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Vuelta de pesca a la niñez

cotopesca1El otro día fui feliz pescando. Y no, no eran truchas en lejanas montañas, ni salvelinos en aguas cristalinas, ni tan siquiera los codiciados huchos en el  Tormes.  Fue algo tan sencillo como pescar tencas en un coto (por lo que parece bien gestionado y vigilado) de la Junta de Castilla y León.

El sitio esta lejos de Segovia. Se trata del Coto de la Santa Espina. De ciprínidos, es decir tencas, carpas, bermejas….

Son una tanda de kilómetros. Pero el sitio es precioso. 6 permisos 6 para el coto. Cada pescador tiene su correspondiente puesto. Y desde ahí a pescar. Pero a pescar como cuando éramos niños. Una caña, un corcho, un plomo y una lombriz. El génesis de esto. Sin cucharillas de colores y números, sin emergentes, ni ninfas, sin rápalas de los más diversos y divertidos colores…..tan sólo la verdad de la pesca. Como en el paleolítico.

Y pican, vaya que si pican. Y tiran, vaya que si tiran. Más que las truchas de plástico de cisternazo pagadas a precio de percebe gordo.

Allí te encuentras tú, pescando con cañas que tenías abandonadas, recordando como se pescaba, buscando en los recuerdos tardes de los años 80 junto al Eresma  evitando la fuga de las lombrices de un oxidado bote de hojalata que en tiempos contuvo tomate frito y cogiendo gobios gordos y lustrosos.

Mención aparte merece la guardería de este coto. Amable y atenta. Eficaz y responsable.

La conversación que tuvimos fue de las grandes, de las que dejan poso.

-“¿y vienen desde Segovia a coger esto?”: La apreciación es demoledora…

– “Si, es una especie que nos quedaba por pescar y queríamos una foto con una tenca”

Con apreciaciones maravillosas.

-“Si hubieran traído un rejón tendrían la pesca viva hasta la hora de irse”

-“Es que nosotros somos trucheros ¿ha visto usted alguna vez un truchero con un rejón?”

-…“Pues ahora que lo dices…no”

Y unas risas compartidas a costa de la chanza.

JavierGarciaCuando el guarda se fue, de nuevo a la pesca, atentos al puntal, a la veleta…. Todo tranquilo, nada se mueve…pero sabes que puede ocurrir en cualquier momento. Y ves que el corcho se empieza a mover de forma extraña, que va contracorriente. Que se hunde, que se hunde mucho… que no le ves… corres por la plataforma, recoges hilo, tensas y das el tirón…. el puntal se dobla y comienzas la lucha con ella.

Es dura, y aguanta bien, se clava en el fondo…y le doy cancha…venga, cuando quieras…

Poco a poco la convences que mejor cerca de la orilla, allí cansada y sin fuerzas entrega… (Haz en mí según tu palabra)….la saco a la orilla y puedo apreciar toda su hermosura: Su verde intenso, su ojo rojo, sus escamas pequeñas, su cuerpo de pez prehistórico.

A la chistera. Está prometida. A una persona que nació junto a un estanque con tencas. Hace 70 años que no las come. Lo siento amiga tenca, no has tenido suerte hoy.

Y así te reconcilias con la pesca, volviendo a los orígenes, a la verdad del asunto. A la sencillez….

Les dejo… veo que el corcho se empieza a mover de forma extraña… es más, ya se está hundiendo.

 

Author: J. García Herrero

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1 Comment

  1. Sentimentalote está usted, don Javier. ¡Qué tiempos! me ha recordado un sedal, un corcho y el anzuelo, acampados, allá en la prehistoria, en alguna alameda, vallejo montuno y hasta perdidos por nuestra serranía… había hasta cangrejos de verdad. E incluso agua corriente y clara. Claro.

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