómo salto… ¡Ya lo tengo! Oír “Bankia”, no me diga por qué, me hace pensar (entre otras muchas cosas) en Segovia 21 y ahí, pues nos encontramos con una sentencia que obliga a comprar casa a unas personas que señalaron la compra pero que después no querían la casa. Aire para la sociedad, cuyos administradores esperan que los tribunales mantengan la racha con otros casos…

Por cierto, que chusco eso del ex consejero Tomás Rivilla que quiere hacer valer los derechos que le otorga su carácter —en vigor— de “Socio de Honor” que entre otras cosas le permitía (ya no le dejan) jugar gratis al golf… Pues oiga, digo yo que si hay que revocar derechos, que se haga, pero que mientras estén en vigor, pues son derechos. ¿No? Otra vez lo de las formas.

¿Le he dicho ya lo de la Fundación Caja Segovia? El organismo ya lo es oficial y formalmente y la verdad, tengo interés por saber cómo evoluciona, que nace pelado de dinero y con la hipoteca esa del Torreón sobre la espalda, digo yo que confiando en que los tribunales echen una mano cuando sentencien los casos de las retribuciones y Navicoas… A esperar.

Siempre llego a este punto con un montón de asuntos sin mencionar y claro, me sale la ristra seguida. Voy: La universidad pública, donde ya hay tres nuevas titulaciones dobles y donde ya se ha iniciado la campaña para ocupar el cargo de rector de la UVa. Hombre, no me meto mucho pero hay uno “de casa”, García Matilla

Tribunales: a un hombre que en un bar amenazó con un cuchillo a otro con el que discutía, le han caído dos años y cuatro meses. Sin comentarios.

Cuestiones desconcertantes: el Talent Show protagonizado por personas en riesgo de exclusión puestas a reconstruir viviendas en Navares de las Cuevas… No entiendo mucho cómo va a ir eso, la verdad, pero prometo fijarme en qué pasa ahí y contárselo.

Pero lo que de ninguna manera voy a dejar pasar es mi fascinación por la paracoquimbita, ese material que ahora, gracias a los investigadores, sabemos que se usó para pintar hace 4.000 años en la zona de las Hoces del Duratón.
El material parece que aguanta bien el paso del tiempo así que quizá me haga con un poco para escribir lo que vean mis cansados ojos la próxima semana y dejarlo apuntado para siempre…

(La música de hoy es petición de los oyentes, así qué, como se hacía antes: para Sergi y Johnny de quien ellos ya saben…)

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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