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Machismo y tartas de quesitos

La transparencia. Cuánto no mejoraría la comprensión de las controversias políticas si en cada administración, en cada web, resultara obligatorio resaltar dos datos. Por un lado el presupuesto ejecutado del año anterior y el presupuesto aprobado del año en curso. Hoy las administraciones gastan muchos recursos en dar a conocer lo que prevén gastar, pero en lo tocante a lo que realmente han gastado resulta frustrante. Pongamos las webs institucionales ahí encuentras sin problemas los presupuestos de los últimos ejercicios, pero no el presupuesto efectivo, el liquidado, lo que realmente se gastó. Cuando está, que  legalmente debería, se enmascara en capas y más capas de información banal.

Lo suyo es que en cada portal de transparencia figure un anexo fácil donde ponga “presupuestos ejecutados”, y lo primero un cuadrito con el resumen por capítulos. Pero nadie lo hace. Y es ridículo: realmente no importa lo que dices que vas a gastar, importa lo que efectivamente te has gastado.

Todo portal de transparencia debería estar encabezado por ese cuadrito resumen y, al lado, un gráfico de quesitos, la típica tarta donde nos indica la cantidad y porcentaje del personal interino y el de oposición. En el interino, cuántos de libre designación, cuantos fijos discontinuos, y todo en quesitos, y no como ahora… Aprovecho que manda Podemos para recordar que en los viejos tiempos de círculos al aire libre esa era una reivindicación bandera. Pasa lo mismo que con los presupuestos, estar estará, pero bien escondido. Y el mayor ejemplo es la web de transparencia de la Junta de Castilla y León, todo un ejercicio de opacidad (traten de sacar algo en claro de esto). Le llaman transparencia cuando quieren decir barullo. Recuerda el relato de Poe de La carta robada, ¿dónde esconder un mensaje secreto mejor que a la vista de todos pero embarullado en 600.000 archivos irrelevantes?

Con la tarta de quesitos de interinos conflictos como el procés de Cataluña quedarían magníficamente explicados. Veríamos como en determinadas empresas, fundaciones y afines el porcentaje de interinos es del 110% (porque me barrunto que habrá sitios donde el interino cobra de dos cargos) lo cual genera una estrecha coincidencia de intereses entre trabajador y partido. Parecido pasa con el actual pulso entre Podemos y PSOE por la ley de libertad sexual promovida por la ministra Irene Montero.

Abanderar el feminismo político ha sido para la izquierda un factor de movilización electoral de primer orden. Hay machismo en la sociedad, tanto en el ámbito familiar como en el trabajo. Las mujeres lo sufren a diario y justo es decir que izquierda ha dado más pasos que la derecha en su combate apoderándose de la bandera, y en consecuencia, aglutinando voto femenino, hasta el punto que  Vox intenta hacer algo parecido invirtiendo los términos.

Réditos políticos y económicos. Pues siempre que una bandera deviene factor de movilización electoral se crea una estructura aparatocrática funcionarial. Es decir, de la bandera dependen puestos de trabajo, que en general, se asignan en un primer momento (y segundo y tercero) a perfiles de libre designación, interinajes y similares. ¿Ven por donde voy?

El pulso por ver quién es más antimachista tiene pues una doble vertiente. Se dice que la decisión de Sánchez, hombre al cabo, de entregar a Podemos el pilotaje en políticas de igualdad sentó fatal en el PSOE. Normal, no solo perdían una posición de privilegio en la visualización del liderazgo de la causa muy rentable electoralmente, perdían también puestos de trabajo.

Y similar dinámica subyace a otro pulso Podemos-PSOE, el suscitado a cuenta del coronavirus y una recomendación difundida por el ministerio de Trabajo, contestada al punto por Gobierno, patronal y sindicatos como advirtiendo al recién llegado: oye, estás metiendo las patas en nuestra parcela.

Detrás de los conflictos políticos hay una pugna por la optimización electoral de lo público y la gestión partitocrática de puestos de trabajo (sueldos vinculados a una corriente política, ya sea del PP o de PSOE-IU-Podemos o PNV o PDCat). Es lo que viene siendo la Realpolitik,  que para mí, y por encima de ideologías o retóricas suele ser como un dios explicativo de lo humano. ¿Qué pasa en Ciudadanos? Realpolitik, lucha fatricidad por el control de los puestos (o sea sueldos o expectativas de sueldo). ¿Qué pasa entre Podemos y PSOE? Lo mismo. ¿Y entre Ciudadanos, Vox y PP? Igual. Con las tartas de queso eso se ve al primer vistazo.

Pugna que desdibuja el interés común y lo pone al servicio del aparato de turno. ¿Qué alivia más la sensación de seguridad de nuestras hijas cuando vuelven solas de madrugada? ¿Cien páginas nuevas en el código penal o un buen servicio de autobuses? ¿Qué es mejor para combatir manadas? ¿50 puestos de libre designación para coordinar políticas de genero o 50 policías patrullando los días de jolgorio?

Para responder a este tipo de preguntas las tartas de quesitos van de maravilla. De ahí que la verdadera lucha  pase por la transparencia efectiva. Es decir, tartas de quesitos de dineros y personal. Y ahora, si quieren, ya me pueden llamar machirulo, fascista, viejo carca, que yo otro día les prometo hablar (o seguir hablando) de la Ley de Protección de Datos, o cómo el poder político nos ordena caminar hacia una sociedad paradójicamente más oscura, críptica e indescifrable, donde la realidad se enmascara en venga de leyes y reglamentos al supuesto servicio de la mejora del mundo.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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4 Comments

  1. Vaya galimatías, sr.besa. que abstruso .todavía me estoy preguntando qué nos quiere transmitir. No es un artículo es una olla podrida, qud no entra ni con calimoccho .totalmente indigesta

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    • Pues hombre, Rufi, majo, que no hay que ser “doctor cum-fraude” o “Ni-Nistra de Igualdad”para entenderlo. Si no lo entiendes, lo lees dos veces o tres, que no pasa nada.

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    • Seńor Besa le recomendaría encarecidamente usar un vocabulario más de párvulos e incorporar alguna viñeta, porque si escribe para adultos de un intelecto medio-alto, corre el riesgo de que algún rufian de la vida no le entienda. Igual enfocarlo tipo Barrio Sésamo no vendría mal.
      Y como decía un juez … “Si para conducir un ciclomotor te piden una licencia, o para pescar o recoger serás, cómo es posible que para ser padre no exijan mínimo un test psicológico”… Así al menos los rufianes no extenderían su borreguismo con su descendencia.

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  2. Viene a decir que hay mucho ocultismo institucional y mucha boca agradecida a sueldo partidario para meter ‘comentarios’ a cualquier artículo. Incluidos puestos de gabinetes de prensa para desacreditar a quienes no coman de la mano 😉

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