Alrededor de medio millar de segovianos, vecinos de los barrios incorporados a la capital, salieron a la calle este 7 de noviembre espoleados por el incremento de los recibos de agua y basuras aprobados por el Ayuntamiento para el próximo año, pero también dispuestos a reclamar lo que “llevamos callando desde 1969”: servicios básicos, transporte, asfaltado y acerado de calles, saneamiento…
El recibo al alza y la supresión de las bonificaciones —ideada como una especie de compensación tácita por su dependencia de la ciudad por López Arranz en su primer paso por la Alcaldía— han hecho abrir la repleta caja de quejas por carencias y “ya veremos hasta donde llega esto”, en palabras del presidente de la asociación cuando, ante el Ayuntamiento, citó de nuevo a sus vecinos para otra protesta: misma hora, mismo sitio.
La protesta fue netamente vecinal y eso significa cierto carácter festivo y entregado, pancartas y lemas de claro diseño colectivo, la participación de familias al completo y una renovada firmeza ante los gobernantes, al menos cuando les reclamaban a voces desde la puerta del Consistorio, donde el concejal responsable de su enfado, Alfonso Reguera, certificaba una boda civil. Porque esa es otra de sus exigencias: “que nos reciban”. Este sábado no lo consiguieron.
Quizá aleccionados por el secretario de UGT, Miguel Ángel Mateo, un segoviano de Zamarramala, los manifestantes recorrieron a la velocidad justa —ni atropellados, ni lentos— el trazado, desde Fernández Ladreda a la puerta del Ayuntamiento, entre lemas, músicas y los clásicos llamamientos a los espectadores para que les acompañaran, detrás de una pancarta que trataba de resumir todo un sentimiento: “Barrios incorporados, barrios abandonados”.
Detrás iban otras. Algunas reivindicativas: “A iguales impuestos, iguales servicios”, otras de reproche directo a la alcaldesa: “¿Dónde están tus promesas?” y otras claramente alusivas a las cuentas pendientes desde hace largo tiempo: “Al final haces bueno a Pedro”.
Una vez ante el edificio Consistorial, las peticiones se expusieron rápido y con claridad en solo unas peticiones: la devolución de las bonificaciones; la rectificación de las declaraciones desde el Gobierno local, al que se exige que reconozca que aquellos Barrios no tienen los mismos servicios que el resto de la ciudad; el compromiso de reserva de parte del presupuesto municipal para actuaciones en los incorporados y que les proporcionen los servicios que les faltan.
El comunicado concluye con la advertencia de que la reivindicación no tendrá solo un día de manifestación: “No nos callamos, llevamos callados desde el 69” se escuchaba en el megáfono que insistía: “Es hora de que se nos oiga y que sepan que existimos”.















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