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La vacuna como show

Berlanguiano es un adjetivo que este 2020 ha entrado en el diccionario de la RAE. Y lo voy a estrenar de modo pintiparado para definir así el show de las vacunas. Escoltados por un coche de la Urbana otro de la Nacional, ni que fuera Jesús Merino,  en taxi y con acompañamiento de autoridades entraban las primeras vacunas en la residencia mixta de Segovia para vacunar a 61 de los 67 residentes. Es de suponer que estos seis que quedan no la necesitan porque ya han desarrollado su propia inmunidad… o las perspectivas a mes vista no son muy allá…

A las puertas de la residencia se amontonaban algunos medios para fotografiar cajas, pues dentro no dejaban pasar y se entiende. Unas neverillas de esas parecidas a las de picnic, cual si fueran top-models. Siempre que me mandan a fotografiar cajas me acuerdo de Berlanga, de Plácido y esa entrañable Navidad del cincuentaypocos. José Luis López Vázquez ejerciendo de periodista paniaguado para asomarse a los círculos burgueses (y a todo escote a tiro) y atiborrarse de jamón por la patilla. ¡Qué grande!

Es la traslación local del gran circo nacional montado a propósito de la vacuna, con un palet aterrizando en Madrid, escoltado por los cuerpos especiales, trasladados a polígonos ultrasecretos. “Caja llegando a fuerte, repito, caja llegando a fuerte”. Tres altocargos de los de 70.000€ por barba para asegurarse de que un operario envuelve el paquete de “Gobierno de España”. Al alba y con fuerte viento de Levante…

Vale, de acuerdo. Peores cosas hemos fotografiado los medios, o que se creen que es cubrir la visita de un ministro que lo más que dirá es lo bueno que es su jefe. Casi prefiero cubrir la visita de cajas, la verdad. La caja no da el coñazo, no dirá nada sorprendente pero tampoco larga chorradas sin sustancia. Quieta, posa con oficio, la caja. Y callada.

Por lo demás, tras tantos meses de noticias deprimentes, tirando gráficos y chistando los labios mientras ladeas la cabeza viendo como esa minimierda de ARN envuelta en grasa nos pone contra las cuerdas, resultaba conveniente lanzar a bombo y platillo la magna nueva. En esta Primera Guerra Mundial Virica acabamos de desembarcar en la Normandía de los virus. Falta mucho para clavar la bandera en lo alto del Reichstag pero al menos ya tenemos fecha para quemar las mascarillas, verano de 2021.

Se entiende, pues, el circo mediático de abuelitas engalanadas mientras se chutan  recibiendo los aplausos de los funcionarios. Necesitamos épica, un rearme moral que nos permita aguantar los largos meses de olas en cadena que nos esperan. Especialmente los dos próximos, que pintan fatal.

Épica ensombrecida por el bochornoso ejercicio de propaganda y contrapropaganda que es lo que los políticos entienden hoy por hacer su trabajo. Buscar la manera de desgastar al que manda,  buscar el desgaste del que desgasta. La pregunta es si es menester esmerarse tanto y faltar con dolor a nuestra inteligencia. Ser tan cutre. Lamenta Gina Aguiar que a partir de un tuit, de una foto en Instagram, la ciudadana Noemí Otero largaba una diatriba sobre la falta de medidas de seguridad en unas representaciones en la vieja cárcel, un show de magia de Héctor Sansegundo. La foto sugería cierto mogollón en la mágica gala, y allá que se fue Otero sin otra referencia que un tuit. Cuando todo el mundo sabe que, otra cosa no, pero en estos vernisages semipúblicos se va con pies de plomo. Aforos ultralimitados, ventilación, duchas de hidrogel… Se podrá cuestionar que, con la que cae,  las administraciones se empeñen en mantener las artes escénicas para que cuatro las disfruten. Y conste que no solo es Gina Aguiar, también es su reflejo pepero, José María Bravo, de la Diputación, adalid del “Show must go on”. Pero de ahí a lanzarse a la piscina por una foto de Instagram… Otero la balconazi.

Es todo Berlanguiano. Plácido debería ser de visión obligatoria en Navidad. Merece estar por derecho propio en el cine navideño junto con alguna de Tarzán (del guay, del Chita engagua, pues no sé porqué pero este año necesito ver alguna película del Tarzán-Tarzán), Love Actually, Solo en Casa 2, alguna de John Ford, otra de la Jungla de Cristal, Mujercitas y, por supuesto, Qué bello es vivir, de Capra. Esa familia de desgraciados pendiente de pagar la letra de la furgoneta, para lo que dependen de cobrar los portes de una cutre estrella de Belén en el marco de un campaña de caridad navideña. Retrato en clave de sátira de las pequeñas burbujas en que vivimos y las dinámicas de egoísmo que las vertebran.

Y ya que estoy en lo berlanguiano, ¿qué me dicen del rey mago que ha adoptado la alcaldesa, un tal Artabán? Le dedica un cuento, le pone un globo… ¿Y así en lugar de pagar tres aerostatos pagamos cuatro?

Cuando yo sea alcalde voy a montarle una carroza de las de treinta mil duros al pobre Secayó, a fin de cuentas, el fidedigno cuarto rey mago, que va después de Basaltar y se pegó la gran trompada… Rey de los estrellados (con permiso del Emérito) por el que siento tanta devoción como sintonía (por Secayó, por el otro no, por más que se le suponga en oriente y su magia sea de índole fiscal).

Pues bueno… Artabán el que faltaba. Aquí viene el primero que pasa, cuenta una milonga, y al globo que paga el sindicato… Como en Plácido.


Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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6 Comments

  1. Lo que no entiendo porque en taxi, si se disponen de vehículos oficiales de sobra para llevarlas a todos los municipios.

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    • Al objeto de ayudar al colectivo, la Junta firmó un convenio con Radiotaxi para llevar y traer a los equipos y vacunas a las cerca de 40 residencias de la provincia.

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  2. José Luis López Vázquez no ejercía de periodista, sino que era un miembro de la Organización. Era el ” Hijo de Quintanilla, el de la serrería…”

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    • Sí, en la wikipedia viene eso. Yo lo recuerdo sin embargo micro en ristre y dando cobertura a la radio local de los grandes momentos del “siente un pobre en su mesa”

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      • Es que W. falla más que una escopeta de feria. JLV llevaba una cámara con flash y con el micro del motocarro, lanzaba proclamas. El periodista es el que retransmite la subasta de “las artistas de Madrid” y posteriormente, la cena desde casa de ” los señores de Galán”. “Ese enchufe lo necesito libre para la retransmisión…”

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        • El periodista, yo creo que es el actor español Roberto Llamas.

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