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Melonadas de progre

En el pasado 8M, la organización, la plataforma 8M Segovia sorprendía remitiendo un gráfico sobre la disposición de los diferentes grupos en la manifestación, lo que personalmente me recordaba a los croquis que se maneja la Junta de Cofradías para la Semana Santa. ¿Pasión por el ordenancismo? ¿Melonada de progres (es decir, esas cosas que hacemos sin otra razón que parecer más progres de lo que somos)? Pues no. El rígido protocolo esconde una profunda razón: la ocultación de los partidos y sindicatos, castigados para la ocasión a la cola de la marcha.

No hace tanto las manifestaciones por el 8M quedaban en eventos cuasifolclóricos. Ostentaban el protagonismo los sindicatos con una somera representación política (las concejalas de guardia, habitualmente), algunas docentes de la UVa y activistas (pocas) de toda la vida. Un esquema fijo que no daba ni para 200 personas. El necesario resaltado en las agendas del feminismo, y en especial, la lucha contra la violencia de género, fue año tras año incorporando personal a la marcha, nuevas hornadas que no se sentían cómodas ante la patrimonialización de la causa por parte de sindicatos y partidos. Llegamos así a 2018, cuando el caso de la “manada” encendió las calles.

La masiva marcha de aquel año no estuvo exenta de divisiones. Tú preguntabas quién organiza y no había una portavocía clara. Los sindicatos incluso montaron una ridícula marcha alternativa que vino a demostrar que, definitivamente, la capacidad de movilización estaba en una nueva generación de activistas, y no en el feminismo aparatchik domesticado.  La cosa ha sido intensamente debatido en los preparativos de la marcha del domingo. Al final, partidos a la cola,  para que no quepa sombra de duda se adjunta croquis. Dónde te tienes que poner.

También incluyeron la palabra “mixta” o “no mixta” en el programa de actos. Yo creo que ahí las de la organización pecaron de machirulas. Me resulta contradictorio llamar a la movilización “porque el feminismo es de todo el mundo” y, dos líneas abajo, entrar en distinciones de si esto para chicas y esto “mixto”. Si lo que se pretendía era celebrar un acto exclusivo de mujeres, como en Santa Agueda, pues con decir “concentración de mujeres” (si entran las trans en la categoría, eso ya, doctoras tiene la iglesia) debería bastar. Y si algún despistado se deja caer pues se le informa: “anda bonito, échate a un lado que queremos que en esta foto se vean solo señoras”. Problemas de pretender regular la espontaneidad. Al final, montas una manifestación por la igualdad racial pero te empecinas en asignar dónde los negros y dónde los blancos.  Contradictorio.

Más. Como que Jacobo Peñas, portavoz de IU en El Espinar se negase a aceptar la supresión de una referencia a los sucesos de Casas Viejas (1933) para facilitar un respaldo unánime de la corporación a la preceptiva declaración por el 8M. Puede parecer que sí, que es la típica mentecatada de izquierdas… ¿Qué pinta Casas Viejas en esto? ¿Es necesario evocar una matanza de 1933 en una declaración institucional del Ayuntamiento de El Espinar?

Pero hay otra sibilina razón de fondo. ¿Queda bien la firma de IU al lado de la de Vox en un documento sobre la igualdad de la mujer? Pienso que, ante la duda, Peña se empecinó en mantener la absurda alusión. Precisa distanciarse de Vox y lo consiguió, aún a costa de romper el consenso institucional. Lo que debería preguntarse Peña es, exactamente, ¿qué hay de malo en que te den la razón? Y cuando la respuesta es: “no quiero que me den la razón, no me des la razón aunque la tengo, porque si me das la razón resulta que soy yo el que no te doy yo la razón”, entonces lo que tienes es un grave problema (psiquiátrico).

Lo que desde luego no tiene enmienda es convertir la Matanza del Cerdo de San Lorenzo en “degustación gastronómica del Cerdo“. Eso desde luego entra de lleno en el mentecatismo de pretender parecer más progre de lo que en realidad soy. Uff, que fea la palabra matanza…  Lo mismo viene alguno y nos demanda porque, en realidad, no se mata al cerdo en vivo y en directo. ¿No tenemos algo mejor? Pues sí, “degustación”. Y nos ahorramos lo de la matanza no sea que algún niño termine sospechando que morcillas y pancetas proceden del simpático Porki abierto en canal… Pues sí hijo, sí, al bueno de Porky le montaron un lío muy gordo. Técnicamente, disección con finalidad lúdico-gastronómica (antes “matanza”). Al hilo de esta nueva semántica, no duden ustedes que las carnicerías devendrán “farmacias protéicas”, los encierros “carrera interespecie humáno-bóvida (no mixta)”, en tanto el asador quedará en “incinerador de residuos ganaderos con fines digesto-estomacales”. Es lo que se entiende por “cambiar el mundo”: llamarlo de otra manera, o si lo prefieren, enrevesarlo.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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