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El mural de María del Salto se vacía de añadidos para recuperar el aspecto del XVI

El mural antes (arriba) y después.

Para muchos segovianos este puede ser un inmejorable aliciente para visitar la Catedral, la profunda restauración de las pinturas murales que ilustran la leyenda de María del Salto en la seo segoviana, concluidas en marzo, y que la reapertura de la Catedral en verano permiten ahora visualizar.

La pintura es obra de Alonso Arévalo y data de 1561, pero con los años la humedad desprendió parte de la pintura original. El “arreglo”, supuestamente a partir del XVIII, consistió en reponer el encalado con un mortero basto sobre el cual se repintaron “de aquella manera”, incluso “inventadas”,  las escenas deterioradas. Con bastante poca gracia, todo hay que decirlo. Fue una suerte de repintado a lo Cristo de Borja del siglo XVIII (hubo una en 1738 y otra en 1850) que contrastaba con el buen hacer de Arévalo.

Siglos después, cuando se plantea la restauración del fresco, los técnicos se encuentran además que el revoco de mortero de esta “proto-restauración” fallida creaba abultamientos con riesgo de desprendimiento; se imponía retirarlo. A partir de aquí los restauradores, Paloma Sánchez y Graziano Panzieri, con una larga experiencia en la restauración de la seo segoviana, se las vieron con un dilema. ¿Qué hacer? Hay tres posibilidades. La primera es dejar en blanco la zona nueva; otra es recomponer tal cual estaba. La tercera es por la que finalmente se decantaron, de acuerdo con técnicos de la Junta que supervisaron el proceso. Básicamente la solución adoptada pasa por realizar una reintegración cromática de las lagunas de color, mediante el empleo de acuarelas: las pequeñas y numerosas lagunas se emularon con el entorno próximo. En las dos grandes lagunas, en el centro y a la izquierda, la solución pasa por una capa que imita el color de fondo original identificado mediante una trama de líneas cruzadas.  La inversión ha costado 38.000€, sufragados por el Cabildo Catedral gracias a la venta de entradas.

Es así que el cuadro pierde “figurantes” (han desaparecido hasta cuatro personajes), también algún elemento paisajístico, como un tramo del Eresma, pero gana en calidad de la pintura inicial. Que se beneficia además de la exhaustiva limpieza del mural. De este modo, esa María del Salto cuasi barbuda recupera unos gráciles detalles. La comitiva de Cristianos gana en nitidez. Es otro cuadro, en definitiva. Si bien el dilema seguirá estando allí. ¿Debían haberse conservado las borrajetas añadidas en el siglo XIX?

María del Salto es un icono segoviano, una historia que los devotos han aprendido de niños a pie del mural. Refiere a un legendario suceso de 1237, cuando la judía Esther fue acusada de adulterio y en conformidad con las leyes hebreas, condenada a ser arrojada desde las Peñas Grajeras, a cuyos pies se alza actualmente el santuario de la Fuencisla. En el momento de ser empujada al vacío, la mujer se encomendó a la Virgen María y aterrizó milagrosamente indemne. Ni un rasguño.

Tras tamaño portento Esther se convirtió a la fe cristiana, bautizándose con el nombre de María en alabanza a la Virgen. El suceso fue extendiéndose por Segovia y, desde ese momento, se la conoció como Marisaltos o María del Salto, despertando la admiración y veneración. En loor de santidad, Marisaltos fue enterrada en la antigua catedral, y tras su destrucción en la guerra de las Comunidades, ya con el nuevo templo en obras, en 1558, sus restos fueron trasladados al actual emplazamiento y sobre el cual Arévalo pintó el mural ahora recuperado.

Arriba, detalle de la restauración. Sobre estas líneas parte de la “laguna” repintada y vaciada de los añadidos.

 

Author: Cultura

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1 Comment

  1. Pues ha quedado desequilibrada la composición, ha perdido volumen y definición con esas lagunas rellenas con color del fondo y con un aspecto de “chapuza censora” que espanta.

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