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La importancia de los pequeños detalles

Parece que todos estamos de acuerdo en que Segovia no es una ciudad cualquiera: existen declaraciones de ámbito internacional que lo atestiguan y protegen sus valores patrimoniales.

Nadie lo discute; hasta que se confronta con intereses particulares concretos, o con limitaciones al tráfico rodado. Además, no basta con declaraciones, hay que demostrarlo con las acciones municipales que lo confirmen. A veces son solo pequeños detalles que requieren un mínimo control de actividades ciudadanas cotidianas pero que pueden tener un impacto muy negativo sobre el conjunto de la ciudad que admiramos. La instalación de aparatos de climatización sobre balcones y fachadas históricas; las antenas de televisión con parábolas blancas o de colores llamativos; los cada vez mas frecuentes conductos de salida de gases o humos de reluciente acero inoxidable; las dobles ventanas que se instalan a haces de la fachada con efecto tan negativo sobre la estética de las mismas.

Sin duda, hay que adaptarse a los adelantos técnicos que nos hacen la vida mas agradable, pero hay que buscar soluciones para minimizar los impactos negativos que puedan tener en una ciudad histórica. Corresponde a los técnicos especialistas, bien a título individual, o colegiado, proporcionar esas soluciones en cada caso, pero compete a los ayuntamientos elaborar la normativa de protección y obligar a su cumplimiento en beneficio del conjunto.

Hace años se consiguió eliminar el impacto de unos aparatos de aire acondicionado instalados en balcones del casco histórico, con una simple gestión directa, colocando celosías delante de ellos o pintándolos con un color adecuado. En estos casos se contó con la colaboración de propietarios responsables y conscientes de su importancia, cosa que no siempre ocurre.

Las antenas parabólicas pueden también pintarse en tono gris azulado que las mimetiza con el cielo de fondo. Las ondas electromagnéticas no entienden de colores, así que no supone ningún inconveniente para su función. El problema de las dobles ventanas se soluciona fácilmente, sin perjuicio del aislamiento, desplazándolas unos centímetros hacia el interior de las fachadas. Los conductos de evacuación de humos o gases pueden ser de materiales de colores mate, evitando así los reflejos impactantes de acero inoxidable.

Todas estas medidas deben aplicarse también a los lugares incluidos en la protección de vistas desde el recinto amurallado. Es lamentable contemplar piscinas de azul tipo Hollywood desde los miradores del Alcázar o edificios de colores mediterráneos destacando negativamente sobre el entorno natural y el caserío tradicional integrado en él.

Desde la torre de la Catedral puede disfrutarse, ahora, de esplendidas vistas panorámicas que, lamentablemente, se ven agredidas por actuaciones desafortunadas, en este aspecto, que debería tratarse de enmendar, como son las cubiertas de la Estación de autobuses o de la universidad pública. Contrastan con la buena elección que se hizo de la cubierta del Hospital General, que espero se repita en su ampliación.

Los Planes de ordenación urbanística, deberían tener en cuenta estos aspectos (algunos lo hacen) y el Ayuntamiento y la Comisión Territorial de Patrimonio están obligados a hacerlos respetar, independientemente de a quien afecten. Desgraciadamente, en mi ya dilatada vida conozco casos de responsables de tomar estas decisiones que eran juez y parte, con los resultados poco objetivos que se podían esperar.

A todo podemos acabar acostumbrándonos, también a lo feo y desagradable; es un recurso para no desesperarnos por impotencia, pero, eso, aunque no nos demos cuenta, empeora nuestra salud mental y agria las relaciones con nuestros convecinos. Y sobre todo cuando es evitable con un poco de voluntad. Recomiendo hacer un recorrido, con espíritu crítico, por la ciudad para concienciarse de estos problemas.

Actualmente se está anunciando a bombo y platillo, una vez más el desarrollo urbanístico de la zona de las Lastras. Espero que se tenga en cuenta su impacto en las vistas desde la Canaleja, ya bastante degradadas por actuaciones anteriores pero que aún estamos a tiempo de evitar que empeore y que los miles de personas que se detienen a contemplar la Mujer Muerta no la encuentren tendida sobre un lecho de edificios recién construidos. Creo recordar el Plan Especial de esa zona lo protege.
No hace muchos años se taparon las vistas del atrio de la iglesia de San Millán permitiendo la construcción de unos adosados en la calle Pelaires, lo que supuso una importante pérdida patrimonial cuando podía haberse evitado rebajando la altura de los edificios, compensándolo con un mayor fondo de edificación.

Debemos de exigir sin descanso, al ayuntamiento, que se esmere en proteger los valores patrimoniales de nuestra ciudad, aunque a veces se trate solo de detalles pequeños pero que lo degradan significativamente.


Author: Luis Peñalosa

Luis Peñalosa Izuzquiza. Ex-concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Segovia.

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