Llámeme desconfiado pero qué quiere que le diga: no acabo de estar cómodo después de oír al comisario Herranz en su discurso triunfalista durante la celebración de la fiesta de la Policía Nacional. Oiga, los cacos, en franca retirada o detenidos, las infracciones, por los suelos; y de la plantilla, ni una queja, ni siquiera la tradicional de “me hace falta tener más efectivos”, tradicional coletilla de los jefes de policía.
Un oasis de paz esta Segovia nuestra, ya ve. Y todo citando un par de porcentajes, que este año no ha aparecido ni una cifra concreta, como mandan también las tradiciones. Pues me ha prometido mi jefe que va a pedir el listado y yo, tan contento, que así no tendré que esperar al resumen anual de la fiscalía para el cotejo —nunca cuadra— y mire, por viejo, soy de colmillo retorcido y qué quiere que le diga… hay elecciones en diciembre.
¡Anda! Es verdad, que el presidente Rajoy ya ha fijado la fecha para votar: A las puertas de las Navidades, que se lo dijo a la periodista Lomana —¿A usted no le empalaga?— en su última entrevista televisada. Pues nada, yo pienso ir. Otra distinta es que lo hagan también muchos más en semejante día. Veremos.
Bueno, la verdad es que ahora es más fácil hacer un viaje relámpago, al menos desde León o Palencia, conectadas ya a la red de alta velocidad ferroviaria —bueno, hay un montón de infraestructuras paralelas sin terminar, pero los plazos son los plazos, que demasiado cerca de la fecha del 20D no se puede sacar el bombo— y sus trenes paran en Segovia en ocasiones.
Por cierto, ojo a la saturación en los nuevos horarios de tren Madrid-Segovia —los de última hora de la mañana y media tarde, los “buenos”— en los que no hay billetes ¡a dos semanas vista! Ya hay quien reclama que se dupliquen vagones pero ya sabe, siempre me ha parecido que Renfe espera a que la demanda sea desbordante y entonces responde con oferta. ¿No debería ser al revés?
Que me salgo de la provincia y no quiero, que ando intrigado con el borrador ese de las Ubost —Caray con las siglas, aunque el nombre concreto tampoco va mal: Unidades básicas de ordenación de servicios y el territorio— que proponen dividir la provincia en 14 bloques de varios municipios que compartirían servicios y gastos varios. No en todos los pueblos están de acuerdo con los compañeros de viaje que les ponen en ese borrador, así qué algo me dice que este asunto nos va a entretener en los próximos meses. Ya le contaré.
Voy con los gestos. Este del concejal de IU, Galindo, que ha enseñado su nómina —es la tercera completa que recibe desde que es electo, calculo— del Ayuntamiento de la capital: 1.349 euros netos. No me parece mucho, que el hombre tiene que soportar las presiones del grupo socialista, que le busca sin descanso como socio. La próxima, con la modificación de la ordenanza de Carga y Descarga, que dice la regidora Luquero que “parece que se ha pronunciado a favor”. Pues lo último que he leído del edil era justo lo contrario. Por las formas. Será que la alcaldesa tiene información privilegiada… O que ha improvisado.
Menudo charco en el que se ha puesto a chapotear la alcaldesa con este asunto del reparto en la calle Real en el que, en dos reuniones, ha puesto en tela de juicio el concepto “Participación ciudadana” y ya ha reabierto una tensión con los comerciantes de la calle que hacía tiempo que parecía apaciguada. He oído al presidente de los comerciantes de la región, Muñoz, decir muy serio que desde ahora “se acabó la colaboración” con el Ayuntamiento. Pues eso. Otro asunto para entretenernos este invierno.
Y ya que estamos, pues también saldrá la obra de la estación de autobuses, que la Junta ha aprobado el medio millón que aporta a los trabajos de remodelación, justo una semana después de que el Ayuntamiento decidiera que su parte se la gastará en otras cosas… Claro, en el grupo popular de Raquel Fernández están que trinan y preguntan. Claro, que las respuestas tardan…
Lo que no tarda, es puntual como un reloj, es lo de los datos del paro: todos los primeros martes de mes. Las cifras de este no acompañan, que nos han caído 151 parados más. Quedan 9.566… Iba a sugerir que se pongan a currar juntos los empresarios y los sindicatos, pero a la vista de las notas “tipo” con las que reaccionan a la estadística cada mes —los primeros piden más flexibilidad cuando son malos y “seguir en la senda” cuando son buenos y los segundos lamentan los desastres del Gobierno cuando aumentan los parados y hablan de precariedad cuando bajan— mejor que se queden quietos, que estoy harto de tirarme al suelo porque vienen los nuestros disparando.
Bueno, voy terminando que, para relajarme, me quiero ir a coger unas setas por la provincia, naturalmente, después de pagar el canon correspondiente, entre 3 y 500 euros dependiendo si uno es del pueblo y las coge para su uso, o de fuera y encima quiere hacer negocio. Hubo un tiempo en que esto de la regulación de la explotación micológica se llegó a cuestionar aunque ya ve, ahora se escuchan pocas quejas.
Hombre, lamentos, lamentoo, las de los trabajadores de la Diputación en el edificio del Palacio de las Monas, que dicen que huele a cloaca… No me resisto a hacerlo fácil: algo huele mal en [el edificio secundario de] la Diputación. ¡Qué cosas!














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