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Tocando las narices con el catalán

Según ABC hay 900 escolares en Cataluña que reciben  un 25% de la educación pública en castellano. Eso son 6 horas a la semana. En Cataluña el catalán es la lengua vehicular oficial y el castellano es una asignatura más (entre 3 y 4 horas semanales)  Cada claustro tiene la posibilidad de escoger una lengua de apoyo para el 25% de la docencia. La mayoría de los centros no ejerce esa potestad, otros optan por el inglés y unos pocos por el castellano.  No encuentro datos oficiales sobre el número de alumnos que, vía judicial, se acoge al derecho a recibir el 25% de la docencia en castellano. Creo que hace algunos años leí que eran unos 50. El último es un niño de 5 años de Canet de Mar, cuyo caso se ha instrumentalizado desde los dos nacionalismos.

La prensa nacionalista A pone el énfasis en que al niño y familia en cuestión le han sometido a un linchamiento. En realidad,  y más allá de manifestaciones perfectamente legítimas (siempre que sean pacíficas, como parece ser el caso) de personas que se oponen a dar más cabida al castellano en Cataluña, el linchamiento parece haberse desatado con la típica tormenta en Twitter donde muchos fanáticos se han pasado de frenada (uno incluso llegó a sugerir apedrear la casa del menor, no pocos echar a patadas de Cataluña a la desventurada familia). De momento la cosa está así, rebuznos virtuales, pero no ha de tardar que algún borrico realice una pintada en la casa del afectado mientras algún político no menos menguado barrunta vagas  excusas iniciales para terminar arrimando el ascua a su sardina.

Esto último, que no el idioma, es para mí lo verdaderamente inaceptable de lo que ocurre en Cataluña, el agobio social al disidente como política de Estado. Y su justificación ética en clave ideológica. Ejemplo claro de de agobio social como política de Estado: tener que recurrir a un juez para beneficiarte de un derecho.

La prensa nacionalista B, por su parte, se ceba en los comentarios que la reacción de A ha suscitado. Nuevamente un fanático o varios cientos se han pasado de frenada exigiendo, por ejemplo, boicots económicos, la toma militar de Cataluña o la suspensión allí de la Constitución Española para imponer que los niños hablen lo que ellos consideran tienen que hablar.  Eso es también habitual, padres de Cáceres o Segovia  que se creen con el derecho de decirles a los padres de Fraga o Vic cómo deben educar a sus hijos.

Personalmente uno piensa que todo esto son batallas de retro-alimentación entre nacionalistas de uno y otro signo catalizadas por prensa de uno u otro signo. Es ya un clásico, justo cuando está peor el independentismo, el nacionalismo español tiene que facilitarles un balón de oxígeno porque el nacionalismo español depende del nacionalismo catalán, y a la inversa. Son dos caras de lo mismo y, en el fondo, participan de una din´ámica que responde a la pulsión contemporánea de instalar el emocionalismo como centro de la actividad política. Lo que supone, a mi entender y ni más ni menos, que la muerte de la democracia, entendiendo por tal la supeditación al interés general objetivamente articulado de las “emociones” privadas (deseos) personales.

Pero ya somos mayorcitos. En cualquier caso, si uno va a la guerra es conveniente que sepa por qué. Al respecto, informo que la Plataforma per la Llengua es un observatorio, en absoluto neutral (más bien todo lo contrario), que mide la situación lingüística en los “dominios lingüísticos” del catalán y variantes. Según su último informe, el catalán es una lengua en recesión, hablada de manera habitual por el 36% de la población catalana, y bajando. Eso a pesar de 40 años de inmersión lingüística que ha relegado didácticamente al castellano a la situación de “lengua extranjera”,  a pesar de que es la lengua más hablada: la normal. Aunque dicha “normalidad” es muy variable en función de los territorios. Lo normal es que en Barcelona te interpelen en castellano; en los pueblos hortícolas leridanos, en cambio, no es nada raro que un temporero africano te salude con un “Bon dia”. Claro, ocurre que el 75% de la población catalana no vive precisamente en el Baix Segre.

Según el mismo informe, los chavales que terminan la ESO en Cataluña presentan mejor dominio del castellano que del catalán. En parte y solo en parte es por lo enrevesado de la gramática fabriana (de Pompeu Fabra) frente a una mayor simplificación de la castellana. Pero hay que citar otras razones, la ambiental, por ejemplo, habida cuenta que realmente es en el entorno social (redes y medios incluidos) donde se determina la idiomatización de la persona. Hay razones demográficas (la creciente incorporación de emigrantes, y el desplome de la natalidad autóctona). Moraleja: en la extensión social de una lengua la escuela pinta más bien poco. Durante años la lengua vehicular fue el latín, sin que ello supusiera un despegue de la lengua de Cicerón (commodius esset).

Más. Me resulta especialmente curioso que en la única región  donde el estudio del catalán es voluntario, La Franja, o sea, comarcas oscenses que lindan con Lérida (básicamente Fraga y alrededores) es donde más uso social tiene el catalán, casi un 50%, por encima incluso de Andorra, donde el catalán es la lengua oficial única. Es lo que les decía del temporero africano saludando en catalán.

En definitiva, alguien tiene que decirles a los nacionalistas de uno y otro signo que si de lo que se trata es de incrementar la masa de hablantes de una lengua, politizarla desde la administración sirve poco (a todo lo más, para retrasar su paso al estado de lengua muerta). Siendo, en lo tocante a aprovechamiento escolar indistinto en qué lengua vehicular se educa (más bien, y en mi opinión, educarse en una lengua no vernácula apareja más ventajas que inconvenientes). Que real y desgraciadamente para el catalán, la hegemonía de un lengua sobre otra responde a un determinismo sociolingüistico que trasciende lo político. La lengua que más intercomunica gana y la que menos, pierde. Por eso el inglés sigue siendo lengua oficial en la UE a pesar de que ninguno de los 27 países que la componen lo tenga por lengua oficial. Es más práctico. Por eso el castellano no corre ningún peligro en Cataluña. Por eso, y salvo contadas excepciones como el caso de Canet, los padres de idioma castellano no ponen reparos en que sus hijos estudien en catalán allí.

Pero tampoco quiero pasarme de equidistante. Hay un problema en Cataluña, sí, aunque ese problema no es el idioma. Es, como decía, el agobio social al disidente como política de Estado. El conmigo o contra mi.

La respuesta pasa por la denuncia del nacionalismo  como la última letrina del pensamiento occidental y causa directa del exterminio de millones de personas: el nacionalismo – la apelación a identidades grupales como acción política-  empeora el mundo. Lo divide en buenos y malos patriotas, y estos últimos sobran en el país. ¡Rauss!

¿Cómo enfrentarse al nacionalismo catalán? No, desde luego, militando en el nacionalismo opuesto. Eso solo fortalece a los extremismos y termina por laminar proyectos políticos de consenso como el que pretende la Constitución Española para este país, y que es realmente el que necesitan las sociedades avanzadas.


Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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6 Comments

  1. Unos discriminan a un chaval y su familia por querer estudiar en el idioma oficial de su país (España), el español, otros discriminan o quieren hacerlo a miles de personas porque no se han puesto una vacuna a pesar de no haber ninguna ley que les obligue a hacerlo…

    Esto de discriminar y acosar a terceras personas que simplemente tratan de hacer valer sus derechos al amparo de las leyes vigentes no parece muy democrático y se está poniendo peligrosamente de moda en nuestro terreno patrio.

    Qué pena de sociedad se nos está quedando.

    Un cordial saludo.

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  2. Querer equiparar a los separatistas catalanes con los que piden el cumplimiento de la ley es muy atrevido.

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    • Por cumplir una sentencia judicial se crea un problema? Nos creemos que vivimos en Democracia? También nos decía este señor que la culpa del golpe de Estado de 2018 era del Pp. Luego el buenísmo del Psoe les ha indultado. Y siguen a lo suyo, robar e imponer el miedo. Así les va. Qué pena que no triunfaran los nazindependentistas para que viéramos una buena dictadura en Cataluña. Lo peor de una dictadura son los buenistas y los equidistantes.

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  3. En el caso l’escola turo hay una sentencia que se está aplicando. Hay gente que con todo el derecho protesta por esa ley y pretende su modificación. Pero la ley se cumple. Hay otro fallo del constitucional que obliga a, por defecto, impartir un mínimo del 25% de la docencia. Esta no se cumple, considera la Generalitat que dicho fallo refiere a ley Wert, ya caducada, que si podía establecer esa obligatoriedad. Sin embargo, la Ley Wert decae ante la ley Celaa, que es la vigente y no requipara el catalán al castellano. Considera la generalitat de no posible aplicación ese segundo fallo, de manera que los interesados en ampliar sus horas de castellano deben reclamarlo judicialmente cuando el claustro les deniega la opción.

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  4. España debe ser el único país del mundo, donde su lengua oficial está proscrita en algunas regiones en la enseñanza, en el patio y para conseguir un trabajo. No le parece un poco extraño? No se preocupe que creo que la gente en Cataluña empieza a asimilar el catalán a dictadura, imposición y totalitarismo. No creo que tenga mucho futuro de esa manera. Y el castellano lo empiezan a asociar en Cataluña como lengua de progreso, democracia y libertad. Por eso huye la gente de allí. Y por eso cada vez se usará más el castellano.

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  5. Una cosa es estar en España y otra en castellanolandia. La ley del 25% es para empezar, absurda. ¿Por qué un 25 y no un 33 o un 50%? La paradoja del tema es que a España le están haciendo lo mismo que ella hace con los catalanoparlantes. Que la patente única europea no se pueda hacer en español es racismo de franceses, alemanes y nórdicos, que prefieren incluso el inglés antes que el español. Ninguna ley española o juez español tiene derecho a opinar sobre como debe hablar un catalán. Es el pueblo catalán el que debe decidir eso. Hasta el gorro estamos los catalanes de tanto mierda nacional españolista, que se quieren meter en nuestro cerebro y decidir como debemos hablar o educar a nuestros hijos. Ese método lleva 300 años fracasando. A pesar de lo que os cuentan los medios españoles, el independentismo está mejor que nunca. El soufflé no se deshincha. Y así seguirá mientras la voluntad del pueblo catalán sea ignorada.

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