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La Cultura municipal se pone de largo para abrir la Casa de la Lectura

La gran sala de lectura ha sufrido una profunda transformación respecto a la antigua biblioteca.

En el Ayuntamiento de Segovia hace tiempo que las inauguraciones de infraestructuras de importancia son un recuerdo así que la apertura de la Casa de la Lectura, este 24 de octubre, se planteó como un gran acontecimiento en el que la alcaldesa, Clara Luquero, se movía con orgullo en las aguas que más disfruta, la concejala de Cultura, Marifé Santiago, se empeñaba en interpretar para los invitados las posibilidades de los espacios diseñados por la arquitecta Romina Canna y sus alumnos del Ie University y el director regional de Carrefour, Gabriel García defendía el interés de su marca en desarrollar acciones de mecenazgo en la ciudad como la del patrocinio del “Parque de los libros Carrefour”, en la planta baja del edificio. Según dijo, esta es la forma en la que su empresa entiende la Responsabilidad Social Corporativa y el modo de demostrar que “somos un vecino más de Segovia”.

Representantes del Ayuntamiento, el Ie y Carrefour, en la presentación.

El nuevo contenedor cultural no se parece a la antigua biblioteca. El “lavado de cara”, con una inversión de unos 180.000 euros en casi año y medio, ha logrado un aspecto modernista, también en su mobiliario y quizá —el tiempo y el uso lo dirán— funcional, con grandes espacios, un buen número de rincones-refugio, mucha luz y montones de colores en todo el edificio en el que se pretende “promover la lectura en todos sus formatos” y en el que “la memoria histórica tendrá también su lugar”, según anuncian.

La concejala de Cultura en la Casa.

Para empezar, en la entrada se han eliminado las escaleras con una gran rampa en su lugar y el visitante se encuentra con “La plaza”, un lugar destinado a sala de exposiciones y actividades —se montaron unas 40 sillas para la presentación— donde ya se celebra la primera muestra, con los carteles de las fiestas de San Frutos de la última década diseñados por Mónica Carretero como eje. El claustro, alrededor de un patio recuperado, se ha convertido en un espacio de lectura y en la misma planta se ubica también el Parque de los libros Carrefour que según Cultura “simula un bosque de libros en el que los niños pueden divertirse con la lectura”.

Una escalera repleta de letras de distintos alfabetos da acceso a la segunda planta donde el espacio principal de lectura —no se parece en nada a la antigua dependencia— hace un notable aprovechamiento de la luz natural de las ventanas. Hay otros espacios como otra sala de lectura informal; otra más para estudio y otro de los lugares “estrella” en la estancia que ocupa la antigua capilla dedicada a “actividades y encuentros” con el nombre del poeta Luis Javier Moreno, cuya familia ha donado los fondos de su biblioteca a la Casa.

La entrada al edificio con “La Plaza”, dedicada a exposiciones y reuniones, al fondo.

Que el espacio cultural va a dedicarse a multitud de actividades más allá de la lectura parece dejarlo claro el hecho de que el primer horario fijado es el del fin de semana “largo”, de jueves a domingo, entre las 11.00 y las 14.00 y de 17.00 a 22.00, aunque los domingos sólo por la mañana. De momento, lunes, martes y miércoles, cerrado.

Señalética discreta y la fachada intacta.

El artista segoviano, Christian Hugo Martín, ha sido el encargado de diseñar la imagen corporativa de la nueva Casa de la Lectura y también de los distintos carteles de señalización en su interior, entre los que se encuentra el de el Parque de los libros Carrefour, una discretísima placa de metacrilato transparente sobre el fondo blanco de la pared en la que aparece el logo de la marca-mecenas en pequeño tamaño y sin color alguno. En esa mañana de inauguración ningún visitante pudo ver el distintivo de la firma en ningún otro lugar del edificio más allá del pequeño panel roll-up situado discretamente en un extremo del escenario de la presentación.

Cartel junto a la entrada del Parque de los libros con el logo de Carrefour sin colores.

Por otra parte, pese a la intervención general en todo el edificio, la fachada de la Casa de la Lectura permanece intacta, con el escudo de piedra sobre la puerta y otros elementos cubiertos con la malla que impide la caída a la calle en caso de desprendimiento, un riesgo, por otra parte, cierto. Su fijación está pendiente de disposición presupuestaria y constituyen los únicos elemento que da aspecto de provisionalidad al centro.

Además, pese a que la ventana de la planta superior del inmueble, dedicada a espacios administrativos y cerrada a cal y canto para los visitantes, cuenta con tres mástiles para otras tantas banderas que se han mantenido desnudos en la fachada del edificio público de propiedad municipal.

 

Sala infantil o Parque de los libros Carrefour, en la planta baja. Escalera entre plantas decorada con letras de distintos alfabetos. Sala de lectura grande en la que la luz natural llena el espacio. La sala destinada a Estudio.  Sala Luis Javier Moreno, en la antigua capilla. Una sala de descanso ubicada entre las salas de lectura.

Author: Redacción

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