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Pero… ¿por qué les votamos?

Ya es oficial. Tenemos los peores políticos del mundo civilizado y aún del no tanto. A la altura Trump, Quim Torra (duele decirlo) o Johnson o incluso aquellos que, como Bolsonaro, encomendaron la epidemia al Sagrado Corazón de Jesús. Yo me resistía a admitirlo; ¿peores que los italianos, reputados como los más jetas del planeta? No puede ser…

Pero es. La evolución del covid19 a lo largo de este mes de septiembre deja claro que España no ha hecho los deberes. Ya en mayo se sabía que la pandemia rebrotaría y se aconsejaba incrementar plantillas de atención primaria en unos cuantos miles de facultativos, mejorar el tiempo de respuesta de los tests y preparar rastreadores. Con independencia de otras variables, como que la economía española va montada sobre el ocio, una vez más el sistema autonómico -bueno en otras cosas- se nos manifiesta como un desastre. En Castilla y León se ha trabajado razonablemente el abastecimiento de tests y los rastreadores, pero la plantilla de atención primaria sigue igual, es decir peor. No ha llegado el dinero gordo del Gobierno Central. En Madrid ni eso, lo de la comunidad vecina es desolador. Ni tests, ni rastreadores ni nada de nada… Y Díaz Ayuso, con todas las cautelas resultantes de polémicas muy intoxicadas, va por debajo de Torra, que para mí es el indicador de que uno debería irse para casa, y rapidito…

Bien, todos sabemos las razones. Hay una marcada divergencia entre el interés general y el interés partidista. Inmersos en la peor crisis económica y sanitaria desde la guerra, lo normal es que los partidos dejaran de lanzarse muertos a la cara y pactaran. De hecho es un clamor social: ¡hagan su trabajo! Pero no es este un país que premie el pacto.

Ejemplos hay muchos, desde el abnegado PCE de Santiago Carrillo, el catalanismo moderado, el PSOE que invistió a Rajoy… Parece que pactar apareja pérdida de votos. El electorado castiga al estadista y prima al oportunista.

Y me pregunto porqué. No creo en las visiones tardorrománticas del cainismo congénito del “carácter nacional”, en las dos Españas ni nada de eso. Así que ¿qué pasa aquí? ¿A qué esta querencia del electorado a castigar al generoso y premiar al egoísta?

Si la opinión pública piensa así es porque los formadores de opinión pública les trasladan ese relato. Es complicado acertar con quienes son realmente los que hacen opinión pública. Humoristas, famosos, cuñados, tertulianos, las redes… hace tiempo sustituyeron a los medios como diseñadores de tendencias.

Diaz Ayuso en la “fiesta del IFEMA” el pasado mayo.

Evidentemente las noticias influyen, si bien los periodistas en general tendemos a cebar los aspectos negativos frente a los positivos, pero esto es igual aquí que allí, así que no explica demasiado.

Otro factor a considerar: el enemigo interno. En un partido hay un líder y varios cientos de supuestos fieles deseando que caiga el líder para encumbrarse ellos en su lugar. Así que cuando un partido de la oposición pacta de sus propias filas llegarán las pedradas mejor tiradas, que si flojo, que si “pactista”…  Para acabarlo de arreglar los grandes y pequeños gurus, tertulianos, articulistas, políticos frustrados en realidad, quieren marcar ellos la agenda del líder de su cuerda. Gustan en decirle lo que tiene que hacer. Dentro de un mismo abanico ideológico, el periodista de partido lo que busca realmente es una prebenda, el cargazo que le libere de esta sufrida profesión, el apoyo del aparato para subir en el escalafón… Si está en activo en un puesto modesto es porque algo no ha salido bien, de manera que de un modo u otro está con el “sector crítico”. Y luego está lo de las dos Españas, que ye dicho un tanto alegremente no creer en ello… Pero ahí está…

Hay mucho de holiganismo político. Hay odio al azul por encima del amor al rojo, y al revés. Falta reflexión y sobran emociones. Demasiada pasión y poca formación; nos gusta perdernos en debates estúpidos de instituto (que si memoria histórica, que si el rey, que si Vallecas) y muy poco enfrentarnos a la realidad de las cifras. El dinero.

Enano y contrahecho, mujeriego, cínico y snob, el poeta Alexander Pope dejó escrito: “Dejad que los tontos debatan sobre las formas de gobierno. Lo que mejor se administra es lo mejor”.

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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13 Comments

  1. Se te olvida que somos un país de golfos, además del país de la negligencia y la improvisación. Empezando por Sánchez que no ha trabajado en su vida, el ministro de Sanidad, Illa, filósofo, o el archiconocido Simón, sin MIR, sin Doctorado, que obtuvo el puesto por casarse con la hija de Romay- Becaría y autor de la mítica frase:”En España habrá uno o dos contagios”. O el Comité de Expertos que nunca existió. Resultado:50.000 muertos(ni siquiera hay dato oficial) y una desescalada veraniega que consistió en que todo el mundo podía irse de vacaciones porque “Unidos habíamos parado el virus”. Esto se une a la falta de medios sanitarios, médicos y rastreadores por todas las CC. AA, que el Pp lo hace muy mal en Castilla y León lo tengo claro pero Navarra, gobernada por el Psoe tiene más Covid que Madrid ahora y nadie dice nada en La Sexta. Ésto se une a que la población ha pasado un verano maravilloso sin mascarillas en las terrazas, fiestas familiares y botellones y bodas tipo Nava, con 200 contagios. Así que este Otoño tenemos lo previsible, más Covid. A ver si nos concienciados todos de una vez de lo que es ésto, se lo dice alguien que ha tenido Covid y familiares en UCI de Segovia y algún fallecido. Esto lo paramos con mascarilla y distancia social, por favor, hagan caso a los Médicos, no a los políticos.

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    • Mi apoyo al artículo señor Blesa, pero también al comentario de Salud, yo también tuve un familiar en uci.
      Los políticos hablan bien todos, pero de trabajar para salvar vidas casi ninguno.

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  2. Salud, enhorabuena por tu comentario, es mejor que la propia crónica.

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  3. El MIR es un examen para trabajar de médico en un hospital público, atendiendo a pacientes, no de epidemiólogo en el Ministerio de Sanidad (como es el caso de Simón); tampoco han hecho el MIR los médicos que trabajan exclusivamente en la sanidad privada, ni lo necesitan para ser buenos médicos.

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    • Ya Carlos, pero hay que meterse con los del gobierno. Los troles no descansan. Menos mal que algunos científicos tampoco.

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      • Lamentable que se defienda a unos y otros sinvergüenzas políticos. Sólo habría que defender a los que hicieran bien su trabajo, que están a extinguir.
        Por cierto, en Europa se transmite menos el virus con muchas menos medidas. Saben cómo creo que se llama eso? Responsabilidad individual.

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      • Hay que contrarrestar a los Orcos comunistoides

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  4. Como dice Muñoz Molina en un artículo reciente: “España es país de discursos sonoros y teléfonos oficiales que no contestan nunca, de asesores innumerables” (Pero innumerables, digo yo, dos o tres por político, con carné o familiar).
    “La clase política se ha convertido en un obstáculo no ya para la convivencia sino para la democracia” (ya lo creo, ya).
    El remate: “no sé, sinceramente, qué podemos hacer los ciudadanos, los no contagiados de odio, los que quisiéramos ver la vida política regida por los mismos principios de pragmatismo y concordia por los que casi todo el mundo se guía en la vida diaria. Nos ponemos la mascarilla, guardamos distancias, salimos poco, nos lavamos las manos, hacemos nuestro trabajo lo mejor que podemos. Si no hacemos algo más esta gente va a hundirnos a todos” (y encima tragamos todos los días con los comentarios de ‘troles partidistas’ en cualquier artículo, manda huevos).

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  5. Desde el momento que en unas elecciones( locales, autonómicas o generales) voy a votar con mentalidad hoolingan a mi partido sin pensar siquiera en la gestión realizada, el programa o si sus representantes son unos chorizos, incapaces, delincuentes o exdelincuentes, obtusos y unos cuantos géneros mas, simplemente por que son “de mi partido”, tenemos unos políticos como los actuales.
    Como cualquier ciudadano desearía una clase política honesta, capaz, trabajadora y sensata pero me conformaría con que simplemente se pusiesen a trabajar, no para ganar elecciones y destruir al contrario, si no simplemente para que la vida de los ciudadanos fuese un poquito menos dura.

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    • Pues precisamente por eso, tenemos un fraude de presi, una rata de vice, y todo aderezado con proetarras, indepes, peseteros, y uno de Teruel.
      Me refiero a mi comunidad de propietarios, no penséis mal.

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      • Ya me parecía señor Calimocho. Porque en el bando contrario ‘chorizos’, lo que se dice ‘chorizos’ no faltan. Me atrevería a decir que tienen las ristras completitas. Puede que las acompañen con calimocho 😉

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      • Pues en mi Comunidad, también hay cada cosa. No le digo más don “Calimocho” que se alían los vecinos para conseguir votos y poner al presi que quieren (todo legal, pero mira que me jod…). Otros son más sutiles, compran un par de representantes de los contrarios y se quedan con la comunidad. Qué cosas pasan don Cali (perdone la abreviatura, como está usted siempre, en cualquier noticia de este digital aunque no venga a cuento, parece de la familia de lectores)

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  6. Precisamente me refería a esto. Hoolingans que no veis mas allá de vuestros colores, que no tenéis rivales si no enemigos.

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