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Ciudadanos Segovia, adictos a la purga

No tiene buena pinta. Visto desde fuera, lo que está ocurriendo en Ciudadanos Segovia (y me temo que en buena parte de Ciudadanos + Provincia + Que proceda) no es otra cosa que el asalto a las siglas por parte de un subgrupo de militantes. Se fijan el objetivo de “Nosotros vamos a mandar aquí” y a partir de aquí siegan la cabeza de todo aquel que les haga sombra. El objetivo: garantizarse un modus vivendi político a medio y largo plazo.

El 18 de febrero de 2015 Ciudadanos se presentó oficialmente en el Hotel Puerta Segovia.

Bien. No quiero entrar aquí en la cuestión de si garantizarse un modus vivendi político es legítimo, que es un debate mucho más profundo y poliédrico y confuso, etc…

La cuestión es que visto desde fuera, en  un partido que no tiene aún tres años de vida, lo normal, entiendo, es abrirse totalmente a la ciudadanía, buscar militantes y generar el debate interno para poner al frente a los más capacitados, que eso no quiere decir los más brillantes; un portavoz que portavocee correctamente, un organizador infatigable, gente que controle de esto, gente que controle de lo otro. Pues no. Visto desde fuera está pasando todo lo contrario. Purga tras purga para perfilar un búnker lo más hermético posible que permita a Alfonso Martín, María José García Orejana ed altri cabalgar unas siglas aún en auge y buscar un futuro profesional en los procelosos mares de la política. Eso es lo que me parece.

18 de febrero de 2015. Luis Fuentes, coordinador regional y yo creo que máximo responsable de que pase lo que pasa en Segovia y en la región, presenta en el Puerta Segovia un aún entre pañales Ciudadanos Segovia. Lo encabezaba Francisco Javier Rodríguez Recio, con Orejana al lado. Entre el público, al único al que yo conocía —además de a Recio— era al activista vecinal de San Lorenzo, Chema Muñoz. Rodríguez Recio era y es un profesional de la sanidad pública muy bien reputado, con mucho que perder y nada que ganar en esa aventura política. La trayectoria de Muñoz también me parece de lo más meritoria, levantaba las fiestas del barrio, era cortejado por todos los partidos, se enfrentó Arahuetes, pudo haber hecho carrera en cualquier partido grande, no quiso… Pusieron su crédito y conocimiento al servicio de una aventura política incipiente… Precisamente por eso, aquel Ciudadanos fundacional me pareció un embrión “creíble”. La forma y el fondo cuadraban.

Juan Alcalde.

Llegan las municipales y junto a García Orejana, se cuela en el pleno un profesor del IE, Juan Alcalde. Ideas claras, supongo que también ambición (como es deseable en todo político que empieza) y dominio de los temas, en claro contraste con Orejana que, al menos en esos primeros semestres no daba pie con bola. En noviembre de 2015 primera purga; amparándose en los estatutos se aparta de la ejecutiva a quienes no lleven seis meses de militancia (en un partido con apenas seis meses de vida en Segovia). Alcalde dimite, con él se van otros once militantes desengañados por la deriva del partido. El hombre fuerte es más que nunca Martín. Tras no conseguir—cosa más que previsible— su acta por Segovia, también lo deja Rodríguez Recio, que abandona la primera línea del partido y, posteriormente, el partido, entre ambiguas explicaciones.

Llegamos a la segunda vuelta de junio de 2016. La portavoz de la formación en la Diputación, María Cuesta, se presenta sin opciones al Congreso por Segovia (pocas más Orejana, al Senado). Cuesta es una ya veterana concejal de Espirdo, batalladora y, a mi juicio, legal. Según cuentan en la Diputación, tras fracasar en su aventura en las generales Alfonso Martín le pide su puesto. Ella se niega. Que conste que no me lo ha dicho ella, y que bien pudiera ser “desinformación” (curiosamente, lanzada tanto desde el PP como el PSOE). La cuestión es que, visto desde la grada Cuesta y el resto de Ciudadanos Segovia no se llevan. Otra que va de camino al gulag.

Alfonso Martín, a la derecha, en una rueda de prensa de Orejana.

Sigamos. Poco después Orejana pega la gran pirueta. De ser el azote de Clara Luquero se convierte en su más aguerrida conversa.  De sostener A a defender No A. Es el pacto de febrero de 2017. Nuevamente, otros cinco militantes críticos son sancionados y algunos expulsados. Otros partidos lo hablan con la base, incluso lo votan, lo explican… En Ciudadanos Segovia no. El que proteste, puro al canto. Eso sí, para curarse en salud va y se suelta: “ha sido cosa de arriba. Nosotros no tenemos nada que ver”. Ya.

A fecha de hoy, nadie sabe cuántos afiliados hay en Ciudadanos. Que manda Alfonso Martín con el pleno respaldo de Fuentes y García Orejana poniendo la cara por el partido allá donde la invitan. Punto. A última hora han puesto a dos que no sabemos de dónde vienen. Todo bien cocido con la preceptiva lista única, nocturnidad y alevosía. En honor a Martín hay que decir que no se le conoce cargo político remunerado. Concejal de Turégano, y de puertas para fuera, el hombre que, precisamente, lucha por evitar que los inevitables arribistas colonicen el invento.

Pero hay algo que chirría en esta versión oficial. ¿A qué tanta purga? ¿A qué cortar la cabeza de los a priori más brillantes? ¿Por qué no hay transparencia? ¿Qué pasa con las primarias? ¿Rodríguez Recio, Muñoz, Alcalde… son arribistas? Caray, ojeo sus curriculums y me digo que no, ojeo los otros y ¿saben qué encuentro? Hojas en blanco.

Pienso que para ser un partido que pretendía abrir la política a la sociedad, evangelizarnos con la democracia interna a tutiplén y redimir el centro-derecha de las corruptelas y clientelismo del PP, Ciudadanos está hoy más que por debajo de las expectativas. A nivel nacional el partido pinta una cosa, con Rivera de diputado perfecto y un puñado de talentosos renovadores con buena labia, coherencia (sin pasarse)  y mejor imagen; desciendes a las realidades autonómicas y provinciales y abundan los corralitos que asignan una serie de cargos remunerados a una dirección hermética que gestiona con mano de hierro y oscurantismo y cutreces estatutarias el día a día de la organización.

¿Apertura a la sociedad? Más bien purga. ¿Que en el resto de partidos pasa lo mismo y las élites locales se defienden de los “moscones” a capa y espada?  Pues miren, no así, no de esta manera tan descarnada y descarada. En el PSOE votan, a su manera también en Podemos y hasta en el PP hacen sus (torpes) pinitos. En Ciudadanos No. Al que discrepa, expediente; al que destaca del Aurea Mediocritas, puerta. Transparencia, diálogo y consenso, rezaban sus camisetas electorales. Ya saben, dime de que presumes…

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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1 Comment

  1. Es la forma habitual en C,s y la dirección es el tipo de gente que quiere : mientras más ambiciosos mejor,y si están implicados en algo sucio,mejor aún….porque a esta gente en cuanto no voten lo que dice el líder,tienen ya el motivo oficial para expulsarlos… Este tipo de actuación ha sido igual en toda España….empezando por Cataluña.No se mueve un alfiler si no dá la orden ” el líder”.Actualmente ya no es un partido : la militancia no decide nada.Ya es una secta.

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