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A Florentino ya no le gusta el ABC

Apareció Florentino Pérez en la sala de prensa con un disfraz con lo mejor de Joe Biden, Carlos ‘El Yoyas’, Vito Corleone y Jesús Gil. No se había ni sentado y a poco estuvo de decirle a uno que pasaba por ahí «¿y tú qué miras, eh?», pero se distrajo con un montón de papeles ‘Lorem impsum’ y con su teléfono cuando parecía que enseñaría un meme gracioso que había visto por la mañana.

Cientos de periodistas se congregaron para comprobar de primera mano que Florentino se daba de baja del ABC. Quizás quiso hacerlo en el momento, como si robara a un amigo a su estrella en el juego virtual de fútbol Fantasy, pero se le había olvidado el código PIN y en lo que lo recordó, Vocento confirmaba en un comunicado que su presidente, Ignacio Ybarra, dimitía por casualidades de la vida o por no sé qué de la inversión futura en publicidad del Grupo ACS.

Cinco periodistas, los ultras y los reventas quieren robar el club a los socios, clamó Pérez repetidamente. Uno escuchaba al presidente y rogaba con la mente que alguien cuestionara cómo se puede robar algo que para hacerlo requiere de 20 años de socio y 175 millones de euros de aval. «Lo llaman democracia y no lo es», tuvo la oportunidad de cantar el periodista de ABC Rubén Cañizares, quien recibió el beso de la muerte en el minuto 2 de partido.

Hubo momento para el sentimentalismo, no todo fue sangría. Florentino quiere que los niños de África vean fútbol, pero a distancia, que la cubierta del Santiago Bernabéu no se paga sola. Clamó contra quien informa de que la reforma del estadio costó 1.300 millones, y cuando se puso a hacer él las cuentas poco menos que con los dedos, le salieron los mismos 1.300 millones, pero basta ya de bulos, que hala Madrid y quince Copas de Europa. Derramada la lágrima fácil, volvió a por el ABC, “la prensa objetiva”, repartió palos como si estuviera en la piñata de su cumpleaños, convocó elecciones contra el periodismo, homenajeó a Negreira y criticó a los madridistas que consideran que dos años sin títulos lo mismo son muchos. Qué es eso de pagar mil y pico euros de abono y enfadarte porque tus jugadores corren cuando tienen el día bueno.

«Que hablé la niña, que sois todos muy feos», dijo refiriéndose a la periodista Lola Hernández, de 54 años, y con la infancia caducada hace décadas, quizás para demostrar que él ni machismo ni feminismo. En los bises, y antes de avisar que tenía la tarde libre y que quién se tomaba la última, el presidente describió el vestuario del Real Madrid como una mezcla del Club de la lucha, Gomorra y Los Soprano. «¡Si hay peleas y reyertas todos los días!», y fue inevitable imaginar navajas, a Rudiger quitándole el bocadillo a Güler y a Ceballos gritando que se iba a chivar.

Acabó el show y yo solo quería abrazar al director de comunicación, que al menos cuatro veces dio la rueda de prensa por terminada a la vez que Florentino decía que no, que faltaba gente por hablar en la fiesta y que estaba cómodo. Para quienes disfrutamos el fútbol de los noventa, la rueda de prensa de Florentino Pérez fue un homenaje a los Gil, Mendoza, Caneda o Lopera, y allí se definió un momento de la vida por el que pasaremos la mayoría: ese en el que ya estás de vuelta de la vida y te da todo exactamente igual.


 

Author: Alberto Martín

Profesor universitario y escritor

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