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Autopsia al “infante volador”

Años ha vino mi padre de visita por Segovia y le mandé a ver el Alcázar. Volvió impresionado. “¿Qué es esta historia que nos ha contado la guía, de un ayo y una aya que jugaban con el infante en la terraza a pasárselo en plan pelota? Que el lanzamiento se fue de madre y salió el niño volando castillo abajo, que desesperada la aya se tiró detrás, a ver si lo cazaba. ¡¿Pero esto es verdad o qué?!”. El hombre quería saber más, llamó al suegro, que le remitió a Colmenares.

Expertos y miembros del Cabildo durante la apertura del cofre en noviembre 2019..

Es la triste leyenda del infante don Pedro, el infante volador, una de las más nombradas de Segovia y que gracias o por culpa del cabildo catedralicio empezará a entrar en el terreno de la historia gracias al análisis antropológico de los restos óseos que la Catedral ha encargado al área de antropología de la Universidad de Granada. Su responsable, Inmaculada Alemán, expondrá los resultados el próximo 2 de octubre, junto con el catedrático de Medicina Legal y Forense de la misma universidad, José Antonio Lorente Acosta, y el Jefe del Servicio de Radiología del Hospital San Cecilio de Granada, José Luis Martín Rodríguez.

Un bastardo real que cayó por la ventana

En el Alcázar de Segovia persevera la ventana por donde dicen cayó D. Pedro de los brazos del Ama que le tenía, arrojándose ella tras de él. Si esto denota ser niño de pecho tiene malos vestidos, pues la ausencia anticipada del Rey mas de nueve años antes del 1366, y el fundar capellanes que rogassen á Dios por la alma del dicho D. Pedro; no viene bien á un inocente, caído de los brazos de su Ama. Tenemos pues cierto, que murió en Segovia, y que era hijo del Rey D. Henrique II… Pero no de la Reyna Doña Juana, ni sabemos la edad” Enrique Flórez, 1761, en  Memorias de las reynas catholicas: História Genealogica de la Casa Real de Castilla y León (T III)

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Tres huesos encontrados en un cofre

La investigación parte de los apenas tres huesos encontrados en el cofre funerario exhumado con la restauración de la capilla Santa Catalina. Al restaurar el cofre se descubrió un saquito con tres huesos, además de una lujosa blusa de seda que podría corresponder a un niño de corta edad, sobre tres años, incluso menos. En una primera fase del estudio antropológico se desvelará la edad en que murió el infante, las patalogía que pudo sufrir durante su corta edad, entre otros detalles, adelanta la Catedral. Posteriormente está dispuesto completar el estudio con una investigación genética, aún en marcha, que permita desvelar más datos del enigmático infante.

Porque como explicaba el cronista Flórez en el siglo XVIII no son pocos los enigmas que suscita el personaje. ¿De qué murió realmente? ¿Qué pasó con sus huesos? Y sobre todo, ¿quién era Pedro? Documentalmente no consta como hijo legítimo del rey, sin embargo, en el actual sepulcro, que no es el original (destruido junto a la vieja catedral en la Guerra de las Comunidades) se le trata de infante ( “AQVÍ IAZE EL INFANTE DON PEDRO FIJO DEL SEÑOR REI DON ENRIQUE SEGUNDO -ERA-1404- AN 1366”, cuenta la lápida), un título reservado a los hijos legítimos.  En la actualidad, se le considera un bastardo real, uno de los trece -sí, trece- que se le imputan oficialmente al fogoso Enrique II, bastardo él mismo e instaurador de la dinastía Trastámara.

Y es que la historia de Castilla deja en naderías Juego de Tronos. Para ponerle más guindilla al relato, el año en que voló el desdichado Pedro, 1366, marca el principio del fin del cisma de los dos tronos de Castilla, el de Pedro el Cruel y el de Enrique II el Fratricida, resuelto a favor del segundo en 1369, al apuñalar al regio hermanastro tras la batalla de Montiel.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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