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Paralizada la producción en la planta cogeneradora de Dyc

¿Sabe el ministro Soria el lío en el que se ha metido con la última reducción de primas al sector de las renovables? No parece. Si la pasada semana eran las plantas de cogeneración a partir del purín las que “paraban máquinas”, esta semana toca el turno a las de cogeneración con gas. En Palazuelos ya se ha dado la orden de detener la producción durante los dos próximos meses. “Hemos tomado la decisión de parar temporalmente las plantas en marzo y abril. Veremos a ver qué pasa en los meses siguientes, pero hay un riesgo real de cierre de la planta. Con la reducción de las primas ya no sale rentable”, explicaba un responsable de Cogen Spain, la empresa encargada de producir electricidad en las instalaciones de Dyc en Palazuelos. Otra planta industrial cogeneradora, la de Dibaq en Fuentepelayo, permanece también de momento cerrada a la espera de que se aclare el panorama. “Las incertidumbres en la normativa no están perjudicando seriamente”, reconoce el responsable de cogeneración de Dibaq, Manuel Esteban.

Dyc

Sala de alambiques en la Dyc, Palazuelos.

Pues ocurre que , más allá de EREs o medidas sobre el empleo en el sector gasístico (en Palazuelos la actividad de cogeneración afecta a 6 empleos),  atacar la energía es atacar a la industria. “Si nosotros paramos, eso quiere decir que la industria no solo deja de obtener unos beneficios añadidos, sino que para su propia actividad debe pagar la energía mucho más cara”, señala Valentín González, de Cogen. En un entorno de competitividad mundial, eso son malas noticias para la industria española, el sector en el que están las miras puestas para la recuperación económica. Vean el caso de la Dyc, de propiedad japonesa. La actividad fabril está acompasada a los tiempos de producción y comercialización de la gasística. El cierre temporal en los dos próximos meses trastoca todo el planning productivo, encarece los costes y, en suma, es un factor de primera mano para medir la competitividad de la planta. “El riesgo está en la deslocalización. Todos estos grupos tienen estructura internacional, tienen plantas de producción por todo el mundo. Para ellos el juego es sencillo, si los costes se incrementan en España se quita X producción de la planta de aquí y se lleva a Chequia, Chile, Japón o dónde sea”, añade Esteban.

Qué es la cogeneración

Imagine que para un determinado proceso industrial requiere una ingente necesidad de energía. La industria entonces llega a un acuerdo con grupos como Cogen o Guascor. Magnitudes de escala; es más barato producir para 100 que para 10. Se optimizan los sistemas energéticos de la planta, se acompasan los tiempos productivos de la fábrica con el mercado eléctrico de manera que a la vez que la energía de la planta se produce para el mercado general. El resultado es que los costes energéticos en industrias como Dyc, que precisan calor en la mayoría de sus procesos, se ven abaratados en un 30% al tiempo que se amortizan sus inversiones energéticas mucho más rápido.

El pasado 3 de febrero el sector de la producción eléctrica vivió su particular golpe de estado de la mano de un borrador de proyecto para la reordenación del sector eléctrico por el que se reducen las primas por las energías alternativas, y ojo, se reducían retroactivamente, es decir, con fecha de julio de 2013 se abonarían primas mucho menores. Y lo que ocurre, procesos especialmente caros, como la producción a partir del purín, han dicho ya que no hay asomo de rentabilidad y que cierran. Como un tsunami, estas decisiones pasan de un sector a otro. Todas las ganaderías (sobre 50, según FEASPOR) que eliminaban sus purines en Turégano deberán ahora buscarse la vida o reducir producción. Al final, destrucción de empleo.

“Lo mismo pero más grave ocurre con las gasísticas del sector de la cogeneración. Nos han limitado tanto las primas como las horas susceptibles de acogerse a esas primas, que pasan de 8.000 al año a 5.000,  como ya venimos de varias oleadas de recortes en las ayudas, esto hace que solo sea rentable producir electricidad cuando la electricidad está muy cara”.

¿Por qué?

En la base de esta carambola de impredecibles efectos está la negociación por el deficit tarifario. Este empieza a generarse en el año 2000, cuando los diferentes gobiernos optan por mantener los precios de la electricidad por debajo del coste de producción. El recibo de la luz no solo paga producción, paga primas a las nucleares, paga tramos que nadie entiende, paga y paga sin que sea suficiente, al parecer, para reequilibrar lo que cuesta producir cada kilowatio. Se genera así una deuda pública descomunal, que se calcula en unos 26.000 millones (bastante más de lo que ha costado sanear Bankia). Las compañías titularizaban esa deuda, con cargo al recibo de la luz, de donde el déficit crecía y crecía, el coste de la luz crecía y crecía, pero nunca se conseguía llegar a un equilibrio. En 2013, tras décadas de inacción en la que los sucesivos gobiernos no han hecho sino mirar el crecimiento de la bola, el ministro Soria llegaba a un acuerdo histórico, parte de esa deuda se le repercutiría al consumidor, otra parte a los sectores productivos con la reducción de subvenciones, y otra la pondría el Estado. Entre las más perjudicadas están las empresas de cogenaración, que sin embargo, son vitales para garantizar una energía barata a las grandes industrias españolas.  Nuevamente, miles de puestos de trabajo en juego.

Author: Redacción

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1 Comment

  1. Seguro que ‘algunos’ salen beneficiados. Al tiempo 😉

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