Historias del Acueducto, reuniones sin acuerdo y charlas sobre el tiempo
Si ahora resulta que el Ayuntamiento, tan proclive a contar hasta cuando se hace arreglan unos urinarios públicos había olvidado contarnos que ha formado a una veintena de agentes de la Policía Local para intervenir en situaciones de riesgo como la ocurrida el otro día, cuando un hombre se encaramó al Acueducto y se bajó tras 45 minutos de charla en lo más alto con un policía. Por cierto, menudo espectáculo, aunque demasiado habitual para mi gusto.
Lo dijeron la alcaldesa Luquero y su nueva extensión, Maroto, a los compañeros de El Norte de Castilla. Desde entonces ando buscando a los polis especialistas estos. ¡Oiga! No he encontrado ni uno que tenga hecho el curso de marras. Será que no he buscado bien.
Venga, lo de los ayuntamientos nuevos. Anda el personal de negociaciones en toda la provincia, que hay que formar los consistorios y en muchos aún no se sabe quién se acabará asociando con quién. Ya verá como vemos extraños matrimonios, incluso tríos —¡qué tiempos!— en busca de poltronas, que los nuevos quieren entrar y los viejos quedarse. Y no me cuente historias de listas más votadas o alianzas impensables, que eso era en campaña.
Por cierto, un día de estos le cuento lo que me cuentan algunos políticos de los de toda la vida sobre lo que escuchan en las mesas de negociación, llenas de novatos a los que la oportunidad les ha puesto en situación de reclamar. Ya, ya sé que es informe de parte, pero la verdad es que algunas peticiones alarman por su contenido peregrino. Claro, que los nuevos me dicen que lo que es insoportable es el discurso de los primeros… Nuevos tiempos.
En la capital le puedo contar pocas cosas, que anda Luquero con sus secretitos sobre el contenido de las reuniones —caray con la claridad— que mantienen con todos menos el PP y que no parece encontrar pareja de baile estable: IU que sólo se apunta a políticas de izquierdas; UPyD, que el Ayuntamiento se meta en los pleitos de la Caja o nada; y Ciudadanos pues… Lo dicho, no encuentra pareja estable. Veremos en esta semana, que donde hay finos estrategas, salen las ideas. Seguro.
Por cierto, dejo a su sabio criterio la valoración a la iniciativa de Galindo, el edil de IU, que dice que la medalla de plata que se da a los concejales como símbolo de su condición es muy cara (más de 300 euros cada una) y que no la cogerá para ahorrar. Espere, que riza el rizo y pide que el pleno constituyente se celebre en plena plaza Mayor… Así viene el mandato y todavía no ha empezado.
Y en la Diputación, pues nada, pendientes de las decisiones del presidente de la Diputación, Vázquez, que dice que cambia a siete u ocho de su equipo y anda el personal revuelto. Los que temen ser descartados y los que esperan ocupar nueva plaza, que a mi me salen por lo menos dos decenas de meritorios, a cual mejor, según ellos y esos son muchos para los huecos que hay.
Según he empezado (en el acueducto, digo), me vienen ahora a la mente los grandes rebaños de ovejas que este domingo han vuelto a pasar por la plaza Oriental, como toda la vida, en la Fiesta de la trashumancia que mire, resultó todo un espectáculo para los locales mientras los turistas, pues alucinaban como ovejas. Un espectáculo, la verdad, con el que Segolechal alerta de la desaparición paulatina de los rebaños locales y nos comemos ¡corderos australianos! ¿Pero dónde vamos a parar? Acabaremos soplando dulzainas chinas, ya lo verá.
Este fin de semana era obligado parar en El Real Sitio, que había mercado barroco, que es como el inicio oficial de la temporada de espectáculos y saraos en La Granja. José Luis Vázquez ejerció de alcalde con su traje de época, aunque si le digo la verdad, le vi con muchos menos cortesanos alrededor que otros años. Y eso que parece que su mayoría simple le permitirá gobernar un mandato más… Bueno, el sábado se lo digo.
Leche, siempre me enredo con los políticos y hoy, ya ve, tengo que entretenerme a hablar del tiempo: uno de los mayos más calurosos y secos de la historia que prácticamente se ha cargado la cosecha de cereal, que si se acuerda, en abril se preveía muy buena.
Ya le advierto, que me empiezo a preocupar por la falta de agua, por mucho que si usted se asoma al Pontón verá que está hasta arriba… en agosto ya será otra cosa, ya lo verá, que la balsa es pequeña y los segovianos, derrochones. Por cierto… no se bañe en el embalse. Es peligroso y yo creo que con los ahogamientos de candidatos de hace dos semanas ya tenemos ¿No?
Bueno, venga, las buenas noticias. Pues el dato del paro, con 566 inscritos menos en las listas durante mayo —¡Vivan los turistas y sus tardes de terraza al sol!— que es un registro estupendo que alegra hasta a los sindicatos pero… faltan 10.354.
La euforia moderada también llega al comercio, cuyo presidente regional se apoya en un informe para decir que la mitad más uno de los tenderos cree que ganará más dinero este ejercicio. Como con lo de los polis especializados, curiosamente sólo conozco comerciantes que forman parte del 49 por ciento que cree que no.
Y las risas que da el deporte del fútbol, que la Gimnástica sigue en posición favorable en el agotador periplo que es el ascenso a Segunda B. Ha ganado el primer partido de la segunda eliminatoria contra el Langreo así que allí le vale un empate —y hasta algunas derrotas— para seguir soñando en el objetivo. Pues a por ello.
Voy terminando con conmemoraciones, nombramientos y nombres. En el primer grupo, los alumnos de la primera promoción de Magisterio, que han cumplido medio siglo desde que pasaron por la Escuela segoviana. ¡Olé, maestros!
En el segundo, la designación de Francisco Vázquez como presidente de la Federación regional de Municipios y Provincias, que es un puesto de transición hasta la próxima reunión, tras el verano, ya con el nuevo reparto de representantes en el que la relación de fuerzas entre partidos cambiará sustancialmente… El castizo diría eso de “te ha tocado”.
Y en el de nombres, pues el del segoviano Alfredo Sanz y Calabria, general director de la Academia —este requiere reportaje al margen para analizar un trabajo bien hecho en el centro militar— para desempeñar nuevas funciones para la OTAN. Se le echará de menos, ya lo verá.
Hombre, no me quiero ir sin soltarlo: en un país en el que se persigue a los corruptos y se aísla a los que se vuelve peligrosos en las carreteras por inconsciencia propia, trato de encontrar la explicación de por qué se vitorea a personas condenadas por hechos de esta índole y hasta se abren los telediarios proclamando la buena nueva de que consiguieran el tercer grado.
Tengo un cabreo de los gordos, ya lo advierto.













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